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Hidroponia: el método de cultivo que se expande en la región

El auge de esta técnica no para de crecer y ya hay localidades que marcan el camino del negocio de esta modalidad en desarrollo

Lunes 22 de Marzo de 2021

Lenta y progresivamente, crece la tendencia de cultivo hidropónico en la región, que tiene al agua como principal protagonista, y se destaca por ser una alternativa de producción eficiente y saludable.

“Esta técnica consiste en aportar al cultivo todos los nutrientes necesarios para su crecimiento a través del agua. Dentro de la hidroponia hay distintas metodologías para llevar a cabo este desarrollo”, explicó a Agroclave el ingeniero agrónomo, Diego Baggio.

Al ser un cultivo independizado de la tierra, todas las funciones se pueden hacer de manera artificial, ya sea dentro de balsas o tubos. “Este sistema se puede producir en cualquier ambiente y esa es su principal ventaja”, admite Baggio.

La tendencia del sistema alternativo de cultivo se va expandiendo más allá de las fronteras rosarinas, donde cada vez más emprendedores se lanzan a armar sus propios invernaderos en sus casas y balcones. En localidades como Victoria, Entre Ríos, o Gödeken, donde una familia desarrolló una producción más industrial que abastece a pueblos aledaños, la hidroponia es cosa seria y va instalándose cada vez más en el consumo ciudadano.

Si se lo compara con un cultivo tradicional, la hidroponia “reduce hasta un 80% el consumo de agua” y “se evita la aplicación de fitosanitarios” ya sea para prevenir hongos, bacterias o malezas que afecten al cultivo y su desarrollo, puntualizó Baggio.

A su vez, los cultivos hidropónicos tienen “más capacidad de concentración de vitaminas y minerales”. Es decir, el cultivo crece siempre a “máximas tasas”, porque nunca se ve estresado por algunos factores adversos.

Según diversos especialistas, el hecho de cultivar mediante un sistema hidropónico habilita una mayor producción por unidad de superficie, permite una mayor eficiencia en el aprovechamiento de los recursos naturales, se reduce el uso de productos químicos y se expanden las fronteras productivas, posibilitando la producción en zonas no aptas para cultivos.

"La hidroponia reduce hasta un 80% el consumo de agua y evita la aplicación de fitosanitarios "La hidroponia reduce hasta un 80% el consumo de agua y evita la aplicación de fitosanitarios

Muchos investigadores se entusiasman porque entienden que el sistema hidropónico presenta un potencial importante, pese a que aún no está totalmente desarrollado. Inclusive hay una suerte de colaboracionismo entre los emprendedores que se vuelcan a utilizar esta técnica. Involucrarse en el sistema hidropónico implica ir conociendo los avances tecnológicos y las posibilidades técnicas y económicas que se desprenden, para determinar su adopción masiva en diferentes niveles productivos.

De Gödeken ¿al mundo?

De los 1.700 habitantes que tiene la localidad santafesina de Gödeken, a 170 km de Rosario, hay una familia entera, los Gentiletti, que se dedican exclusivamente a desarrollar cultivos hidropónicos y viven de eso.

Lucas Gentiletti junto con su hermano Guillermo están abocados “desde hace algún tiempo” a la producción de cultivos hidropónicos. La idea nació a raíz de unos conocidos que llegaron de Buenos Aires y les contaron que la hidroponia era algo que estaba “de moda”. Por eso les picó el bichito y comenzaron a estudiar y a investigar de qué se trataba el nuevo método de cultivo alternativo.

Con unos “mil metros cuadrados divididos en tres galpones”, que están en su campo, al lado del pueblo, mantienen una producción que logra abastecer no sólo a Gödeken, sino también a localidades aledañas como Berabevú, Los Quirquinchos, Chañar Ladeado, Monte Maíz, Cruz Alta, Armstrong, y hasta envían “algo de mercadería” a Rosario, contó Lucas Gentiletti.

Con el apoyo de toda la familia, algo “fundamental” para poder avanzar en este tipo de emprendimientos, los Gentiletti logran una producción mensual de “12 mil plantas”, de las que cosechan “cuatro variedades de lechuga, mantecosa, morada y roble verde y, también, hacemos rúcula, y algo de albahaca para darle a algún cliente en especial”.

Si bien ellos viven del emprendimiento, destacan que los productos, que son agroecológicos porque no contienen ningún tipo de agregados, “son un poco más caros”. No sólo por el hecho de que se trata de un cultivo más artesanal y complejo, sino porque “hay insumos importados” que son necesarios para producir, como por ejemplo “espumas fenólicas, distintas sales”, productos que se adquieren en dólares, detalló Gentiletti.

El éxito de las ventas, según Gentiletti, se debe a que las personas “se sienten bien” al consumir este tipo de verduras hidropónicas y eso impulsa a que haya cada vez más presencia de cultivos hidropónicos en verdulerías de la región.

Sobre la posibilidad de expandirse, admitió que “hay interés de seguir creciendo mucho más”. El éxito que están teniendo en la zona repercute en otras localidades que ven con buenos ojos la inversión en cultivos hidropónicos, como si se tratara de “un futuro que llegó hace rato”, parafraseando al Indio Solari. Mientras tanto, Gödeken marca el rumbo.

Hidroponia en casa

Pablo Gil es un joven treintañero, que estudió ingeniería en sistemas y disfruta de emprender por vocación. Con una mirada sustentable sobre las cosas, no tardó un segundo en ponerse a instalar su propio sistema hidropónico en el balcón de su departamento de Rosario cuando su socio de una startup que desarrollan, le presentó la idea “hace un año y medio”, contó a Agroclave.

“Lo hice porque me interesaba tener plantas que no estén en macetas, básicamente por una cuestión de espacio”, explicó. “El hecho de poder acomodar las plantas, tanto de manera vertical como horizontal, abre infinitas posibilidades de acomodarlas acorde al lugar que uno disponga, sobre todo en la ciudad, donde los espacios no abundan. Yo lo armé en mi balcón porque es donde tengo más espacio al aire libre y adecué el sistema a esos metros cuadrados específicos”, agregó.

Desde hace más de un año, el joven rosarino tiene a pocos metros de su cocina una producción propia de albahaca, lechuga, rúcula, tomates cherry, pimientos picantes y “todo tipo de cultivos de hojas”. Si bien sabe que no puede armar una superproducción, sí le permite tener su propia plantación orgánica destinada a condimentar y complementar sus comidas.

El joven recurrió a sus conocimientos de ingeniería y diseñó un kit de riego hidropónico automático. Es decir que cada cierta cantidad de tiempo –programado- desde una suerte de tanque de agua se activa un sistema que, mediante un caño que conecta a todas las plantas del balcón, se riegan todas las plantaciones gracias al poder que impulsa una bomba.

“Unas tres horas de limpieza cada seis meses y un tanque de agua que hay que llenar cada dos o tres días”, con eso “alcanza” para mantener todo el cultivo impecable.

Desde su mirada ingenieril, estima que para armar uno en casa “hacen falta de dos a cuatro metros de caño –depende el largo-, tapa para los caños, conectores y un estanque plástico” explica y agrega: “A mayor volumen de agua, menor mantenimiento”. Pablo señala que es algo “muy simple y sencillo”. Inclusive, se le pueden agregar “nutrientes” para mejorar el cultivo y hasta una bomba para armar un circuito cerrado automático.

En tiempos donde todo lo tecnológico es revolucionario, este método alternativo de cultivo “es el futuro”, se anima a decir Gil, porque “vos podés cultivar con menor cantidad de agua más producción, dado que la hidroponia utiliza solo el 5% de lo que derrama en cultivos tradicionales. Además, la hidroponia se puede establecer de manera consecutiva para arriba y se puede armar hasta un edificio completo de productos de hidroponía. Hay un montón de opciones que se pueden cultivar”, cerró Gil.

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