Cuando comenzó la siembra de la campaña 2025/26 el panorama para la soja no parecía particularmente alentador. La fuerte caída en el área implantada —más de 1,3 millón de hectáreas menos respecto del ciclo anterior— hacía prever una producción considerablemente menor. Sin embargo, el clima terminó jugando a favor. Las lluvias llegaron en momentos clave del desarrollo de los cultivos y los rindes sorprendieron incluso a los analistas más optimistas. Con este escenario, la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) elevó su estimación de producción nacional a 51,5 millones de toneladas, lo que convertiría a esta campaña en la mejor de los últimos siete años.
Pese a la menor siembra, la soja lograría una campaña récord gracias a los rindes
Aunque cayó el área sembrada, las lluvias mejoraron los rindes y empujaron la producción a 51,5 millones de toneladas. El mayor volumen desde 2018, destacó un análisis de la BCR
Iván Lubatti
El fuerte salto en los rindes permitió recomponer expectativas tras un inicio mucho más incierto.
La recuperación productiva se apoya especialmente en la Región Central del país, que volverá a consolidarse como el corazón sojero argentino. Allí se concentrará más del 75% de la producción nacional, con unas 38,9 millones de toneladas. Aunque el volumen quedaría levemente por debajo del ciclo pasado, el dato adquiere relevancia si se tiene en cuenta que en esa región se sembró más de un millón de hectáreas menos.
El resultado refleja el fuerte salto en los rindes logrado durante la campaña, particularmente en zonas agrícolas de Santa Fe, Córdoba y Buenos Aires, donde las lluvias del verano permitieron recomponer expectativas tras un inicio mucho más incierto, señala el informe realizado por los analistas Tomás Rodríguez Zurro y Emilce Terré.
La evolución en cada región
Pero una de las mayores sorpresas del ciclo llega desde el norte argentino. La Región Norte, que en campañas anteriores había sufrido con dureza la falta de agua, proyecta una recuperación productiva de casi el 80% respecto del ciclo previo. A pesar de una caída del 12% en el área sembrada, la cosecha alcanzaría las 6,3 millones de toneladas gracias a rindes muy superiores a los del año pasado.
La Región Sur también mostraría una mejora, aunque más moderada. Allí la producción crecería unas 400 mil toneladas y se ubicaría en torno a las 6,4 millones de toneladas, con un área prácticamente estable.
El mayor volumen de soja disponible tendrá impacto directo sobre la industria aceitera argentina, que volverá a operar con un mayor nivel de actividad. Para la campaña 2025/26 se estima una molienda nacional de 43,6 millones de toneladas, unos 1,8 millones más que en el ciclo anterior.
En este esquema, el Gran Rosario reafirma su rol como principal polo industrial oleaginoso del mundo. Sólo en esa región se proyecta una molienda de 37,5 millones de toneladas, dentro de un total de 41,7 millones procesadas en la Región Centro.
El procesamiento de la soja
La magnitud de la demanda industrial rosarina supera incluso la disponibilidad de soja producida en su propia región. Por eso, gran parte del grano del norte argentino volverá a bajar hacia las fábricas y terminales portuarias del Up River. Según las proyecciones, unas 4 millones de toneladas llegarán principalmente por las rutas 11 y 34, además de trenes y barcazas.
La dinámica logística también seguirá mostrando la fuerte dependencia del sistema industrial del Gran Rosario respecto de la soja importada desde países vecinos. El informe estima importaciones por unas 6 millones de toneladas, que ingresarán mayormente por la Hidrovía Paraná-Paraguay para abastecer a las plantas aceiteras.
En paralelo, la Región Centro mantendrá una fuerte demanda interna de soja vinculada a la producción pecuaria, especialmente avícola y porcina. Cerca de 2,9 millones de toneladas se destinarán a balanceados, expellers y autoconsumo.
La comercialización
En el frente externo, el escenario internacional también cambió respecto de la campaña anterior. Durante 2024/25, las tensiones comerciales derivadas de los aranceles impuestos por Estados Unidos alteraron el flujo habitual de soja hacia China y abrieron una ventana de oportunidad para las exportaciones argentinas de poroto. Eso permitió alcanzar más de 12,5 millones de toneladas exportadas, el mayor volumen en 16 años, precisó el informe de la BCR.
Ahora, con una relación comercial más normalizada entre Washington y Beijing, las exportaciones argentinas de poroto volverían a niveles más habituales. Para la campaña 2025/26 se proyectan embarques por unas 6 millones de toneladas, prácticamente la mitad del ciclo previo.
Sin embargo, esa menor salida de grano sin procesar permitiría una mayor industrialización local y mayores exportaciones de harina y aceite de soja, productos que aportan mayor valor agregado y más generación de divisas.
Las divisas
En este contexto, el complejo sojero volverá a desempeñar un papel central para el ingreso de dólares a la economía argentina. La Bolsa de Comercio de Rosario estima exportaciones netas por u$s 17.600 millones para la campaña 2025/26, una cifra prácticamente idéntica a la del ciclo anterior.
Aunque el volumen exportado sería menor, especialmente por la caída en las ventas externas de poroto, la mejora proyectada en los precios internacionales compensaría parte de esa reducción, señalaron.












