Ciencia e innovación

Cuidar las abejas para optimizar la producción agrícola

La experiencia de la start up BeeFlow que ofrece servicios de polinización dirigida y sustentable. Tienen presencia en Estados Unidos y desembarcarán en Perú

Sábado 03 de Julio de 2021

Las abejas dejaron de ser parte del paisaje habitual en los campos de la Argentina y del mundo y su lenta retirada, junto a muchos otros insectos, afectó la productividad de los cultivos y la generación de alimentos.

El modelo agropecuario reinante, con fuerte predominio de agroquímicos, modificó la población de abejas y otros polinizadores y desvirtuó un proceso tan natural como la polinización, que permite la reproducción de semillas y frutos en diferentes cultivos.

Con la intención de hacer frente a ese punto crítico y ofrecer soluciones integrales para resolverlo, nació la start up argentina BeeFlow, una compañía de base científico tecnológica que ya tiene presencia en Estados Unidos y este año desembarcará en Perú.

Beeflow, creada por Matías Viel _hoy su CEO_ reunió el conocimiento científico desarrollado sobre el comportamiento de las abejas y le sumó la tecnología para eficientizar el proceso de polinización.

De ese modo, hoy ofrecen servicios de polinización profesionalizados, integrando el trabajo de productores, apicultores y científicos. “Hacemos el manejo integral para que el productor tenga la práctica más eficiente de acuerdo al agroecosistema, pero también medimos niveles de polinización en el campo, y ofrecemos proyectos de sustentabilidad relacionado a polinizadores para empresas que quieran cuidar el impacto ambiental y preservar a sus polinizadores”, explicó Milagros Graziani, country manager de Beeflow.

Desde la compañía lograron ponderar los beneficios de lograr una óptima polinización, que no sólo representa tener insectos en el campo, sino lograr además que fecunden las especies correctas.

El desarrollo de esta tecnología por ahora está aplicado esencialmente a cultivos de semillas híbridas de frutas y verduras, tanto en el país como en Estados Unidos, donde la empresa está radicada luego de desembarcar en el año 2017 al participar del proyecto de la aceleradora IndieBio, que invirtió u$s 200.000 en la iniciativa.

“Esta aceleración requería constituir la empresa allá y el ensayo de validación fue con los cultivos de almendro, en una especie en particular muy difundida, sobre la cual en el mercado se decía que no necesitaba colmenas para polinizar”, recordó Graziani. “Allí, pudimos demostrar que teniendo abejas sube un 20% la producción”, agregó.

“Nuestro objetivo es darle mayor importancia al manejo profesional de la polinización”, precisó Graziani al recordar que habitualmente el productor no piensa en esta variable a la hora de invertir, como sí lo hace en otros procesos que van desde la variedad de semillas, el riego, los fitosanitarios o los fertilizantes.

Esa experiencia de incremento de calidad que lograron con el cultivo de almendros también se trasladó a otras especies. “Trabajamos también en Estados Unidos con grandes empresas productores de berries y logramos disminuir un 60% la fruta de descarte por una mejorara en la polinización”, indicó Graziani al explicar que un hongo afectaba a la producción de frambuesas desde el punto de vista estético porque producía un exceso de néctar, que reducía las posibilidades de exportación. “Mejorando la actividad de las abejas lo resolvimos y, en este caso no se trató de subir la producción sino hacer foco en mejorar este problema puntual”, agregó la especialista, también ingeniera agrónoma y enfocada en la producción sustentable de alimentos. Hubo una experiencia similar con frutillas donde se logró reducir el descarte, mejorando la malformación por polinización deficiente.

En la Argentina, trabajaron con productores de kiwis, arándanos, almendras, cerezas y también lo están haciendo con semillas híbridas de cebollas. Desde el año pasado buscan dar el salto hacia un cultivo extensivo como es el girasol. “Queremos seguir creciendo en escala y en número de clientes”, dijo Graziani.

Hasta ahora estuvieron trabajando en la especie de girasol confitero, donde el productor busca un mayor calibre de la semilla y en producción de semillas hibridas, para obtener más poder germinativo.

El desafío este año es enfocarse en el girasol oleico para observar si se producen cambios en función del manejo de la polinización, respecto del porcentaje de aceite.

Este año darán el salto hacia Perú “donde hay muchas oportunidades para la apicultura porque hay mucha mortandad en la colmena durante la polinización por falta de un buen manejo”, indicó la especialista.

También observan como una oportunidad el trabajo en sistemas hidropónicos, algo incipiente en la Argentina.

El proceso

Beeflow, como sturt up de agronegocios y biotecnología, nació en 2016. “En el origen Matías Viel no conocía la importancia de las abejas en la producción de alimentos”, recordó Graziani y explicó que estos insectos, más allá de la producción de miel, son los responsables de la producción de frutos y semillas. “Un 70% de los cultivos dependen del proceso de polinización que hagan los insectos, principalmente las abejas”, dijo.

“Sin insectos polinizadores no tendríamos los productos que consumimos”, agregó y recordó que en algunos cultivos este proceso se realiza a través del viento, como en el caso del trigo o puede darse por la gravedad o, en menor medida, por el agua. Por eso, “las abejas cumplen un rol vital en la producción de alimentos y muchas”, sentenció.

“El productor sabe que tenía que tener colmenas, también que tener volando abejas es mejor, pero no medía hasta ahora la tasa de visita de abejas en el cultivo”.

Así, los científicos le explicaron al socio fundador de Beeflow la importancia de la abeja en agricultura y él propuso medir la polinización, visualizarla y mejorarla.

“Empezamos a medir a campo, con metodología científica que los biólogos venían utilizando para visualizar los niveles de polinización y, a su vez, entender el comportamiento de las abejas para mejorarlo”, apuntó Graziani. Eso les permitió contar con datos precisos y ofrecer soluciones para optimizarlo.

¿Cómo se mejora la polinización? Graziani detalló que el comportamiento del insecto varía según el ambiente en el que trabaja, donde no sólo influyen el clima sino también las aplicaciones de fitosanitarios. “Muchos productos químicos pueden afectar el vuelo de las abejas y por eso podemos recomendar cómo aplicarlos”, dijo y aclaró que si bien no se meten con los calendarios de aplicaciones de agroquímicos, sí aconsejan por ejemplo, hacerlo en horarios en los que las abejas no están activas, para cuidar su salud y la de otros polinizadores como avispas, moscas, escarabajos y las de más de 20 mil especies de abejas apis mellifera.

“Usamos tecnologías que son patentes que licenciamos con el Conicet y Universidades, para la alimentación de las abejas que potencian su actividad polinizadora porque están más fuertes y con un mejor sistema inmunológico”, dijo y agregó que además generan “polinización dirigida, que es un condicionamiento de la memoria de la abeja, que funciona como el reflejo de Pavlov”.

Todo esto se hace en la alimentación de las colmenas mediante atrayentes que Beeflow desarrolla junto a Walter Farina que es investigador de la UBA y del Conicet que estudia el cerebro y la memoria de abejas y se asoció para la crear la plataforma del producto ToBee que condicionan que las abejas tengan más actividad polinizadora en ciertas flores.

“Las abejas asocian flores de determinados cultivos a una recompensa y salen de la colmena buscando esas flores que, tal vez no es tan atrayentes naturalmente”, explicó Graziani, pero que son las que le interesan al productor.

El primer paso para aquellos que contratan los servicios de la empresa es realizar un relevamiento sobre cómo se maneja la polinización en ese ambiente para detectar ineficiencias. “Suele ocurrir que las abejas pueden visitar determinadas flores en lugar de otras que pueden ser malezas o no son las del cultivo principal”, explicó Graziani. “Con la tecnología que aplicamos, las dirigimos”, indicó.

El mercado acompaña

Esta empresa, ligada a una tendencia en fuerte crecimiento como las ciencias de la vida, encontró un nicho que tiene mucho potencial. De hecho, anunció esta semana el cierre de su ronda de inversión Series A por u$s 8,3 millones. “No podemos estar más orgullosos”, dijo Viel en su cuenta de Twitter al anunciar la obtención de financiamiento en el mercado. “Las abejas están conduciendo la transición hacia una agricultura mas regenerativa y estamos recién empezado”, agregó.

De hecho, este cambio de paradigma está prendiendo cada vez más fuerte por los nuevos comportamientos de la demanda, y de los compradores mundiales de alimentos que exigen prácticas amigables con la naturaleza.

“Estamos viendo una tendencia global en la cual muchos compradores de frutas europeos como la cadena WalMart exige a sus proveedores prácticas amigables con los polinizadores y que los productores empiecen tener en cuenta los tipos de manejo que realizan para evitar su mortandad, restaurar ambientes y devolver el equilibrio al agroecosistema”, dijo.

Por eso la apuesta es “dar una mirada holística del agroecosistema que permita entender que los polinizadores suman rinde y calidad al cultivo”, sintetizó Graziani.

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