Crónicas de campaña

El trigo mejora el margen pero no despega en las encuestas

Pese a las buenas condiciones de mercado, la incertidumbre climática y los costos siembran dudas entre los productores de la región

Domingo 08 de Mayo de 2022

El trigo viene de un gran triunfo el año pasado. Pero en la previa de la nueva campaña, no despega en las encuestas. Según los últimos sondeos de la Guía Estratégica para el Agro (GEA), la intención de siembra y aplicación de tecnología no mejoró respecto de lo que indicaban 15 días atrás. Y eso que en las últimas semanas mejoraron los márgenes. ¿Qué factores son los que están afectando la posibilidad de repetir los resultados del 2021/22? El clima es uno de ellos.

Los analistas del servicio de estimaciones agrícolas de la Bolsa de Comercio de Rosario actualizaron el cuadro de situación para el trigo. ¿Hay posibilidades de repetir lo que pasó en el 2021?, se preguntaron. La respuesta es que el fantasma de La Niña, la posibilidad de un invierno seco, márgenes que aún dan dudas y zonas a las que aún les falta muchos milímetros para alcanzar la humedad adecuada para plantear el cultivo influyen para que el cereal no despegue en las encuestas.

Por lo tanto, GEA sigue estimando un 10% menos de intención de siembra, un 20% menos de fertilización y una producción estimada en 2 millones de toneladas menos que hace un año en la región central (7,8 millones de toneladas).

“En la zona de Aldao, los ingenieros comentan que algunos productores piensan bajar a un mínimo el trigo, esto significa reducciones que llegan hasta al 80%”, reportaron los pesquisas agrícolas. Pero son más, aclaran, los casos que están entre la disyuntiva de bajar un 20%o mantener un área similar a la del 2021. Los que piensa en bajar área son productores con resultados positivos en la reciente campaña gruesa. Los que mantendrían la intención en muchos casos son los que fueron muy castigados este verano y ven en el trigo una tabla de salvación: con buenos rindes sería ganarle la revancha al 2022.

“Si tienen humedad en la cama de siembra, van a sembrar. El trigo es un cultivo pasional, en cambio el maíz es sensatez”, agregan los técnicos.

En el ciclo 2021/22 los rindes trigueros de la región fueron récord, superaron los 47 qq/ha. En cambio, los del 2020/21 fueron los más bajos de la década: los niveles actuales de los costos de fertilizantes, insumos y alquileres ponen en juego una carga financiera muy alta. Consultado por la GEA, Santiago Álvarez Prado, Investigador del Conicet en la Facultad de Ciencias Agrarias de la UNR, explicó que la campaña pasada fue excepcional para el trigo porque se alinearon los planetas: elevado nivel de agua útil a la siembra, alto cociente foto-termal en periodo crítico y altas dosis de nitrógeno. Además, la siembra fue récord.

Este año, dijo, “es muy complicado que se repita” esta situación. Aún no se cuenta con un porcentaje elevado de agua útil en la región, hay incertidumbre sobre la temperatura y la radiación en un año que viene seco y la fertilización con nitrógeno se va a reducir por los altos precios de ese insumo.

En materia climática, el investigador José Luis Aiello explicó que mayo arranca “dominado por la presencia de un centro de alta presión que fomenta condiciones de estabilidad en la mayor parte del país”. Los pronósticos proyectan lluvias escasas o nulas hasta la segunda década del mes”.

Y en el mediano y largo plazo, las condiciones actuales de Niña no son favorables. La reciente actualización del índice que evalúa la anomalía de la temperatura superficial del océano Pacífico (ONI) pasó de -0,9 de marzo a -1,0 en abril. “Esto no alienta una evolución a neutralidad plena a la salida de la primavera”, explica el consultor Alfredo Elorriaga.

El dato alentador es que los márgenes subieron en las últimas dos semanas: el rinde de indiferencia para campo alquilado pasó de 41qq/ha a 35 qq/ha.

El profesor del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral, Dante Romano, analizó las perspectivas del mercado. “Para el 2023 vemos excelentes precios de trigo y cebada; dejando de lado la situación en Ucrania, los stocks de inicio son muy bajos, EEUU ya viene mal parado, baja la estimación de producción en Europa, y en estos casos, cuando llega la cosecha Argentina es literalmente la última botella de agua del desierto, ya que 70% del área de trigo está en el Hemisferio Norte”, describió.

La suba en fertilizantes y alquileres aumentó el costo de producción para la campaña que está a punto de iniciar. Pero, de acuerdo al analista de la Austral, los elevados precios que se pueden cerrar para 2023 permiten obtener una rentabilidad promedio. Cabe aclara que los precios altos de los granos están atados a circunstancias coyunturales: seca en Brasil y la situación en Ucrania. “Falta mucho para 2023, el riesgo es enorme, y vemos poca cobertura”, avisó.

Romano alertó sobre la preocupación de los productores argentinos: a los aumentos de los costos en fertilizantes, fletes y combustible, se le suma el riesgo de nuevos impuestos. Eso alienta estrategias defensivas: “Me guardo la soja, tomá el maíz”, ejemplificó. A pesar de que el ritmo de cosecha de soja es normal, las ventas siguen lentas. En maíz ocurre lo contrario.

En uno de sus últimos informes, GEA se ocupó del aumento de los precios de los alquileres. “La tendencia es siempre a la suba”, señalaron. En la región núcleo los incrementos interanuales rondan los 2 qq/ha: el costo de alquiler en promedio está en los 18 qq/ha. “A pesar de los malos resultados de las últimas cosechas, como la oferta de tierra es limitada los alquileres suben o a lo sumo se mantienen”, dicen desde Cañada de Gómez.

Más del 70% de la superficie en zona núcleo se trabaja bajo alquiler. Y en el 92 % de los casos la modalidad de contrato que predomina es “quintales fijos a precio soja lleno”. En el resto, la modalidad es la de aparcería: los porcentajes a cobrar oscilan entre el 40 al 45 %. “Para que el contratista lleve adelante una rotación estable y sustentable, (trigo/soja, maíz, soja de primera) los propietarios suelen colaborar con el inquilino asumiendo entre el 45 a 50% de los costos de fertilización”, explican los técnicos.

El 80% de propietarios de superficies chicas, de 10 a 50 ha, alquilan sus campos. “Los que quedaron son muy pocos y contratan todos los servicios”, dicen en Bigand. Por el otro lado, el 90% de los productores pequeños que tienen hasta 80 ó 100 ha alquilan”, responden en Carlos Pellegrini.

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