Las lluvias de los primeros días de junio cambiaron el ánimo de la campaña triguera en la región núcleo. Después de casi cinco semanas sin precipitaciones significativas, el regreso del agua permitió reactivar la siembra y mejorar las condiciones de implantación del cereal, que ya cubre el 52% del área prevista, precisaron desde la Guía Estratégica para el Agro (GEA) de la Bolsa de Comercio de Rosario.
Las lluvias de junio reactivaron la siembra y el trigo ya cubre más de la mitad del área prevista
Las precipitaciones llegaron en plena ventana de siembra y permitieron recuperar humedad clave para la implantación. En algunas zonas del oeste llovió hasta tres veces el promedio histórico de junio
Las lluvias llegaron justo cuando crecía la preocupación por la falta de humedad para sostener la ventana de siembra de los ciclos intermedios.
Los técnicos destacan que las precipitaciones llegaron en un momento clave. “Muy oportunas para seguir con la siembra y aprovechar la ventana de los materiales intermedios”, señaló el último informe del GEA.
El alivio fue especialmente importante en el oeste de la región, donde junio sorprendió con registros muy por encima de los promedios históricos. Según el consultor Alfredo Elorriaga, en el noreste de La Pampa, el centro-oeste bonaerense y sectores del sudeste y noreste cordobés ya se acumularon entre 40 y 90 milímetros, superando ampliamente la media habitual de todo el mes.
En los primeros diez días de junio, el promedio regional alcanzó los 21 milímetros. Algunas localidades incluso registraron valores mucho mayores a los previstos: Pozo del Molle acumuló 85 mm, Laboulaye 62 mm, Baradero 54 mm y General Villegas 42 mm.
Las lluvias llegaron justo cuando crecía la preocupación por la falta de humedad para sostener la ventana de siembra de los ciclos intermedios. Mayo había sido seco, una condición que favoreció la cosecha gruesa, pero que comenzaba a generar temor entre los productores trigueros ante la posibilidad de que las precipitaciones demoraran más de lo esperado.
En ese contexto, los milímetros caídos fueron decisivos, sobre todo en el oeste de la región núcleo, donde la humedad resulta clave para asegurar una buena emergencia y el establecimiento inicial de los cultivos.
Franjas con lluvias escasas
Sin embargo, el escenario todavía muestra fuertes contrastes. En una franja del centro de la región las lluvias fueron escasas y persisten las dificultades para completar la implantación. En Bigand, por ejemplo, prácticamente no se registraron precipitaciones y los productores estiman que serían necesarios al menos 20 milímetros adicionales para avanzar con los lotes pendientes. De no concretarse nuevas lluvias en el corto plazo, parte de esa superficie podría quedar fuera del esquema triguero y pasar a soja.
Pese al mal tiempo de la última semana, en los últimos días se implantaron unas 110 mil hectáreas y el avance total de siembra alcanzó el 52%. Aunque el ritmo se desaceleró, el progreso se ubica apenas dos puntos porcentuales por debajo del promedio de los últimos cinco años para esta fecha.
El sudeste de Córdoba lidera el avance con el 75% del área sembrada. En Marcos Juárez, las tareas se venían realizando con humedad superficial muy ajustada, por lo que las últimas lluvias permitirán completar la implantación en mejores condiciones y favorecerán la emergencia de los lotes ya sembrados, señalaron desde la Bolsa rosarina.
En el centro-sur de Santa Fe la siembra alcanza el 70%. En localidades como Carlos Pellegrini y María Susana, las precipitaciones recompusieron la humedad superficial y permitieron retomar las labores.
El sur santafesino muestra un avance del 65%. En San Gregorio destacan que las lluvias aportaron tranquilidad para completar el total del área prevista dentro de la ventana óptima de siembra. La situación cambia en los alrededores de Bigand, donde las precipitaciones fueron nulas o muy escasas y la principal limitante continúa siendo la falta de humedad en superficie, indicó el informe de GEA.
En el noroeste bonaerense el avance llega al 25%, aunque allí el problema es el opuesto. En General Villegas, Bunge y Piedritas, el exceso de agua y la falta de piso mantienen prácticamente frenadas las sembradoras, con apenas el 20% del área implantada.
El noreste de Buenos Aires sigue mostrando el menor progreso de toda la región núcleo, con solo el 15% de la superficie sembrada. Si bien en los últimos días comenzó a crecer la demanda de semillas, las tareas avanzan lentamente y todavía son pocas las máquinas trabajando en los lotes.
De cara a los próximos días, el pronóstico anticipa nuevas lluvias débiles para el sábado por el ingreso de un frente frío, seguido por una masa de aire polar que podría provocar heladas entre la noche del domingo y el lunes.










