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China y el consumo local sostienen la carne vacuna

Mientras la cuarentena sacudió el mercado cárnico en el mundo, en Argentina la actividad se mantiene, apoyada principalmente en el mercado interno.

Sábado 13 de Junio de 2020

La pandemia por el Covid-19 y la cuarentena vigente en Argentina no impactó significativamente en la economía del sector cárnico, al menos no como ha ocurrido en otros rubros y en otros países, aunque sí provocó cambios a nivel de mercado interno, principalmente en los patrones de consumo de los hogares. En este sentido, cayó la demanda de cortes premium ante el cierre de restaurantes y hoteles, y el gran perdedor del partido es hasta el momento el asado, mientras que arrasaron por goleada los cortes de menor costo, ideales para hacer guisos.

Allí interviene no sólo una cuestión estacional, sino económica, ya que el criterio predominante de los consumidores hoy por hoy es el precio por sobre la calidad. El mercado interno, el gran sostén del sector ya que se lleva el 80 por ciento de la producción, se reconfiguró y prácticamente se mantuvo el consumo anual per cápita.

"La carne no es más cara ni más barata, lo que pasa es que el humor de la billetera de los argentinos es malísimo y no podemos pretender que se coman más de 50 a 52 kilogramos per cápita. Demasiado se está consumiendo teniendo en cuenta los índices de pobreza", valoró Ulises Forte el presidente del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA), que días atrás realizó su primer seminario virtual bajo el concepto de "Ganadería y compromiso", con propuestas para el desarrollo de la cadena de ganados y de carne vacuna en el NEA.

Según Adrián Bifaretti, jefe del Departamento de Promoción Interna del Ipcva, "el sector de la carne vacuna Argentina está bastante bien parado en esta pandemia y en esta cuarentena". Es que la cadena de ganados y carnes "se encuentra trabajando y con una oferta de hacienda como de carne bastante importante. Si uno compara los primeros 4 meses de este año con respecto a igual período de 2019, hay un 6 por ciento más de animales faenados y un 5 por ciento más de producción", precisó.

El ingeniero agrónomo también participó de la última jornada virtual del instituto y dio una charla titulada: "¿Cómo respondió el sector cárnico en un mundo en suspenso y cómo debe prepararse para cuando salgamos de la jaula?, refiriéndose a como está el panorama en el mercado interno y también en el mercado internacional.

El especialista recordó que en la primera etapa de la cuarentena predominó el pánico y "la gente salió desesperada a tratar de abastecerse y esto trajo distintos problemas de abastecimiento en otros países, con góndolas arrasadas. Esta situación por suerte en Argentina no se dio así y en el caso de la carne vacuna encuentra bien parada a la cadena y no hubo desabastecimiento, como sí ocurrió en otros países".

Durante esta primera instancia de cuarentena además del pánico, también predominó la incertidumbre (y la especulación), los precios tendieron a subir y luego se fueron amesetando. "Incluso cuando uno compara los valores los precios de mayo respecto de los valores de mediados de abril encontramos en algunas zonas del conurbano bonaerense bajas entre un 2 por ciento y un 3 por ciento, según la zona, con lo cual podemos decir que el mercado se encuentra bastante más tranquila", acotó Bifaretti.

En cuarentena, el criterio de compra ha sido el precio y representa un 40 por ciento del total del consumo interno, mientras que un 25 por ciento buscó calidad. En tanto, un 23 por ciento de los consumidores se guió por la confianza en el punto de venta, un 7 por ciento por la cercanía con el punto de venta y un 5 por ciento tuvo en cuenta la practicidad para cocinar, según el relevamiento del IPCVA.

Respecto de esa búsqueda de precios, se estima que 8 de cada 10 personas están buscando ofertas en este momento: el 53 por ciento de estos consumidores lo está haciendo en carnicerías y el 26 por ciento, en supermercados.

"Los precios están más tranquilos. Si bien hay gente que está demandando ofertas, también del lado de las carnicerías y del lado de los puntos de venta y supermercados están lanzando cada vez más ofertas en este nuevo escenario de cuarentena", acotó el ingeniero.

Lo que ha cambiado en cuarentena es la frecuencia de compra. "Hoy vemos que han crecido de un 49 por ciento a un 57 por ciento las compras esporádicas, mientras que las compras más frecuentes han bajado de un 51 por ciento a un 43 por ciento", informó Bifaretti, quien destacó que "un dato interesante es que en cuarentena las mujeres están más guardadas y los hombres son los designados a la hora de hacer las compras".

El patrón de compra en cuanto a canales de comercialización no está modificándose sustancialmente: 59 por ciento de los consumidores se abastecen en la carnicería, un 27 por ciento en supermercados e hipermercados, un 3 por ciento en autoservicios chinos, un 2 por ciento en granjas, 2 por ciento compra on line, 1 por ciento en pescaderías y un 7 por ciento no ha comprado carne en el último mes.

En definitiva, "el mercado interno está respondiendo bastante bien al consumo de carne a pesar de todo", valoró Bifaretti y remarcó las diferencias con otros países donde también la cuestión económica y el mismo confinamiento hace que la demanda de carne no esté tan potenciada.

"Hay casos como Uruguay, Colombia y el mismo Brasil, que está teniendo una caída grande de consumo, fundamentalmente porque ellos explican que tienen mucha venta de carne a través de todo un sistema de restauración de servicios de lo que son fast food. Entonces ellos apuntan a que la exportación de alguna manera compense esta caída que está teniendo su mercado interno".

De allí que "cuando vemos lo que pasa en otros países del mundo, concluimos que no estamos tan mal en nuestro país. En Europa, por ejemplo, hay caídas grandísima brutales y cuando uno analiza las ventas y los precios, verdaderamente esta pandemia está causando mucho daño no sólo al sector vacuno sino al caprino, bovino, porcino y mucho tiene que ver por el consumo de estos productos cárnicos a nivel de restauración a nivel del segmento "horeca": hoteles, restaurantes y catering".

Cortes

A nivel industrial, "se van balanceando las carcasas en función de los distintos cortes. La media res tiene cortes de alto y de bajo valor y justamente los que se vieron afectados por esta caída de la restauración tienen que ver con esos cortes premium", observó Bifaretti.

En la Argentina también se registra caída de vinculada a la restauración, la cual "es importante pero en el caso de productos cárnicos, si bien hay mucha carne que se comercializa vía canales de venta, en realidad la mayor parte termina consumiéndose en hogares. Lo que se está viendo es que justamente esta porción de mercado que ha sufrido una baja importante viene siendo derivada hacia el consumo de hogares", añadió.

Bifaretti señaló que "hay cortes ganadores y perdedores". Esa caída del sector de restauración, con menos los eventos sociales y menos posibilidades de trabajar con catering hace que algunos cortes pierdan y mucho, como por ejemplo el asado, que es el gran perdedor dentro de los cortes. Por el contrario, la carne picada para hamburguesas y los cortes para guisos son más económicos por una cuestión estacional, tienen mucha demanda en esta parte del año".

Un dato a resaltar es el consumo por habitante por año, que para el mes de abril arrojó 54 kilos anuales, el cual “es un valor por demás interesante cuando uno lo compara con el promedio de los últimos 12 meses, que estaba en torno a 51 a 52 kilos”. Es precisamente allí donde “encontramos un mercado interno que tracciona aún con todas las dificultades de índole económica y sanitaria” Todo esto en el plano interno.

Exportaciones

En el plano externo, el IPCVA analizó en base a datos del Indec, que si se comparan los primeros cuatro meses de este año igual período del año pasado, hubo un incremento en el volumen de exportaciones de casi un 20%. “Y si miramos la tabla, el primer país comprador que es China, ha aumentado el volumen de exportación un 24%”.

A su vez, si se comparan esos porcentajes con el mejor momento de la exportación registrado el año pasado, durante el último trimestre, “ahí sí vemos registrada una caída, pero todavía cuando hacemos la comparación interanual verdaderamente estamos en una situación bastante buena teniendo en cuenta que ya ha pasado o empieza a pasar la pandemia en el caso de China, que es nuestro principal mercado comprador, que se llevó 71,6% de las exportaciones en estos primeros cuatro meses”.

Los precios a nivel internacional han caído, aunque en China esta cuestión no ha sido tan violenta como el caso de la Unión Europea, donde en estos momentos el mercado está prácticamente paralizado. En tanto, en Alemania como los Países Bajos e Italia reciben menos volúmenes en estos momentos y muestran una mayor caída en la comparación interanual.

Industria frigorífica

A nivel industrial la pandemia está golpeando a los frigoríficos fundamentalmente en Estados Unidos, donde la situación de contagio del Covid 19 dentro de un frigorífico afecta no sólo a la planta sino a las ciudades del interior del país del norte, donde hay plantas frigoríficas.

“Los mismos frigoríficos se han vuelto peligrosos para los datos globales de la dinámica de la pandemia en Estados Unidos. Y algo parecido, sin llegar al extremo de Estados Unidos donde hay una crisis muy grande y dónde se han cerrado muchas plantas y los contagios se cuentan de a miles, ocurre en Brasil que también tiene sus complicaciones”, señaló Bifaretti. En Uruguay, en tanto, también hay muchas plantas paradas, pero no por cuestiones sanitarias sino por problemas de competitividad.

“En Argentina hemos tenido la ventaja de poder ver la película con dos o tres semanas de anticipación y ello ha brindado posibilidades de desarrollar y trabajar algunos protocolos para tratar de evitar contagios y mejorar las medidas de prevención y seguridad. Así es como no tenemos que hablar de miles desde contagiados, ni siquiera de cientos. La situación está bastante controlada y ojalá podamos seguir manteniéndolo así”, auguró el especialista.

Previsiones

Sobre qué se puede esperar a futuro y qué repercusiones puede haber en el mercado interno argentino, Bifaretti consideró que “vamos a estar en un mundo complicado con una caída a nivel de PBI global”. La cuarentena “se prolonga por la cuestión sanitaria, con mucha incertidumbre, pero también la cuestión económica empieza a tener cada vez más peso”.

Si el mercado empieza a recuperarse, “entendemos que va a ser un buen movilizador de todo el negocio de exportación de carnes o por lo menos va a mantener ese motor andando en lo que resta del año. Recordemos que China es un país que va a necesitar Mucha carne, que tiene un problema muy serio por la fiebre porcina y qué más allá del golpazo de la pandemia, en algún momento va a retomar su ritmo”.

“Las condiciones están dadas para que el mundo siga necesitando carne, proteínas”, resumió Ulises Forte, y auguró que todo indica que cuando se reabran las puertas de mercados como Estados Unidos e Israel, entre otros, “llegaremos a cubrir las 20 mil toneladas que tenemos engordadas”.

En tanto, en la población argentina “la falta de dinero o problemas de ingresos laborales están a la cabeza. Esta es una cuestión que debemos tener en cuenta porque en los próximos meses en el mercado de carnes, si bien hoy está respondiendo bien y está más o menos bien plantado frente a esta situación, podemos llegar a tener algún inconveniente fundamentalmente vinculado al poder adquisitivo de la gente”, advirtió el directivo de promoción del IPCVA.

Respecto al precio de la hacienda que es lo que más le interesa al productor, “el gordo va a estar atado a lo que pueda llegar a pasar con nuestro consumo interno y ahí es donde fundamentalmente hay que poner los semáforos, porque los próximos meses no van a ser fáciles en términos económicos. Y vamos a tener una oferta de carnes alternativas que seguramente va a hacer que los precios de la carne no puedan moverse muy por encima de los valores razonables o normales con los que se viene moviendo hasta este momento”, vaticinó y agregó que “estamos hablando de una meseta de consumo más allá de ese pico que hubo cuándo fue el inicio de la cuarentena”.

El ternero en esta situación de incertidumbre hoy está ofreciendo una reserva de valor a muchos productores ganaderos, ante la falta de crédito, los niveles inflacionarios y la movida del dólar. “Poner patas en el campo es entendido por el productor como una reserva de valor y en estos momentos creo que está jugando para mantener el valor del ternero”, explicó Bifaretti.

Puja impositiva

“No nos olvidamos ni descuidamos el mercado interno, que es el gran sostén de la ganadería Argentina. Lo seguimos defendiendo y valorando, pero no puede ser que el productor sea el que tenga que subsidiar para que la carne llegue a la heladera de los argentinos y esa es la gran discusión que siempre tenemos”, señaló Forte.

Al respecto, advirtió que es preciso “hacer bien los deberes”, porque “de cada kilo de carne, 300 gramos son de impuestos. Entonces si un tercio de lo comprado se va en impuestos municipales, provinciales y nacionales, más los problemas de logística, y sumado a que no hay un verdadero control en cuanto a que si hay exceso o no de ganancia de un eslabón sobre otro de la cadena, obviamente que es imposible sostener la actividad”.

“Cuando tenemos alta carga impositiva, alta carga financiera, con una falta de previsibilidad respecto de la reactivación, entonces las cosas no van a funcionar demasiado bien. Estoy convencido y sigo insistiendo en que hay que modernizar, actualizar y estar a la altura de las circunstancias respecto de la comercialización de la carne. El productor se actualizó”, sentenció el directivo de Ipcva.

Para refrendarlo, respondió a quienes “dicen que producimos la misma cantidad de carne que hace 50 años. Yo a ellos les pregunto: ¿En qué cantidad hectáreas? Resulta que hemos tenido la capacidad de armar los silo bolsas, la suplementación de granos. Si yo me pongo a ver el trabajo en las chacras de los productores y lo comparamos al de sus padres y sus abuelos, por el nivel de tecnología y de productividad que ha aumentado muchísimo, no me caben dudas que de hicimos bien los deberes”.

Comercialización

Forte criticó el “sistema caduco de comercialización que seguimos arrastrando”, en alusión a la venta de la media res en vez de una distribución por corte o por cuarteo. Además, “tenemos cuatro o cinco estándares sanitarios, tenemos frigoríficos de primer nivel para cubrir la cuota Hilton. Todo esto hay que replantearlo y rediscutirlo”.

Finalmente, el presidente de IPCVA hizo un llamado a la concientización respecto de la necesidad de una integración y equilibrio entre el sector público y el privado. “Si tenemos la capacidad de una vez por todas de dejar de lado las locuras de la ley del péndulo, por la cual o todo es Estado, o todo es mercado, y no aprendemos que tenemos que convivir ambos y transitar por el camino del medio, ahí estamos garantizados”, aseguró

“No me imagino una Argentina con muchas vacas y muy pocos ganaderos. Lucho por una Argentina que tenga mucha ganadería pero muchos ganaderos trabajando”, remató el presidente del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina.

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