Agroclave

El campo arrancó el año con sabor agridulce

Enero cierra con un panorama conflictivo, entre protestas, aumentos de combustibles y brechas de precios

Domingo 24 de Enero de 2021

Enero cerrará un balance conflictivo en medio del ordenamiento de la logística portuaria, los ceses de comercialización del agro, el aumento de insumos y combustibles, el reclamo global de los transportistas de cargas y el aumento en la brecha de precios entre el campo y las góndolas que viene alcanzando el 4,68 %.

En el medio, una discusión nunca resuelta, donde por un lado el campo pide políticas claras para poder crecer, volcar divisas a la economía, generar trabajo y bienestar social, y por el otro, el gobierno y sus diversas fórmulas, donde con o sin intervención de los mercados ha transitado por resultados desacertados en el correr de las últimas décadas.

Esta semana funcionarios volvieron a remarcar que si el campo y las cadenas productivas buscan una economía más sana, deberían prever el daño que hacen los alimentos tan caros y fuera del alcance de todos los argentinos. También dejaron ver que se siguen evaluando todas las propuestas del Consejo Agroindustrial Argentino (CAA), el aporte ideas y la posibilidad de políticas concretas, por encima de las coyunturas inmediatas y eventualidades.

Está claro que hay una coincidencia entre ambos y se resume en el individualismo y la falta de inteligencia colaborativa. El campo habla de un año difícil cuando desvía su mirada al clima y las previsiones sobre la nueva campaña. El gobierno resalta las oportunidades frente a un mundo en crisis, con inseguridad alimentaria y una demanda de alimentos desenfrenada. En el medio, los productores y consumidores siguen bancando la parada

Hay una duda persistente en el mercado local e inentendible en un mundo tan complejo: si en el país se producen alimentos para 400 millones de personas ¿por qué en Argentina hay hambre?

Asombra el silencio de varios segmentos y la discusión entre las cadenas productivas. No sólo la política agropecuaria ha impulsado las últimas medidas, sino que hay responsables secundarios reflejados en la pasividad de los productores, dirigentes y empresarios del sector, acostumbrados a manifestarse con simples comunicados, mientras miran con tranquilidad la oportunidad irrepetible de los mercados y sus precios internacionales.

En ese sentido, se espera un año de precios altos por los próximos seis meses. Todo indica que ante las ajustadas existencias de granos en el mundo y soja en EEUU la demanda China continuará distorsionando los mercados.

“El nivel de compra de los países asiáticos será constante y dinámico. El cambio puede variar entre abril y junio, cuando se defina cómo se perfila la campaña y nueva siembra de Norteamérica”, remarcó Hernán Derba, de la firma Barrilli.

Para Argentina, se estima que cerca de un 10 % de la producción de maíz se verá afectada por La Niña, y de la soja aún no se han definido las posibles variaciones.

“No nos encaminamos a un fracaso productivo; aunque sí un poco por debajo para los promedios que se esperaban para este ciclo. Será una campaña razonable y con buenos precios”, resumió el especialista, agregando que hay indicadores que revelan un cambio en el patrón de humedad sobre gran parte de las áreas cultivables de Argentina.

Mientras tanto, las previsiones de Oil World, han anticipado que la oferta de soja de Sudamérica se alzará un récord de 201 millones de toneladas, pese a los problemas productivos de Brasil y Argentina. El dato es positivo en un contexto mundial ajustado. Muestra un amplio volumen que podría impactar en los precios a partir de mayo.

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