En los últimos años, Argentina experimentó una serie de eventos climáticos extremos que han tenido un impacto directo y severo en la producción agrícola. La sequía histórica del período 2022-2023, considerada la más severa en 100 años, y los eventos de la campaña 2024-2025, han diezmado las cosechas de los principales cultivos del país. La falta de precipitaciones, combinada con altas temperaturas, ha sido el principal factor de las pérdidas agrícolas. La campaña 2022-2023 fue particularmente catastrófica, con caídas en la producción de hasta un 54% en el caso de la soja.
Solución para proteger cultivos del cambio climático
Un grupo de científicos argentinos logró reducir el estrés de los cultivos gracias a la nanotecnología
Cambio climático. La campaña 2022-2023 fue particularmente catastrófica, con caídas en la producción de hasta un 54% en el caso de la soja.
En el corazón de la pampa húmeda emerge una historia que combina innovación, sostenibilidad y espíritu emprendedor, Cycle F, una empresa agrotecnológica argentina, lanzó un bioestimulante nanotecnológico que redefine la productividad de los cultivos frente al estrés que sufren, problema cada vez más frecuente como consecuencia del cambio climático.
La empresa nace de la convergencia estratégica de profesionales con décadas de experiencia en ingeniería ambiental, biotecnología, agronomía y gestión empresarial. El equipo central está compuesto por más de ocho profesionales, liderados por Rodrigo Pontiggia, referente internacional con más de veinte años de experiencia en negocios innovadores de ingeniería ambiental.
“Sequías, olas de calor, heladas y condiciones ambientales impredecibles generan un estrés constante en los cultivos, conocido técnicamente como estrés abiótico, limitando su rendimiento y amenazando la rentabilidad del productor. Una planta estresada reduce su eficiencia fisiológica, es decir, su capacidad para realizar la fotosíntesis, absorber nutrientes y, en definitiva, generar rendimiento. El resultado es una brecha entre el potencial genético del cultivo y la cosecha que realmente se obtiene”, explicó Pontiggia.
Para hacer frente a esta problemática, Cycle F presentó en Expoagro un bioestimulante nanotecnológico avanzado que fortalece a las plantas contra el estrés climático. La innovación central radica en su escala nanométrica, que permite una interacción mucho más eficiente con la planta, logrando activar una respuesta fisiológica que fortalece al cultivo con dosis muy bajas. “Pudimos cuantificar respuestas positivas en más del 90 % de los casos en los que se aplicó el producto, llegando a medir incrementos de hasta 32% en condiciones severass”, dijo.
Actividad fisiológica del cultivo
El producto incorpora otro atributo: su efecto detoxificante cuando se aplica en combinación con fitosanitarios que contribuye a mejorar la capacidad metabólica de la planta, reduciendo el estrés químico asociado a las aplicaciones de herbicidas y fungicidas, permitiendo que el cultivo mantenga su actividad fisiológica.
Con una inversión inicial de más de u$s 100.000 para su creación, Cycle F se propone lanzar otros tres productos de su línea nanotecnológica antes de fin de año. Su cartera incluye otros productos innovadores como los fertilizantes organominerales, con los que apuntan además a un mercado mundial de fertilizantes de u$s 400 mil millones.
Nanotecnología al frente
Actualmente, la empresa lleva al mercado productos con tecnologías respaldadas por la comunidad científica internacional y publicadas en múltiples revistas internacionales como Nature, una de las revistas científicas más prestigiosas del mundo. En esta línea, trabajó en el desarrollo de sus tecnologías con el apoyo de investigadores del Conicet.
En agosto de 2025, firmó un convenio marco clave con la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires, que abrió la puerta para un trabajo conjunto y continuo en desarrollo de fertilizantes organominerales y bioestimulantes. Tal como destacó Jorge Gambale, director nacional de agricultura en el marco de Expoagro, “Cycle F ya transcendió el laboratorio, y su tecnología está siendo adoptada por grandes productores agrícolas, con quienes trabajan continuamente en ensayos de campo”.










