Sectores

Algodón: los desafíos que enfrenta el sector para llegar del lote hasta la remera

Referentes de la cadena algodonera analizaron los puntos fuertes y débiles de este sector que busca consolidarse y seguir creciendo en Argentina.

Jueves 19 de Agosto de 2021

Para analizar la visión global de la cadena del cultivo del algodón, así como aspectos de manejo agronómico y también de regulación, finalizando en la confección de prendas, referentes del sector expusieron en el Congreso Aapresid, en un panel titulado “Del laboratorio a la pasarela: la historia de una remera”.

Pablo Vaquero, presidente de Gensus S.A., la única empresa de semilla de algodón fiscalizada en el país, con base en Buenos Aires y planta en Avia Terai, Chaco, explicó que Argentina lleva años de atraso con respecto a sus competidores Brasil, Australia y Estados Unidos: “El promedio en el mundo de fibra por hectárea es de 800 kilos por hectárea, en Argentina no llegamos a 700 kilos/ha, mientras que Brasil está en 1600, Estados Unidos 1100 y Australia 1800 kilos de fibra por hectárea”.

A pesar de estas diferencias, Vaquero prefirió ser optimista en cuanto a la perspectiva de toda la cadena algodonera: “Vamos hacia un camino sólido de desarrollo y puesta en marcha de mejoras, no sólo en las semillas, sino en el manejo, cosecha, desmonte y comercialización”.

Por otra parte, destacó las tres nuevas semillas que lanzó recientemente el Inta, luego de una década sin innovaciones: “Es una revolución en sí misma, y no es casual porque surge de muchos años de trabajo principalmente del Inta Sáenz Peña. Estamos trabajando en proyectos de edición génica en asociación con otras pymes como Bioheuris en Rosario, con quienes diseñamos un programa de edición génica en algodón”.

Además, Vaquero contó que se trabaja con otras asociaciones y organismos como el Instituto Nacional de Semillas (Inase) que colabora junto a la Bolsa de Cereales de Buenos Aires en un convenio de semilla segura, para evitar el ingreso de materiales con tecnologías no autorizadas al país, o el surgimiento de la Asociación de Productores Algodoneros con quienes se dedican a la multiplicación de semillas de variedades en el Inta. También, la cartera productiva de realiza una coordinación con Gensus para entregar semillas fiscalizadas a pequeños y medianos productores y finalmente el desarrollo de marcadores moleculares que diferencian variedades y que le darán al productor una mayor certeza.

A modo de conclusión, el empresario indicó que se debería trabajar en la semilla con tecnologías disponibles que aseguren una mayor estabilidad, la sustentabilidad del cultivo y la rentabilidad del productor. Asimismo, pidió que haya mayores desarrollos de eventos y una coordinación permanente para mejorar la sustentabilidad y rentabilidad del cultivo en el norte argentino.

Sobre la calidad de la fibra, insistió en la necesidad de que cumpla con los pedidos de la industria local y mejore la comercialización en el futuro, estableciendo sistemas de parámetros homologados para tener mayor certeza al momento de comercializar.

611c30ffa1a53.jpg

Por su parte, Álex Montenegro, ingeniero agrónomo del Inta Sáenz Peña relató que se trabaja en la producción de germoplasmas desarrollados en el país que permiten hilar las fibras en los sistemas textiles.

“Implementamos planes de mejoramiento genético para alimentar la industria textil. En la agricultura se piensa únicamente en el algodón, pero si ese algodón no se puede hilar no sirve para nada y es el salto que nos hace falta. Podemos predecir desde la genética cuáles serán las tecnologías más aptas y las más eficientes”.

Altos costos y falta de calidad, los desafíos de la industria textil

El valor agregado que lleva la confección de las prendas de algodón confeccionadas en Argentina trae una serie de obstáculos tecnológicos e impositivos que generan que la indumentaria sea más costosa que en otros países.

En ese sentido, Juan José Bertolino, empresario textil y propietario de la marca “Pato Pampa” expresó que entre las complicaciones más importantes que atraviesa el sector es conseguir el hilado, una problemática que se profundizó con la pandemia del coronavirus, por el aumento de la demanda de prendas de algodón, debido a que la gente opta por ropa más cómoda para estar y trabajar desde su casa.

Al algodón argentino le falta calidad. Fui convocado por algodoneros hace muy poco en Santiago del Estero y en Chaco y vimos la necesidad, tanto por parte del productor como el nuestro, de trabajar para mejorar la calidad”, expresó Bertolino.

En ese sentido, el empresario expresó: “Nuestro país necesita empezar a desarrollar con más intensidad el trabajo de origen. Como ocurrió con el vino, tendría que pasar con el algodón. La industria textil genera mucha mano de obra y eso evitaría en provincias como Santiago del Estero y Chaco el famoso desarraigo”.

Bertolino aseguró que actualmente existen atrasos en la producción y en la entrega del producto. Además, los pagos se deben hacer entre 90 y 100 días antes de obtener el producto y los costos van escalando: “Un kilo de fibra está 170 pesos, más 700 (pesos) el hilado. Un tejido como un jersey lo estamos pagando entre 1300 y 1400, y si de un kilo de fibra se sacan 30 remeras de una calidad buena, cuesta al público entre 2.000 y 3.000 pesos y a veces más. Pasamos de 170 pesos a facturar a 10.000 15.000 pesos de valor agregado”.

Entre los desafíos que enfrenta la industria, el propietario de Pato Pampa apunta a exportar con mayor valor agregado: “La pata productiva del algodón y la de la confección tenemos que trabajar para lograr un mejor algodón, porque se exporta prácticamente sin valor agregado y se importan remeras con mucho valor agregado”.

Más voces

El director de Fiscalización de semillas de Inase, Mariano Petruzela, insistió en la importancia de que el productor adquiera semillas legales y que estén inscriptas. “El rótulo que tiene la bolsa de semillas le asegura que está adquiriendo semillas de calidad”, sostuvo Petruzela.

Por su parte, Juan Erdmann, ingeniero agrónomo y gerente del Área Técnica y Relaciones Institucionales en Asociación Semilleros Argentinos (ASA) destacó el modelo de trabajo público-privado que impulsan junto con el Inase que sitúa a argentina como “pionero e innovador y generador de cambios en el registro e identificación de variedades del algodón. La cadena de algodón deberá responder a las condiciones de trazabilidad, innovación y liderazgo para dar respuesta a la demanda de algodón sustentable que va a requerir la industria”, observó.

Volver a la historia algodonera

Martín Canteros, productor agropecuario y asesor privado coincidió en que existe un atraso en bioteconología y remarcó que existe una sola empresa dedicada a la genética y venta de semillas, y que eso ocurre porque en la historia del algodón nunca fue un mercado que avance. “Tuvimos avances en la organización del sistema, pero la parte productiva se sigue separando de la parte industrial, y falta claridad en la comercialización”, expresó.

Canteros apuntó a que todos los eslabones de la cadena de proceso trabajen en conjunto y se limen asperezas: “Lo que hay que hacer es juntarse y colaborar más entre todas las partes que integran la cadena. Tenemos más de 100 años de historia algodonera, que se lleva en la sangre. El productor algodonero se parece al productor ganadero que tiene un sentimentalismo hacia el cultivo que no se encuentra en otra parte y eso pasa de generación en generación. Ahora están los hijos algodoneros que son administradores de empresa o ingenieros y ahí vemos el cambio hacia una buena agricultura y un mejor uso de los recursos”.

Y finalizó: “Vemos un futuro muy promisorio para el algodón. Como productores, no podemos estar separados de la industria y debemos ser compañeros, sin querer sacar ventaja. Toda la cadena debe estar trabajando en pos de tener más algodones y más fibras para la exportación”.

En esta nota

¿Te gustó la nota?





LAS MAS LEÍDAS