Cultivos

Alfalfa 2022: la reina de las forrajeras se prepara para salir a escena

La alfalfa es una forrajera que expresa muy bien su potencial en buenos ambientes, y se destaca por su gran productividad y excelente calidad nutricional. Sin embargo, tiende a desmejorar con el correr de los años. Convocados por Aapresid, especialistas compartieron las claves para arrancar la nueva temporada de pasturas con el pie derecho.

Martes 30 de Noviembre de 2021

La Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa (Aapresid) convocó a diversos referentes en alfalfa para que brinden recomendaciones clave para lograr una implantación exitosa. En encuentro tuvo lugar en Agenda Aapresid, la cita que lleva adelante la institución semana a semana.

Planificación ante todo

La alfalfa es una forrajera perenne que expresa muy bien su potencial en buenos ambientes, y se destaca por su gran productividad y excelente calidad nutricional. Sin embargo, “tiende a desmejorar con el correr de los años, por ello es importante comenzar con un lote bien logrado desde el principio para mantener una buena persistencia en el tiempo”, explicó Diego Toniotti, de Oscar Peman Semillas.

Toniotti indicó que lo primordial es conocer de antemano las necesidades y objetivos del productor, el destino y uso que se le dará a la pastura y las características ambientales del lote. En base a ello, la planificación comenzará con la selección del material genético, para lo cual hay una oferta interesante de alfalfas híbridas, con distintas características, grado de latencia, comportamiento frente a insectos y enfermedades.

Por otra parte, el cultivo antecesor es fundamental para organizar con tiempo el lote. “En general no se recomienda hacer alfalfa sobre antecesor alfalfa, y se aconseja una buena rotación de cultivos incluyendo gramíneas para cortar el ciclo de enfermedades y malezas”, recomendó el especialista.

Pilares para una buena implantación

Otro punto a considerar antes de la siembra es la fertilización balanceada, que se ajusta a partir de un análisis y diagnóstico del suelo. En alfalfa, el fósforo es un nutriente crítico, “y se necesitan niveles de 25-30 ppm como umbral para llegar a buenos potenciales de producción”, remarcó Nicolás Pasman de Biscayart Semillas.

Por otro lado, es importante tener en cuenta el pH, el tipo del suelo y la posición en el relieve. Esta forrajera es muy sensible a pH ácidos, “valores inferiores a 6,5 resienten el crecimiento y perjudican la nodulación de la leguminosa”, advirtió. Al igual que condiciones de anegamiento o perfiles heterogéneos, que contrarrestan un correcto arranque y desarrollo del cultivo, agregó Toniotti.

El experto recomendó tener en cuenta una fecha de siembra adecuada para cada zona y una correcta densidad, apuntando a lograr al menos 250-300.000 plantas/ha el primer año. Llegado el momento, el peletizado de las semillas -es decir el recubrimiento con productos como insecticidas y fungicidas-, es una tecnología que mejora la implantación y uniformidad del cultivo de alfalfa, ya que otorga protección a las semillas y plántulas en las primeras etapas.

Control de plagas y pastoreo racional

El control de insectos, enfermedades -como Fusarium, Phytophthora y Antracnosis- y malezas no debe pasarse por alto. Con respecto a esto último, el especialista sostiene que el uso de pre-emergentes ayuda a una mejor implantación.

Finalmente, los expertos recomendaron un uso racional de la pastura, mediante pastoreos medios a intensos y poco frecuentes, entrando al lote cuando las plantas presentan entre 7-8 nudos y hasta inicio de floración y dejando largos períodos de descanso que permitan una buena recuperación. Durante el rebrote otoñal, aconsejan dejar florecer para que se recupere el corazón de las plantas o “corona”, lo que asegurará mayor persistencia del recurso forrajero.

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