Las poblaciones de Dalbulus maidis, la chicharrita del maíz asociada al complejo de achaparramiento, continúan mostrando niveles elevados en las principales regiones endémicas del país y mantienen en alerta al sector productivo de cara a la campaña 2026/27, revela el 43º informe de la Red Nacional de Monitoreo, elaborado con datos relevados entre el 17 y el 31 de mayo.
La chicharrita sigue activa en zonas endémicas y crece la expectativa por heladas que frenen su avance
El último informe de la Red Nacional de Monitoreo detectó altos niveles de Dalbulus maidis en el NOA, NEA y Centro-Norte. Advierten que la persistencia de maíces “guachos” y la falta de heladas intensas elevan el riesgo de chicharrita para la próxima campaña
Persisten altas poblaciones de chicharrita en regiones endémicas y preocupa la próxima campaña de maíz.
El trabajo muestra un comportamiento heterogéneo según las regiones, aunque el NOA, el NEA y la zona Centro-Norte continúan concentrando la mayor presión poblacional del vector. En paralelo, los especialistas remarcan la necesidad de contar con heladas intensas durante el invierno para reducir la supervivencia de los insectos y cortar el denominado “puente verde” generado por los maíces voluntarios.
“Este escenario refuerza la importancia de sostener el monitoreo de adultos de Dalbulus maidis durante todo el año, aun cuando gran parte de los maíces tardíos se encuentren en estadios reproductivos avanzados o ya hayan sido cosechados”, explicó Alejandro Vera, coordinador de la Red Nacional de Monitoreo.
Según indicó el especialista, la detección temprana de cambios en la dinámica poblacional resulta clave para anticipar posibles incrementos del riesgo sanitario a escala regional.
Maíces guachos
Uno de los principales focos de preocupación pasa por la presencia de maíces voluntarios o “guachos” en lotes ya cosechados. Estos cultivos funcionan como reservorios que permiten la supervivencia del insecto durante el invierno.
“La presencia de maíces voluntarios constituye un componente epidemiológico de alta relevancia porque actúan como un puente verde que favorece la supervivencia del vector”, señaló Vera.
El especialista advirtió además que el riesgo aumenta en regiones donde las heladas llegan tarde o presentan baja intensidad. “La persistencia de hospederos verdes favorece la supervivencia del Dalbulus maidis durante el período invernal, incrementando el riesgo de colonización temprana de los cultivos y la presión inicial de inóculo en la próxima campaña”, sostuvo.
En el NOA, una de las zonas históricamente endémicas, el 94% de las trampas se ubicó sobre cultivos de maíz y las capturas continuaron en niveles elevados. El 77% de las localidades monitoreadas registró más de 100 adultos por trampa, aunque el dato mostró una leve mejora respecto del relevamiento previo, cuando ese porcentaje alcanzaba el 94%.
En el NEA, también considerado un núcleo endémico, se observó un incremento significativo en las capturas. Allí, el 84% de las trampas se instaló sobre maíz, principalmente en estadios reproductivos avanzados, y en más de la mitad de las localidades se detectaron niveles superiores a 100 adultos por trampa.
La situación en el Litoral
La situación también mantiene niveles de atención en el Centro-Norte del país. En esa región, el 95% de las trampas registró presencia del vector y el 81% quedó dentro de la categoría de mayor abundancia poblacional.
En el Litoral, aunque la dinámica se mantiene más estable, el 94% de las trampas detectó presencia de Dalbulus maidis y las mayores capturas se concentraron en Entre Ríos.
El escenario es diferente en el Centro-Sur, donde continúan predominando las localidades sin presencia del vector. Allí, el 42% de los sitios monitoreados no registró capturas y solo el 13% mostró niveles superiores a 100 adultos por trampa.
El informe también incorporó datos sobre la presencia de Corn Stunt Spiroplasma (CSS), uno de los patógenos asociados al complejo de achaparramiento del maíz. Los análisis realizados en tres localidades del NOA mostraron niveles de portación entre bajos y moderados.
Aunque el comportamiento de la plaga todavía dependerá de las condiciones climáticas de las próximas semanas, el monitoreo permanente y el control de los maíces voluntarios aparecen como herramientas centrales para reducir el riesgo sanitario en la campaña de maíz temprano 2026/27, resaltaron en el informe.







