En los sistemas productivos actuales, el manejo de los residuos dejó de ser una preocupación exclusivamente ambiental para transformarse en una variable clave de la rentabilidad. La acumulación de sólidos en lagunas, el incremento de los costos de limpieza y las crecientes exigencias regulatorias obligan a incorporar tecnología que convierta un pasivo en un recurso útil.
Gestión de efluentes: una decisión estratégica para reducir costos y producir más
La separación de sólidos en origen permite optimizar la rentabilidad y recuperar lagunas colmatadas. Los beneficios agronómicos de convertir el residuo orgánico en un fertilizante de alto valor para el suelo.
En este escenario, los separadores de sólidos de Criolani Bauer se presentan como una respuesta técnica para optimizar el manejo de estiércoles en tambos, feedlots, granjas porcinas, avícolas e industrias alimentarias. Estos equipos utilizan un sistema de prensa de tornillo helicoidal que permite realizar la separación mecánica de forma continua.
Eficiencia técnica
El proceso es simple y eficiente: el efluente crudo ingresa al separador y es conducido por un tornillo sinfín hacia una criba cilíndrica de acero inoxidable. Mediante una compresión progresiva, la fracción líquida atraviesa la malla mientras la sólida es retenida hasta alcanzar un alto nivel de materia seca.
Uno de los principales beneficios es la recuperación de lagunas colmatadas. Al separar los sólidos antes del almacenamiento, se reduce la sedimentación, se prolonga la vida útil de la infraestructura y se evitan costosos trabajos de dragado o ampliaciones.
Desde el punto de vista ambiental, la disminución de la carga orgánica contribuye a reducir olores y emisiones gaseosas, facilitando el cumplimiento de las normativas provinciales y municipales.
Valor agronómico y ahorro
El sólido separado concentra nutrientes esenciales como nitrógeno, fósforo y potasio, lo que permite su utilización como fertilizante orgánico en los propios lotes agrícolas. Esto reduce la dependencia de insumos químicos y mejora la estructura del suelo.
Por su parte, el líquido resultante puede aplicarse mediante sistemas de riego o fertirriego, sin obstruir bombas ni cañerías.
En términos económicos, la incorporación de esta tecnología impacta en varios niveles:
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Menor frecuencia de limpieza de lagunas.
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Reducción de horas máquina y costos logísticos.
Menor desgaste de equipos.
Disminución en el uso de fertilizantes sintéticos.
Modelos para cada escala
La línea de equipos se adapta a las necesidades de cada establecimiento:
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S300: orientado a emprendimientos pequeños y medianos, con diseño compacto y bajo consumo energético.
S655: versátil para explotaciones de mayor escala.
S855: máxima capacidad de procesamiento para grandes industrias con altos volúmenes diarios de residuos.
Además, los residuos separados pueden destinarse a plantas de biodigestión para su uso como combustible en la producción de energía renovable, ampliando el aprovechamiento del recurso.
Gestionar mejor los efluentes ya no es solo una obligación normativa: es una inversión estratégica que aporta previsibilidad, eficiencia y sostenibilidad al corazón del sistema productivo argentino.









