Agroecosistemas

Cómo medir la sustentabilidad del territorio y la producción

El Inta genera y adapta metodologías para la evaluación y monitoreo y cuenta con una red con más de 45 sitios de testeo en todo el país

Domingo 05 de Septiembre de 2021

Construir agroecosistemas y territorios sostenibles es un debate instalado en la sociedad que comenzó a generar cambios al interior del modelo agropecuario en Argentina. En ese sentido, el Inta comenzó a trabajar en procesos de desarrollo territorial sustentable en base a demandas recogidas en diversas áreas, mediante el desarrollo de herramientas que permitan evaluar esta situación.

Un estudio elaborado por un grupo de técnicos de distintas experimentales de Inta de todo el país analiza cuáles son los indicadores para evaluar la sustentabilidad de los territorios y los sistemas de producción.

El informe fue elaborado por Marcelo Wilson, Susana Alderete Salas, Marcelo Milo Vaccaro, Maria Daniela Chavez Clemente, María Eugenia Van Den Bosch, Natalia Van Opstal, Cecilia Aranguren, Maria Cristina Sánchez, Gustavo Gimenez y Pedro Guglielmone.

Los especialistas señalan que “desde su origen, el modelo basado en el desarrollo sustentable (DS) ha generado numerosas críticas, algunas de ellas relacionadas con su carácter utópico, y otras con su difícil seguimiento y medición”.

En respuesta a eso y dada la complejidad de la problemática agro-ambiental, “el abordaje de la evaluación de la sustentabilidad exige un carácter interdisciplinario y en diferentes niveles de análisis (sistemas-unidad de paisaje/cuenca/territorio)”.

De esta manera, resulta necesaria una propuesta de indicadores de sustentabilidad (IS) “como un instrumento útil que permita medir qué tan lejos estamos de ese esquema idealista de desarrollo y que, a su vez, puedan ser utilizados como parámetros que permitan identificar, evaluar y monitorear las tendencias de evolución de sistemas productivos y territorios”, agregaron.

Un marco de referencia de evaluación y monitoreo puede ayudar en la estimación realista de la capacidad potencial de producción de alimentos en una región, inferir tendencias de su sustentabilidad y calidad ambiental. Además, puede servir de base para la asistencia en el planteamiento de políticas agropecuarias por parte de agencias estatales.

Indicadores de sustentabilidad

El concepto de sustentabilidad es un concepto escala dependiente. No se puede hablar de sistemas sustentables sin antes definir la escala a la cual se está refiriendo. Por lo tanto, “existen relaciones entre diferentes escalas (nivel de establecimiento agropecuario, cuenca-región, territorios, contexto global)”, señalaron.

Para cada una de esas escalas, “existen variables que van tomando importancia dada la relevancia de la información que aportan y que deben ser jerarquizadas”. Por lo tanto, “la evaluación de sustentabilidad en diferentes escalas requiere de la selección de aquellos indicadores que mejor se adecuen a cada una de ellas”.

Una vez definida la escala con la que se trabajará, “es preciso definir los métodos que se utilizarán para la evaluación de las variables e indicadores”, agregaron.

“Cuando los ecosistemas naturales se transforman en agroecosistemas, se producen ganancias y pérdidas en cada una de sus dimensiones”.

Considerando que los agroecosistemas están vinculados mediante interacciones complejas y dinámicas y en constante evolución, “se puede reformular el concepto de sustentabilidad, no ya como la idea de un sistema que se mantiene por sí mismo en el tiempo, sino como un proceso de co-adaptación, donde el aumento de ganancias en una o más dimensiones de la sustentabilidad no debería hacerse a expensas de pérdidas abruptas en alguna de las otras dimensiones”, agregaron.

Explicaron además que diversas herramientas de evaluación han sido desarrolladas aportando elementos técnicos para evaluar, alertar y diseñar políticas de intervención. “Es destacable la propuesta de generar observatorios, como los de sustentabilidad rural o el Observatorio Nacional de Desertificación y Degradación de Tierras (www.desertificacion.gob.ar)”, señalaron y plantearon que “es una herramienta dedicada a la recolección, seguimiento y difusión de información para la toma de decisiones”. Se trata de un sistema nacional de evaluación y monitoreo de tierras a diferentes escalas, basado en un abordaje integral, interdisciplinario y participativo.

En 2017 se publicó el Manual de Indicadores de calidad del suelo para las Ecorregiones de Argentina, fruto del trabajo realizado por más de 90 personas durante las últimas dos carteras de proyectos nacionales de Inta, relacionados al tema suelos y ecorregiones. Reúne información de indicadores de calidad de suelos bajo distintos sistemas productivos y en diferentes ambientes. Estos indicadores representan diferentes estados, trayectorias y tendencias.

El Inta y la sustentabilidad

El proyecto estructural Inta PE I046 “Evaluación de la dinámica de la sostenibilidad de territorios y sistemas de producción. Indicadores”, se encuentra desarrollando una base de datos que cuenta, actualmente, con más de 80 metodologías de evaluación de la sustentabilidad.

“La evaluación de la sustentabilidad de sistemas de producción ha sido abordada por los equipos de trabajo de Inta durante las últimas carteras de proyectos, enfocados a veces desde una sola dimensión, por lo general económica o ambiental”. Asimismo, “otras miradas se orientaron a sistemas de indicadores multidimensionales como la evaluación de sistemas ganaderos, tamberos orientados a organización familiar, agrícolas y mixtos mediante conjuntos de indicadores adaptados a las condiciones regionales, a los sistemas de producción y a las escalas de análisis y a determinados marcos conceptuales”, dijeron los especialistas

“Se dispone de evaluaciones en sistemas bovinos, enfocado a dimensiones económicas y ambientales así como otros trabajos, abordan la problemática a una escala superior como el agroecosistema en tanto combinación de sistemas e ingresan al terreno de la evaluación a escala territorial, enfocado en un proceso determinado e identificando los asimilables a síndromes”, agregaron.

Así, “diferentes procesos territoriales se identificaron bajo esta concepción, tales como: la agriculturización en la región pampeana caracterizada por la intensificación, simplificación, pérdida de servicios ecosistémicos, concentración y alta proporción de producción en tierras alquiladas con consecuencias en la retracción ganadera, riesgo de contaminación por agroquímicos, pérdida de nutrientes y despoblamiento del campo”, señalaron.

“El avance de la frontera agropecuaria sobre terrenos naturales de la región chaqueña, NOA y NEA, se caracteriza por el reemplazo de bosques por cultivos y pasturas y ha sido objeto de estudios. Otro síndrome es la presión extractiva de madera, en los bosques del NOA, en ambientes de alta vulnerabilidad ambiental y social, dando origen a procesos de desertificación y pobreza rural; esta problemática también se verifica en la Patagonia y en el secano cuyano. A su vez, la pérdida de tierras agrícolas periurbanas también ha sido evaluadas en algunas provincias como Córdoba y Mendoza”.

“En un contexto de alta preocupación de la sociedad y permeable a los problemas de sustentabilidad y ante la demanda por alcanzar territorios y sistemas de producción sustentables, el Inta se encuentra abocado a generar un sistema de evaluación y monitoreo. Contar con este sistema a nivel nacional favorecerá la adopción de tecnologías sustentables por parte de productores, asegurando así, un desarrollo territorial con un uso racional de los recursos naturales”, indicaron los especialistas.

También plantearon que “la implementación de este enfoque complejo que integra aspectos productivo-económico, sociocultural y ambiental, para evaluar la sustentabilidad, orientará el diseño de políticas públicas vinculadas a la mejora de los sistemas agropecuarios y los territorios”.

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