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Pulgones de la alfalfa: una plaga que se puede combatir con bajo impacto ambiental

El control de este insecto se puede hacer con una solución insecticida banda verde, que respeta al resto de los insectos benéficos, como moscas o avispitas, esenciales para su control biológico.

Miércoles 02 de Febrero de 2022

Los pulgones son una plaga que puede ser letal para el cultivo de alfalfa. Estos insectos, inyectan en la planta una saliva tóxica que hace que genere menos follaje y también pierda calidad. Además son transmisores de virus que también pueden afectar la sanidad y el rendimiento en materia seca por hectárea.

Lograr un manejo que permita su control resulta clave ya que la alfalfa es uno de los principales nutrientes de bovinos que se utilizan para la producción de carne o leche.

En el marco del convenio celebrado entre la plataforma de trazabilidad de cultivos AgTrace y Corteva Agriscience, para la difusión de productos que protejan a los cultivos pero sin incrementar el impacto ambiental, analizaron esta plaga y también algunas alternativas para su control.

Cuál es cuál

Según Germán Cabrera, Product Manager del portafolio de Insecticidas de Corteva, lo primordial es saber diferenciarlos, porque hay cuatro tipos de pulgones que actúan sobre los alfalfares: el verde, el azul, el negro y el manchado.

“La diferenciación es importantísima, porque es lo que determina el umbral para ingresar al lote a aplicar un insecticida”, señaló Cabrera.

El pulgón verde es el más común y a su vez es el que menos daño suele causar. El umbral de alerta es de dos a cinco pulgones en estadio de plántula, de 20 a 25 pulgones cuando la planta tiene menos de 30 centímetros; y de 30 a 40 cuando supera esa altura. Siempre se ubica en el tallo y se sabe desprender muy fácil al monitorear. Ataca principalmente en primavera y verano.

El azul se denomina así pero también es verde y tiene umbrales más bajos: uno a tres pulgones en plántula, de 15 a 20 con menos de 30 centímetros y de 20 a 25 por encima de ese nivel. “Aparece tanto en Tallo como en los brotes y no se caen tan fácil. Además, resisten el frío, por lo que saben estar en el invierno. Y tienen un daño superior porque su saliva tóxica es más potente”, subrayó.

El negro tiene los mismos umbrales de control que el azul y se asemeja también en que no cae fácilmente y en que suele observarse en otoño e invierno.

Por último, el manchado. “Es muy fácil de identificar: tiene unas 6 hileras de manchas castañas y se ubica en el envés de las hojas. Está muy bien adaptado a climas secos y cálidos, aparece en otoño y primavera especialmente bajo condiciones de sequía. Por esas condiciones, en plántulas con sólo ver un pulgón, hay que aplicar. Además, es vector del Virus del mosaico de la Alfalfa”, completó el técnico de Corteva.

La elección del producto para su control depende del tipo de pulgón que esté presente. Desde Corteva, recomiendan el uso del insecticida Transform. Su principal diferencia es que es banda verde y respeta al resto de los insectos benéficos, como moscas o avispitas, que son esenciales para el control biológico del pulgón.

“Para eliminar pulgones, es común que muchos productores usen Clorpirifos, pero el problema de ese principio activo es que elimina la fauna benéfica, tiene una banda toxicológica mucho más alta y genera altos LMR. Lo mismo sucede con los neonicotinoides y se suma que tardan hasta 300 días en degradarse en el suelo y por eso están siendo prohibidos en muchos países”, explicó Cabrera.

“Transform tiene un efecto de control que dura 21 días, pero a los tres o cuatro días se degrada y a los siete días ya no deja residuos en las pasturas. Es algo fundamental porque ese forraje es el que después come la vaca y se hace leche o carne y puede llegar al consumidor final. Si usamos productos amigables con el ambiente, se cumple el objetivo de la sustentabilidad”, agregó.

Otra ventaja es que, como tiene un modo de acción diferente a los neonicotinoides, permite rotar esos modos y ayuda a la sustentabilidad, al evitar la generación de resistencias.

La dosis a aplicar, en tanto, depende del tipo de pulgón. Para verdes o manchados, 30 gramos por hectárea; para azules o negros, 50 gramos.

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