La región núcleo atraviesa una transformación silenciosa pero profunda. El histórico predominio de la soja en el corazón agrícola del país comienza a quedar definitivamente atrás y da paso a un esquema más equilibrado, basado en rotaciones de cultivos cada vez más intensas entre gramíneas y oleaginosas.
Se afianza la rotación de cultivos en la región núcleo y cambia el mapa agrícola
Por segundo año consecutivo, la relación entre soja y gramíneas se acerca a la paridad. Los técnicos consultados por la BCR destacaron que las rotaciones mejoran la sustentabilidad y elevan los rindes de la oleaginosa
Para los técnicos, el avance de las rotaciones responde a la necesidad de recuperar y preservar la fertilidad física y química de los suelos.
Así lo refleja el último informe de la Guía Estratégica para el Agro (GEA) de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), que destaca que, por segundo año consecutivo, la relación entre la superficie sembrada con soja y la destinada a gramíneas se ubica cerca de la paridad, consolidando un cambio de paradigma productivo en la región núcleo.
"Hace apenas una década, por cada hectárea implantada con trigo y maíz se sembraban cuatro de soja. Hoy, ese escenario cambió drásticamente. Durante la campaña pasada, la relación soja/gramíneas fue de apenas 1,07, mientras que para el ciclo 2026/27 se proyecta un leve incremento hasta 1,14. El dato cobra aún más relevancia si se considera que el año pasado se alcanzaron niveles récord de siembra tanto de trigo como de maíz", relataron desde la entidad.
Recuperar la fertilidad
Para los técnicos, el avance de las rotaciones responde a la necesidad de recuperar y preservar la fertilidad física y química de los suelos, además de mejorar el control de malezas y plagas que se habían vuelto cada vez más problemáticas bajo esquemas de monocultivo.
"La región núcleo parece confirmar un cambio de paradigma donde se busca potenciar la producción con rotaciones firmes y sostenibles", señala el informe. Y agrega una conclusión que gana consenso entre productores y asesores: "para lograr una soja de alta producción se necesita un antecesor de maíz".
Precisamente, los especialistas observan que la oleaginosa comienza a recuperar competitividad en términos de rendimiento. Luego de varias campañas en las que el maíz mostraba una clara superioridad productiva, en los últimos ciclos se registró una mejora significativa en los rindes de soja.
Según relevaron los técnicos de la región, la mejora responde a una combinación de factores: el avance genético, la incorporación de nuevas tecnologías de manejo y el efecto acumulado de las rotaciones agrícolas.
Localidades con potencial
En localidades como Corral de Bustos, los lotes de mayor potencial alcanzaron rindes cercanos a los 50 quintales por hectárea, mientras que en Colón se registraron rendimientos de hasta 80 quintales en ambientes con buena disponibilidad hídrica y presencia de napa, indicaron desde GEA.
Uno de los principales motores de esta mejora fue la incorporación de nuevas variedades con eventos de tolerancia a herbicidas, que simplifican el manejo y permiten un control más eficiente de malezas difíciles. "Es un antes y un después; el productor que la adoptó no vuelve atrás", señalaron técnicos consultados en el norte bonaerense.
A este proceso se suma el impacto positivo de las gramíneas dentro de las rotaciones. Los especialistas remarcan que la soja implantada sobre rastrojos de maíz exhibe un comportamiento claramente superior respecto de los antiguos esquemas de soja sobre soja.
Sin embargo, todavía persisten desafíos. La fertilización aparece como uno de los principales límites para continuar elevando los techos productivos. El fuerte incremento del precio del fósforo, que ya supera los 1.000 dólares por tonelada, podría restringir las aplicaciones durante la próxima campaña.
Otro factor de preocupación es la compactación de los suelos, especialmente en campos arrendados. Desde General Pinto advirtieron que muchos lotes presentan problemas de fertilidad física que limitan el desarrollo radicular de los cultivos. "Cuando llueve festejamos porque obtenemos 50 quintales, pero quizás estamos perdiendo otros diez porque la planta no puede explorar el suelo en profundidad", explicaron.
La campaña de trigo
En cuanto a la campaña fina, desde la BCR indicaron que la siembra de trigo alcanzó el 87% de la superficie prevista en la región núcleo, ubicándose dos puntos porcentuales por encima del avance registrado a igual fecha del año pasado. No obstante, las lluvias de la última semana dificultaron el ingreso de las sembradoras en algunos sectores del este de la región y comienzan a encender señales de alerta.
La Bolsa de Comercio de Rosario estima que unas 100.000 hectáreas podrían implantarse fuera de la ventana óptima de siembra, especialmente en áreas del noreste bonaerense y el centro-sur santafesino.
A esto se suma un escenario climático caracterizado por el ingreso de una masa de aire frío a partir del lunes 29 de junio, que provocará un marcado descenso de las temperaturas y heladas generalizadas. Según el consultor José Luis Aiello Elorriaga, "el invierno dio paso a un ambiente más seco, con un pronunciado descenso térmico y heladas", condiciones que podrían influir en la evolución de los cultivos implantados.
Pese a las dificultades, el panorama para la próxima campaña muestra un renovado interés por el maíz. La reciente baja en el precio de la urea, que actualmente se negocia entre 550 y 600 dólares por tonelada, sumada a las expectativas climáticas asociadas a un posible evento Niño, alienta estrategias de alta tecnología y siembras tempranas.










