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Sanidad: profunda transformación

"Por cuestiones reglamentarias, exigencias de clientes, o por estrategias empresariales, hay una tendencia global que va hacia la eliminación del uso de antimicrobianos como promotores de crecimiento de la producción avícola, y también limitar el uso de estos como terapéuticos, metafiláticos y hasta profiláticos", dijo Marcelo Dalmagro, gerente de tecnologías de avicultura para Cargill Animal Nutrition Latam Sur durante el Simposio Provimi.

Sábado 31 de Agosto de 2019

"Por cuestiones reglamentarias, exigencias de clientes, o por estrategias empresariales, hay una tendencia global que va hacia la eliminación del uso de antimicrobianos como promotores de crecimiento de la producción avícola, y también limitar el uso de estos como terapéuticos, metafiláticos y hasta profiláticos", dijo Marcelo Dalmagro, gerente de tecnologías de avicultura para Cargill Animal Nutrition Latam Sur durante el Simposio Provimi.

Según explicó, la Unión Europea fue pionera en esta transición y también hay países como Holanda que lograron restringir fuertemente el uso de antimicrobianos, manteniendo y mejorando sus parámetros productivos y económicos. "Más reciente fue el gran cambio que ha sufrido la avicultura en Estados Unidos, donde en los últimos 4 años más del 50 por ciento de los pollos producidos en aquel país ya no reciben antimicrobianos durante toda su vida", destacó.

"En Latinoamérica vemos que este camino de transición a la producción avícola con restricción al uso de antimicrobianos se acerca a nuestros países, y que debido a nuestra infraestructura y desafíos sanitarios y económicos, tendremos mucho que hacer para garantizar que no hayan pérdidas con la implementación de sistemas de producción con uso restricto de esta herramienta", planteó Dalmagro. Aunque señaló que el país tiene una gran ventaja que son "los años de experiencia y de expertise de las empresas y países que han reducido su uso de antimicrobianos y probado que es posible" y por eso llamó a adaptar las mejores prácticas a la realidad del país. También aclaró que esa transición hacia estos nuevos sistemas productivos exige el compromiso de toda la empresa. "Son necesarios cambios de manejo y bioseguridad, atención redoblada sobre la calidad del pollito BB, programas nutricionales específicos y utilización de aditivos alternativos que promuevan la salud en vez de enfocarse en el control de enfermedades. Pero sobre todo, es un cambio de mentalidad, y allí está el mayor desafío", planteó.

En tanto, Eduardo Leffer, gerente de producción de pollos de engorde en Coopavel Brasil, explicó cómo fue la experiencia práctica de la cooperativa brasileña en la transición por la producción libre de promotores antibióticos.

Dijo que las razones que llevaron a Coopavel a producir pollos libres de antibióticos en 2017 fueron: un excedente de producción por no poder exportar, la sobreoferta en el mercado interno con costos altos y el darse cuenta de que otras empresas pudieron atravesar esa crisis sin tantas pérdidas. "Así fue que los responsables de la cooperativa se propusieron transformar su negocio para tener un modelo más eficiente que los ayudara a atravesar las etapas críticas", dijo.

En la cooperativa empezaron analizando su modelo de negocios, en términos de eficiencia (también en términos de energía). Uno de los aspectos que se propusieron modificar fueron sus instalaciones, para que los aviarios fueran más eficientes en términos de tamaño, distancia y practicidad para el productor.

"Para ser competitivos teníamos que mejorar los márgenes y sumar valor agregado a mediano plazo" destacó Leffer. "En cuanto al uso de antimicrobianos, la restricción puede venir de un día para el otro, y hay que estar preparados para eso".

En este sentido, aclaró que también hay que considerar el uso de ionósforos, no sólo de antibióticos, ya que los clientes son cada vez más conscientes de sus riesgos.

Para hacer la transición se plantearon distintas estrategias, con distintos niveles de impacto. Eligieron actuar simultáneamente en distintos frentes como bioseguridad, sanidad, manejo, ambiente, condiciones de pago a productores.

Las acciones incluyeron: uso de aditivos alternativos, vacío sanitario de 18 días mínimo para no correr riesgos; disminución de la densidad de ambiente; control de sanidad e inmunidad de las aves; reestructuración del equipo (división de áreas dedicadas a la productividad y al control de salmonella); capacitación y optimización del perfil de las personas (con foco en la proactividad, comunicación con el productor basada en la empatía y trabajo en equipo); cambio en el modelo de pago a los productores basado en conversión alimentaria y generación de nuevos acuerdos con empresas proveedoras que tuvieran la tecnología necesaria y se especializaran en temas específicos, como socios estratégicos para este nuevo modelo de trabajo.

Entre ellos destacaron a Cargill Animal Nutrition que los ayudó a lograr una nutrición más eficiente.

"Los resultados fueron positivos. La conversión alimentaria mejoró; se bajó la energía de la ración en kilo-calorias y se ajustó la conversión calórica. La mortalidad fue bastante alta pero pudieron controlarla y no aumentó en relación a los niveles históricos. Lo interesante es que se mantuvo una integridad intestinal muy buena y consistente (gracias al equilibrio en la microbiota)", dijo Leffer.

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