La escalada de tensión en Medio Oriente volvió a colocar a los factores geopolíticos en el centro de la escena de los mercados agrícolas, con impacto directo sobre los costos y las expectativas de producción. La falta de avances diplomáticos, las restricciones en el estrecho de Ormuz y episodios como la captura de buques impulsaron una suba del petróleo y de los fertilizantes, encareciendo la ecuación productiva.
Tensión en Medio Oriente: suben los costos y crece la incertidumbre en los granos
El conflicto en Medio Oriente inquieta a los mercados agrícolas. La demanda china y el clima en Estados Unidos aparecen como claves para la evolución de los precios
El próximo 12 de mayo se publicará el informe mensual de oferta y demanda del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (Usda).
En este contexto, el mercado aguarda una fecha clave: el próximo 12 de mayo se publicará el informe mensual de oferta y demanda del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (Usda), un dato que podría reconfigurar las proyecciones globales. En paralelo, el Consejo Internacional de Granos anticipa un aumento en los stocks de soja, pero recortes en maíz y trigo.
“Los fundamentos tradicionales siguen siendo relevantes, pero el ruido geopolítico vuelve a ganar protagonismo y condiciona tanto los costos como las expectativas del mercado”, señaló Dante Romano, profesor e investigador del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral.
En soja, la siembra en Estados Unidos avanza con buen ritmo. Aunque persisten condiciones de baja humedad en el oeste, se esperan lluvias que podrían mejorar el panorama productivo. Del lado de la demanda, el foco está puesto en la relación entre Estados Unidos y China, atravesada por tensiones vinculadas a la política exterior del gigante asiático. Sin embargo, las exportaciones estadounidenses no logran repuntar y es la molienda interna la que sostiene el mercado. A esto se suma una señal negativa: China proyecta reducir en un 6% sus importaciones de poroto de soja para la campaña 2026/27.
“Hay una combinación compleja: buena oferta potencial, pero señales de demanda más débil, especialmente desde China, lo que limita la recuperación de precios”, explicó Romano.
El escenario de los granos en Argentina
A nivel local, las lluvias demoran el ingreso de soja a las plantas industriales, postergando la presión típica de cosecha. No obstante, un cambio hacia condiciones más secas podría concentrar la oferta en pocas semanas y generar un pico de ventas. En ese marco, surgió una señal positiva: compras de soja argentina por parte de China para embarques en junio y julio, lo que favorece especialmente a quienes disponen de mercadería cercana a los puertos del sur.
En maíz, las miradas están puestas en la campaña norteamericana. Si bien la siembra avanza por encima del promedio histórico, la falta de humedad en zonas del oeste genera incertidumbre, a lo que se suman dudas sobre las estimaciones de área del Usda. En el plano local, la cosecha avanza con lentitud y el ingreso de mercadería a los puertos es limitado, en un contexto de fuerte demanda externa.
“Hoy vemos una oferta muy acotada en el corto plazo, pero esto podría cambiar rápidamente con la entrada del maíz tardío, generando mayor presión sobre los precios”, advirtió el especialista.
En trigo, el foco global sigue en el clima en Estados Unidos, donde la falta de humedad deteriora la condición de los cultivos en una etapa clave para la definición de rindes. A esto se agregan perspectivas desfavorables en Australia, Rusia e India, que también condicionan la oferta mundial.
En el mercado interno, las recientes lluvias mejoraron las reservas de humedad en los suelos, aunque los márgenes económicos continúan bajo análisis. En ese sentido, la Bolsa de Cereales ya anticipa una posible caída en la superficie sembrada.
“El trigo enfrenta un escenario desafiante: problemas productivos a nivel global y una incertidumbre económica local que podría limitar la intención de siembra”, concluyó Romano.









