Producción

Trigo de oro: el cultivo que batió todos los récords

Qué hay detrás de la súper campaña triguera. El precio y el clima acompañaron pero hubo un fuerte cambio en la estrategia de los productores. Qué se espera a futuro.

Domingo 16 de Enero de 2022

Súper campaña. Esa es la palabra que emplean los especialistas para describir los resultados de la campaña de trigo. Y es que, más allá de que el resultado se creía impensable, los números dicen otra cosa. Con un avance de cosecha del 57%, las últimas estimaciones de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) hablan de 22,1 millones de toneladas, una cifra que será récord y con posibilidades de ser aún mayor. Pero nada es cuestión de suerte, sino que una serie de condiciones favorables, junto al trabajo realizado, dieron lugar a este resultado.

La buena performance también comprende al incremento de la superficie sembrada a nivel nacional, ya que se trata de la más grande de las dos últimas décadas, con un total de 6,9 millones de hectáreas implantadas, según datos de la BCR.

Los rindes acompañaron, marcando los mejores registros de los últimos cinco años. Con un potencial que, según la Bolsa rosarina, era tan alto que no se vio desfavorecido por la falta de agua y las altas temperaturas del mes de octubre, los resultados fueron muy destacables a pesar de ser afectados por daños estimados entre el 10 y 30%.

Pero las condiciones fueron sumando más al éxito que al fracaso productivo y el avance tecnológico en la región pampeana constituye otro de los pilares de la campaña.

A diferencia de otros ciclos en los que se fertilizaba con el objetivo de obtener rindes de unos 45 a 50 quintales, este año se apuntó a alcanzar 60 a 80 qq/ha. Además, los productores de baja escala hicieron una inversión en tecnología inédita y en fertilización se pusieron al mismo nivel que los de punta.

Una mano al suelo

Francisco Llambias, presidente de la Asociación Civil Fertilizar, subrayó que los precios del trigo no dejaron de subir en todo el año. Los más bajos se dieron a principios de 2021 pero luego fueron fortaleciéndose hasta alcanzar sus mayores cifras hacia fin de año. Esto constituyó un fuerte estímulo para los productores.

Respecto a los fertilizantes empleados, el ingeniero detalló que alrededor del 55% a nivel nacional para todos los cultivos son nitrogenados mientras un 35% son fosfatados. En una proporción menor, se emplean potásicos y azufrados. Dentro de los nitrogenados entra el fertilizante por excelencia en el cultivo de trigo, la urea. Las recetas a seguir para la mejor fertilización implican un correcto análisis de suelos.

Este año, con condiciones climáticas muy buenas y con rendimientos que se preveían muy positivos, las recomendaciones fueron fertilizar un poco más. Con el fin de tener un buen manejo desde el punto de vista de la sustentabilidad, no se emplea siempre la misma dosis de fertilizantes sino que son importantes siempre los ensayos año a año. “Las decisiones se toman con datos actualizados siempre”, señaló Llambías.

Respecto del rol de las tecnologías digitales, el titular de Fertilizar destacó que en futuras campañas el uso de los datos será importante, pero no lo será todo. “Estas innovaciones permiten un acceso visual y cuantitativo a los ambientes, y brinda datos específicos de los diversos lugares en un lote que facilitan determinar las cantidades de insumos necesarias para esa porción”, explicó. Según el especialista, es muy importante la incorporación de estas tecnologías, ya que permite usar los fertilizantes en la medida justa, sin excesos ni desperdicios ni tampoco aplicarlos en defecto.

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El lugar y el momento justo

Tanto a nivel nacional como en la región núcleo, los números de la campaña son excelentes. Específicamente en la región núcleo, la cosecha ronda los 7,7 millones de toneladas. El récord previo estaba en 6,9 millones de toneladas cosechadas.

Cristian Russo, jefe de la Guía Estratégica para el Agro (GEA) de la Bolsa de Rosario, destacó que el clima acompañó en un momento muy preciso, y que son los días previos a la siembra. Hubo lluvias que fueron muy importantes para la región pampeana, que venía sufriendo de una considerable falta de agua, y que llegaron justo a tiempo y marcando cantidades muy adecuadas en los pluviómetros del oeste y de Córdoba. Estas lluvias fueron estratégicas. La ola de calor de octubre también se cortó a tiempo.

‘‘El clima acompañó, no regaló nada pero estuvo a favor del productor en el momento justo’’, destacó. Y es que la ola de calor de octubre generó daños, y de no haber sucedido, la campaña hubiese sido aún más grande. Los ambiciosos objetivos que se fijaron los productores hicieron de la campaña una muy fructífera y se pudo atenuar lo perdido.

Otro punto esencial para el éxito de esta cosecha estuvo dado por la relación de costos que se dio entre insumo y producto. Como señaló Llambias, el cereal no detuvo su rally alcista durante todo el 2021, y frente a un costo muy conveniente de la urea previo a la campaña, la inversión en fertilizantes fue ideal.

El primer semestre del año, clave para la toma de decisiones que deben hacerse con anticipación, presentó panoramas que permitieron elegir las combinaciones y cultivos que con el paso de los meses demostraron ser las correctas para la producción agrícola.

Los objetivos que los productores proyectaron también aportaron los cimientos para los resultados posteriores. Russo explicó que “hace unos cinco años, los productores sembraron trigo para obtener un rendimiento de unos 30 ó 35 quintales por hectárea”. Pero la forma de pensar esa producción fue transformándose de a poco, y también el manejo. “Esto terminó decantando en pensar en un trigo que tenía que rendir muy bien”, enfatizó.

Así, los productores se animaron a buscar más y mejores resultados en sus cosechas. Los trigos más rendidores requieren de más cuidados, manejos más precisos, fertilizantes de mayor calidad, especial atención a las enfermedades y ser bien nutridos. Una gran exigencia impregna el proceso, pero todo este trabajo es recompensando con los resultados. Los rendimientos de estos tipos de trigo hoy alcanzan los 50 y 55 qq/ha.

Según apuntó Russo, los analistas creen que en 2021 tuvo lugar otro salto. En los últimos dos años, la falta de agua impactó fuertemente en el trigo pero en el último ciclo la humedad fue la indicada. Al respecto, el jefe de GEA destacó que el productor fue muy atento: “Vio las relaciones realmente convenientes, la conjunción de condiciones y jugó a fondo”.

“Con esto quiero decir que el salto también se dio en tecnología, el productor de la región núcleo dio un nuevo envión en materia de fertilización y estuvo haciéndolo todo para tener un potencial de 60 a 80 qq/ha inclusive”, subrayó. Y explicó que este envión “motivó a los productores más chicos, que imitaron esta forma de trabajo”. Es por esto que se vieron promedios tan fuertes, por encima de los 45 qq. “Los pisos fueron muy altos’’, remarcó el analista de GEA.

Los resultados se ven en todo el país. Al desagregar los números hacia el interior de las provincias, llegando a casi 39 qq/ha, Santa Fe obtuvo su segundo mejor rinde de los últimos diez años. Con una siembra récord de 1,32 millones de hectáreas, alcanzará un volumen inédito de producción de 5 millones de toneladas.

Entre Ríos es la otra sorpresa. Según los datos obtenidos por la Bolsa de Cereales de Entre Ríos (Siber), el promedio provincial es de 36 qq/ha, la segunda mejor marca de su historia triguera. La producción sería de casi 1,9 millón de toneladas.

En Buenos Aires aún se debe esperar a la cosecha para definir los rindes finales de la zona triguera del sudeste, pero se está a la expectativa de cifras mayores a las previas también. Hay algunos ajustes positivos en el norte y centro bonaerense que suman al promedio provincial casi un quintal y suben las marcas de producción en 230 mil toneladas.

Para la próxima

Para el próximo ciclo, el semáforo está entre el amarillo y el rojo. Russo explicó que se invertirá la relación insumo/producto, que fue tan importante en la campaña 2021/22, debido a la escalada del precio de la urea, superando los u$s 1.000 por tonelada.

Esto instala la necesidad de los productores de pensar que será lo que sucede en Argentina con cultivos como el maíz y el trigo. Esto sumado a la compleja situación de la gruesa con un maíz que va a dejar resultados menores a los obtenidos el año pasado por la falta de agua y La Niña.

Mientras tanto, los resultados de la súper campaña de trigo son para alegrarse y dejarán, además de beneficios económicos, muchos aprendizajes útiles para futuras campañas en las que las condiciones tal vez no acompañen tanto como en ésta.

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