El girasol gana terreno y abre un debate sobre su lugar en el agro

La cadena se reúne en el Congreso Argentino de Girasol con una agenda centrada en competitividad, tecnología y mercados, en medio de un fuerte repunte del cultivo

Sábado 11 de Abril de 2026

La cadena del girasol se reunirá en Mar del Plata en el VIII Congreso Argentino de Girasol, organizado por Asagir el próximo 16 de abril para analizar el presente y el futuro de un cultivo que volvió a ganar protagonismo en Argentina. Bajo el lema “Mar de Girasol” el encuentro convocará a los principales actores del sector.

En la última campaña, el girasol superó los 2 millones de hectáreas, un nivel que no se registraba desde hace años. El crecimiento se explica por la expansión en el norte del país —favorecida por mejores condiciones climáticas— y por un escenario internacional que abrió nuevas oportunidades comerciales, ante las dificultades productivas en Ucrania y Rusia, responsables de gran parte de la oferta global.

En paralelo, el cultivo mantiene su fortaleza en regiones tradicionales como el sudeste y sudoeste bonaerense, donde la adaptación de los materiales y la experiencia productiva sostienen su desempeño.

En este contexto, uno de los ejes del congreso será entender si este crecimiento responde a una coyuntura o si marca un cambio más estructural en el sistema productivo. La agenda incluye competitividad, innovación tecnológica, mercados y sostenibilidad.

En línea con estos temas, LG Semillas participará con la disertación “Brechas de rendimiento del cultivo de girasol en la Argentina y análisis de sus causas”, a cargo de su Representante Técnico de Desarrollo de la zona Sur, Ing. Agr. (Dr.) Ignacio Rodríguez. El foco estará puesto en comprender qué factores limitan la expresión del cultivo y dónde están las principales oportunidades de mejora en los distintos ambientes productivos.

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Detrás de este renovado interés por el girasol aparece un factor central: la mejora genética, que permitió que el girasol vuelva a ser competitivo en muchos ambientes productivos, aportando mayor estabilidad frente a condiciones climáticas y presiones sanitarias variables. Este avance resulta clave para explicar no solo el crecimiento en superficie, sino también la mayor previsibilidad del cultivo.