La confianza de los productores agropecuarios registró una caída del 16% en la medición marzo-abril del Agbarometer Austral, al ubicarse en 132 puntos frente a los 158 del bimestre anterior. El dato, relevado por el Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral, marca un punto de inflexión en el agrotras los máximos históricos alcanzados a fines de 2025.
Golpe al ánimo del agro: la confianza retrocede y se debilitan las decisiones de inversión
El índice Agbarometer Austral marcó un quiebre tras los máximos de 2025. Aunque persiste la intención de invertir, crece la cautela y se postergan decisiones productivas clave
De cara a la campaña de trigo 2026/27, el 61% de los productores percibe un escenario desfavorable.
El retroceso también se verifica frente al pico de 159 puntos registrado en noviembre-diciembre del año pasado, luego de las elecciones legislativas. En términos interanuales, la baja es más moderada (3,6%), y el índice se mantiene por encima de los 100 puntos desde noviembre de 2023.
“El cambio de tendencia responde, en gran medida, al impacto del contexto internacional sobre los costos de producción, especialmente por la suba del petróleo y su efecto en insumos clave como el gasoil y los fertilizantes”, explicó Carlos Steiger, director del indicador.
La caída es generalizada y alcanza a todos los componentes del índice. El mayor deterioro se observa en el Índice de Condiciones Presentes, que retrocedió 18% (108 puntos contra 138). Dentro de este indicador, la situación financiera actual cayó 21%, reflejando el estrechamiento de los márgenes.
Expectativas de inversión
En paralelo, las expectativas de inversión en activos fijos descendieron 14%. Si bien el 54% de los productores considera que sigue siendo un buen momento para invertir, solo el 43% prevé concretar esas decisiones en el corto plazo, lo que evidencia un escenario de cautela.
“Se mantiene la intención de inversión, pero no necesariamente su ejecución. La incertidumbre sobre los costos y la rentabilidad futura está condicionando las decisiones”, agregó Steiger en el informe.
El Índice de Expectativas Futuras también mostró una baja significativa, del 14,8%. La situación financiera proyectada a 12 meses cayó 13%, mientras que la visión sobre el sector se contrajo 20%, lo que refleja un ajuste en las perspectivas de mediano plazo.
El impacto de la guerra en Medio Oriente
Uno de los factores centrales detrás de este cambio es el impacto del conflicto en Medio Oriente sobre los costos productivos. El aumento del precio del petróleo repercute directamente en el valor del gasoil —clave para las labores y el transporte— y en los fertilizantes, especialmente la urea.
Este escenario ya se traduce en las principales preocupaciones del sector: el 66% de los productores identifica el aumento de los insumos en dólares como el principal desafío para los próximos 12 meses, por encima del clima (35%), los precios agrícolas (33%) y las tasas de interés en pesos (24%). En contraste, la incertidumbre económica y política (ambas con 12%) pierde peso respecto de mediciones anteriores.
La campaña 2026/27
La presión sobre los costos ya comienza a influir en las decisiones productivas. De cara a la campaña de trigo 2026/27, el 61% de los productores percibe un escenario desfavorable. En consecuencia, el 41% prevé reducir el área sembrada, el 49% la mantendría y apenas el 9% planea incrementarla, tras una campaña récord.
El freno también alcanza a las inversiones. En caso de concretarse, se concentran principalmente en maquinaria (57%), seguidas por la compra de vientres (25%), mejoras en instalaciones (22%) y, en menor medida, adquisición de tierras (9%).
“Las tasas de interés siguen siendo un factor limitante. Aunque hubo cierta baja, el crédito todavía no refleja plenamente esa mejora”, señaló Steiger.
En materia comercial, tras cubrir los costos de la campaña 2025/26, la mayoría de los productores prioriza la venta de trigo, seguido por maíz y soja, aunque algunos invierten ese orden. A su vez, el 71% incrementó sus stocks de maíz, ya sea para alimentación animal, por mejores rindes o como reserva de valor, en una estrategia más conservadora frente a la volatilidad de precios.
“Hoy las preocupaciones del productor están más vinculadas a variables concretas del negocio que al contexto político local, lo que marca un cambio relevante en la percepción del sector”, concluyó el informe.











