Las lluvias registradas durante la última semana volvieron a alterar el ritmo de trabajo en el campo santafesino. En el centro norte provincial, las precipitaciones frenaron tanto la cosecha de los cultivos tardíos como la siembra de trigo, aunque el arranque de la campaña fina mantiene perspectivas alentadoras gracias a la buena disponibilidad de humedad en los suelos. Así lo reflejó el último informe del Sistema de Estimaciones Agrícolas (SEA) de la Bolsa de Comercio de Santa Fe, correspondiente al período comprendido entre el 3 y el 9 de junio.
La siembra de trigo alcanzó el 55% en Santa Fe, pero las lluvias frenaron el ritmo de trabajo
El informe semanal de la Bolsa de Comercio de Santa Fe reflejó demoras en la cosecha de soja, algodón, arroz y sorgo por el exceso de humedad en varias zonas de la provincia
Ya se implantó el 55 % de la superficie proyectada para el ciclo 2026 y los lotes de trigo presentan condiciones de germinación que van de buenas a excelentes.
Después de varios días con actividad sostenida en los lotes, las precipitaciones registradas entre el sábado 6 y el domingo 7 obligaron a detener gran parte de las tareas agrícolas. La situación impactó especialmente sobre la recolección de soja tardía, algodón, sorgo granífero, arroz y el inicio de la cosecha de maíz tardío. En paralelo, también se interrumpió la siembra de trigo, que hasta entonces avanzaba a buen ritmo.
Pese a la pausa obligada, la campaña triguera muestra un comienzo favorable. Según el informe, ya se implantó el 55 % de la superficie proyectada para el ciclo 2026 y los lotes presentan condiciones de germinación que van de buenas a excelentes.
La intención inicial de siembra en el área de estudio alcanza las 450.000 hectáreas, unas 50.000 menos que en la campaña pasada. La reducción prevista se concentra principalmente en el norte santafesino, donde los excesos hídricos y el estado de los caminos y lotes dificultan las labores en fechas óptimas.
Sin embargo, desde la entidad advirtieron que el escenario todavía podría modificarse. Las buenas reservas de agua útil y los cambios en las variables económicas mantienen abiertas las posibilidades de replantear estrategias y ampliar el área implantada.
Uno de los aspectos más destacados por el SEA es justamente el estado hídrico de los perfiles. En gran parte del centro norte provincial se observó una mejora gradual en las condiciones de infiltración, sobre todo en lotes ubicados en posiciones medias y medias bajas.
No ocurre lo mismo en los sectores más deprimidos, donde persisten anegamientos y encharcamientos provocados por las abundantes lluvias acumuladas entre abril, mayo y los primeros días de junio.
El ritmo del algodón
Mientras el trigo comienza a consolidarse, la cosecha gruesa sigue avanzando con dificultades. En algodón, la trilla mostró muy poco movimiento debido a la elevada humedad de los suelos, especialmente en los departamentos Nueve de Julio y el oeste de Vera. La situación comenzó a generar preocupación entre los productores, que ya evalúan el abandono de algunos lotes y las pérdidas ocasionadas por el deterioro de los cultivos. Los rindes obtenidos oscilaron entre 1.000 y 2.000 kilos por hectárea, aunque en los mejores cuadros se registraron valores superiores.
El sorgo granífero continuó cosechándose en buena parte del área relevada, salvo en sectores puntuales del extremo norte provincial afectados por el exceso de agua. Los rendimientos se mantuvieron estables, con promedios de entre 40 y 55 quintales por hectárea.
La soja tardía avanzó con mejor dinámica en el sur y centro del área agrícola, donde la cosecha prácticamente finalizó. En el norte, en cambio, las condiciones climáticas volvieron a ralentizar las tareas.
Hasta antes de las lluvias, la recolección había alcanzado el 85 % de avance, diez puntos más que la semana anterior. Los rindes mostraron una fuerte variabilidad: desde pisos de 10 a 12 quintales por hectárea en Nueve de Julio hasta promedios de 20 a 24 quintales en otras regiones, con máximos de entre 33 y 35 quintales y casos puntuales de 48.
El maíz tardío
En maíz tardío, el panorama aparece más favorable. La superficie final implantada alcanzó las 89.000 hectáreas, un 25,8 % superior a la campaña anterior. El cereal transitó su desarrollo sin mayores inconvenientes gracias a las lluvias y a las condiciones ambientales favorables. Según el relevamiento, el 95 % de los lotes presenta estados entre buenos y muy buenos, con cuadros excelentes. La cosecha recién comenzó y los primeros resultados fueron considerados “muy alentadores”.
En arroz, la recolección avanzó lentamente durante apenas tres días de la semana antes de volver a interrumpirse por las lluvias. En San Javier los rindes promedian los 6.000 kilos por hectárea, mientras que en Garay se ubican cerca de los 6.900 kilos.
El informe concluye que la dinámica climática seguirá siendo determinante tanto para el cierre de la campaña gruesa 2025/26 como para las decisiones finales vinculadas a la siembra de trigo en el ciclo fino 2026.









