Un año de crisis

Los damnificados del default de Vicentin

En primera persona, productores de la región cuentan cómo les afectó, cómo se van recuperando y qué esperan cobrar del concurso de acreedores.

Martes 16 de Febrero de 2021

Fue hace un año cuando a Néstor Bessone lo llamaron por teléfono y le avisaron que la agroexportadora Vicentin había entrado en cesación de pagos. Él, que es productor agropecuario en Córdoba, había entregado el 40% de su producción. Es decir, que todos sus cálculos previstos para todo el 2020 se vieron derrumbados. Así comenzó el periplo de uno de los más de 2.600 acreedores alcanzados por el default de la aceitera.

En el concurso de acreedores se presentaron 2.638 acreedores por una suma denunciada total de 99.345 millones de pesos. El grupo tenía participación accionaria en 19 empresas y posee 1.287 empleados.

Vicentin era la cuarta empresa agroexportadora más grande del país. La empresa liquidó más de 8,4 millones de toneladas de granos en la campaña 2018-2019, provocando un fuerte estruendo en el mercado y en la Bolsa de Comercio de Rosario, luego de que empezara a trascender información de que el Banco Nación, que era el principal acreedor, había otorgado préstamos a una firma que terminó siendo insolvente por más de 18.000 millones de pesos.

Fue en 2019, cuando la cerealera exportó 2,6 millones de toneladas de granos, 5,9 millones de toneladas de subproductos y 1,4 millones de toneladas de aceites. Ocupó el cuarto lugar en el ranking general y primera en subproductos y aceites. Paradójicamente, hoy encabeza el podio de las firmas que más afectó a el sector agropecuario.

Entre los casi 100 mil millones de pesos que adeuda Vicentin, hoy intervenida judicialmente, tanto a productores como a bancos nacionales e internacionales, está el dinero de Bessone. En ese flujo está la soja, el maíz y los dos camiones de trigo que había entregado dos días antes.

“Ya era vox populi cuando me enteré. Sinceramente no lo podía creer porque ese dinero era el circulante que uno va programando para los pagos de salarios, inversión en insumos, deudas, alquileres, cosas que uno va organizando para todo el año”, contó a Agroclave el productor cordobés.

Esto nos estancó por tres años. Tuvimos que suspender inversiones, recuperarnos y recién ahí tratar de recuperar el circulante que teníamos y pensar, de nuevo, a largo plazo Esto nos estancó por tres años. Tuvimos que suspender inversiones, recuperarnos y recién ahí tratar de recuperar el circulante que teníamos y pensar, de nuevo, a largo plazo

La deuda de Vicentin con Bessone representaba el 40% de su producción. “Lo que hicimos fue tratar de financiar lo que faltaba de la campaña para poder cerrar algo”, dijo y agregó: “Gracias a Dios nos respondieron muy bien los bancos y los proveedores, quienes entendieron la situación e hicieron causa común de esto”.

Pese al periplo que comenzó a transitar, el productor señaló que tuvieron una “buena cosecha” y que pudieron pagar “lo que faltaba”. Sin embargo, “lo que nos comió Vicentin, nos obligó a reformular todo de cara al futuro”.

Esto nos estancó por tres años. Tuvimos que suspender todas nuestras inversiones por dos años, recuperarnos y recién ahí tratar de recuperar el circulante que teníamos y pensar, de nuevo, a largo plazo”.

Sobre lo que espera para el futuro, el productor dejó en claro que vivió “varias de estas” y que sabe que “en este tipo de cuestiones nunca se cobra lo que corresponde o lo que se cobra no sirve para nada. "Sabemos que van a pagar, pero un 50% a 10 años en Argentina –que se devalúa un 40% por año y siendo generoso, se licúa la deuda y perdemos los que pusimos el dinero”.


"El daño está hecho"

Tres mil quintales de trigo es lo que Vicentin le sigue adeudando desde hace un año a Sergio Bollati, productor de la localidad de Las Parejas, quien posee silos propios. El sabe que a muchos los afectó de sobremanera por la cantidad de quintales que la aceitera “les pisó”, mientras que a otros que “tienen espalda” no les significó mucho. “A mí me limitó la reinversión”.

El productor contó a Agroclave que ellos acopian “el 20% de su producción” y que a medida que cosechan van entregando la mercadería. En su caso en particular, “como no teníamos espacio en los silos, empezamos a entregar mercadería y jamás pensamos en el default de Vicentin”.

“En total son unos tres mil quintales de trigo que no nos pagaron”, detalló Bollati. Es que “nosotros somos mayormente productores de soja y de maíz, mientras que el trigo es un cultivo más o menos importante”, explicó sobre el impacto de la deuda de agroexportadora. Entre los tres cultivos, “tenemos para acopiar un 20%, pero de trigo, en esa época cuando empezás a cosechar, ya teníamos todo acopiado, por eso nos afectó directamente en el presupuesto que estimábamos utilizar para reinversión”.

El productor agropecuario de Las Parejas asegura que “es muy poco” lo que va a cobrar por parte del concurso, que ya fue verificado y pesificado. “Como la mayoría de la deuda ahora está en pesos y de acá a que empiecen a pagar va a trascurrir mucho tiempo y con la inflación que hay se va a licuar bastante; el daño ya está hecho”, concluyó.


Acorralado

El cimbronazo de Vicentin fue como una bomba expansiva que alcanzó a múltiples productores del país, pero mientras más cerca se estaba del epicentro de la aceitera, más fuerte parece haber golpeado o, por lo menos, así lo siente Ariel Pirchio, productor agropecuario de la localidad de Cañada de Gómez.

Pirchio contó que el default de la aceitera le comió el 85% de su producción del año 2019 y que tuvo que hacer malabares para poder sobrellevar el faltante, porque tenía muchas inversiones y pagos comprometidos.

Esto frenó por completo mi rueda de producción y si no haces las cosas prolijas, te toca salir a vender el campo, no es joda Esto frenó por completo mi rueda de producción y si no haces las cosas prolijas, te toca salir a vender el campo, no es joda

Al igual que una gran mayoría de afectados por la caída de Vicentin, Pirchio se enteró por un mensaje que llegó al grupo de Whatsapp que tiene con la corredora a la que le entrega su mercadería. “Me avisaron que había entrado en cesación de pago y que no se iba a pagar nada, sin más información que esa”, dijo.

“Justo había entregado prácticamente toda mi cosecha del trigo correspondiente al 2019, además de lo que ya había dado en soja de ese año también. Me quedó todo ahí. Era el 85% de mi producción, altísimo porcentaje”, expresó.

Al productor se le complicó el panorama porque “tenía créditos de compra de herramientas para el campo, un tractor, compras de un equipo de recolección de maíz, donde incluso tenía cheques de la empresa donde yo entregaba cosecha y que se vencían”, es decir, “ tuve que postergar compromisos de pago con el banco, financiar insumos, dejar de pagar impuestos hasta la próxima cosecha. Por supuesto también proyectos. No pude hacer nada. Me frenó todo”.

Con un 2020 signado por la pandemia y el default de la aceitera, el productor de cañadense siguió avanzando como pudo, hasta que llegó la nueva cosecha que trajo un alivio para salir del “desastre económico”, describió, porque “esto frenó por completo mi rueda de producción, los proyectos que tenía no los pude hacer y en esto si no haces las cosas prolijas, te toca salir a vender el campo, no es joda”.

Mientras se decide cómo se pagará y cuánto a cada acreedor, Pirchio tiene expectativas de cobrar, pero sabe que con deuda pesificada no le va a alcanzar “ni para comprar un kilo de pan”.

“Con una deuda en pesos, de acá a que cobremos no vamos a poder comprar nada. No nos sirve esa plata. Esto se tendría que haber arreglado enseguida. Lo veo complicado. Nos robaron nuestro sacrificio”, cerró.

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