Política agropecuaria

Carne: críticas por eventual cierre de la exportación

"Nos ven como un problema y somos parte de la solución", dijo el dirigente sobre el gobierno. Voces disidentes en el sector

Miércoles 21 de Abril de 2021

“Sería de una gravedad extrema que se cierren transitoriamente las exportaciones de carnes. La historia tiene registros de las consecuencias de años anteriores en toda la industria y la producción”, dijo en presidente de Confederaciones Rurales Argentina (CRA), Jorge Chemes, al referirse a la pérdida de 12 millones de cabezas de ganado tras los primeros 6 años de nuevo siglo.

El dirigente, cargó contra la posible medida, tomando como antecedente que en los años 2006/07 una decisión similar no logró solucionar el problema de fondo sino que contuvo por pocos meses el precio de la carne, y después se dispararon incrementos mayores. “Creemos que el camino adecuado es contrario a lo que se está pensando. Hay que generar políticas de incentivo para que se produzca más y los mercados estén abastecidos de manera suficiente para que no ocurra esto”, dijo Chemes y planteó que es “erróneo” querer volcar lo que se exporta en el mercado interno. Según CRA, Argentina exporta solo el 27 % de la producción de carne vacuna y se trata de cortes que en la mayoría no se consumen en el mercado interno.

Si bien los datos son reales, otros actores de la actividad pecuaria consideran que hay cortes que sí consumen los argentinos y son direccionados a mercados de alto valor o poder adquisitivo y su generación de divisas no resultan ser una herramienta para compensar el valor de los cortes tradicionales o masivos del mercado interno.

Por ahora, la discusión pasa por un conflicto de mucho tiempo, donde nadie sabe explicar quién es el verdadero responsable y las urgencias se disparan cuando se pierde gran parte del poder adquisitivo.

Este semana, la dirigencia agropecuaria salió a defender al sector y puso sobre la mesa los números de las últimas tres décadas. Remarcaron que el país está produciendo la misma cantidad de carne vacuna que hace 30 años, mientras el crecimiento demográfico fue superior. “La situación no es más grave, porque se produjo una caída en el consumo de carne bovina de 120 kilos a alrededor de 50 kilos por habitante, por año. Igual estamos frente a una fuerte presión de la demanda”, afirmó el dirigente.

Le sugirió al gobierno nacional tener en cuenta que en cualquier producto alimenticio la carga impositiva fluctúa entre el 47 o 50 %. “Ahí está el dato que indica donde realizar el ajuste para bajar los precios”, resaltó Chemes y agregó que la incidencia del sector primario es muy baja en comparación al resto de los eslabones, incluido el Estado.

También consideró que el gobierno no les tiene “confianza” y los mira ideológicamente con un diagnóstico equivocado, pensando que el sector pecuario busca especular para ganar más. “No es así. Somos parte la solución, no el problema. Más allá que por ahora todo esto se trata de un trascendido, daría la impresión que el objetivo es asustarnos o amedrentarnos”, aclaró Chemes y dijo que si adoptan esta medida “es como pegarse un tiro en los pies, porque el país estaría perdiendo con la suspensión de las exportaciones de carne vacuna cerca de 3.000 millones de dólares que dejarían de ingresar al Estado”.

Otra mirada

Según otros actores de la cadena, la mirada de Chemes es limitada ya que deja de lado o pasa por alto a los intermediarios. “Hoy un kilo de asado se consigue en algunos lugares a 400 pesos y las carnicerías lo venden a 700 u 800 pesos”, enfatizó el productor José María Piccioni sugiriendo la apertura de ´más puntos de ventas directos al público como otra medida de ajuste o acomodamiento de los precios.

Al mismo tiempo, reclamó la articulación del Estado, para que la venta de cortes vacunos congelados se pueda llevar a kioscos, minimarkets u otros negocios de concurrencia fluida con el objetivo de generar presión en el incremento de los precios.

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