Después de 25 años, la Feria y Seminarios de las Producciones Alternativas que se realizó sobre la segunda semana de mayo en la localidad productiva de Chabás, lamentó que solo dos productores, que nacieron a comienzos del nuevo siglo en sta ciudad, lograron sostenerse mediante estructuras que se movilizan en un pequeño radio circundante a su punto de producción.
Fespal: un nuevo reseteo de las producciones alternativas
De cara a sus bodas de plata, la muestra que realza las producciones no tradicionales anticipó datos de su observatorio. Un 70 % de las mesas de producción analizadas no progresa.
Producciones alterntivas. El 63 % no logra salir de una larga crisis.
Se trata de la fábrica de embutidos El Chiquito, de la localidad cercana de Villada, y los dulces de la Reina Chabasense, anclada con un módulo productivo en el lugar.
Fronteras abiertas
El dato muestra lo difícil que fue para los que producen los “Sabores de Santa Fe”, ser partícipes de un emprendimiento que surgió de la crisis del año 2001 y hoy sigue sumergido en una nueva situación de vulnerabilidad política y económica hacia los productores chicos, la agricultura familiar y los emprendedores del campo.
En ese marco, los protagonistas contaron los vaivenes que pasan para subsistir y señalaron que el giro político hacia una economía sin restricciones a lo que se importa, está haciendo que se acepte el convite sin ningún tipo de prejuicio.
“Nosotros estamos importando cortes de cerdos de Brasil, porque nos cuesta un 25 % menos producir los embutidos y salames con carne nacional”, manifestó Jorge Gercovich, titular de la firma El Chiquito, agregando que no hace falta revisar demasiado para notar que en este rubro las importaciones ya crecieron más del 550 %.
En el balance, es verdad que Argentina exportó en el último año cortes de cerdos y derivados por u$s 30 millones pero importó por una suma superior a los u$s 164 millones. Entonces, tiene un alto grado de coherencia pensar que gran parte de la producciones que desaparecieron de Fespal es porque en 25 años aguantaron, hasta cuando pudieron, produciendo con porcentuales de pérdidas o falta de rentabilidad en un 63 ó 70 %.
Productos gourmet
En la edición 2026, los organizadores destacaron los productos gourmet, aclarando que siguen teniendo un desarrollo importante en nuestro país, con crecimientos que han rondado entre un 20 o 24 % en los últimos años.
“Nosotros hemos notado, que por encima de las políticas que impulsamos, este lugar se ha transformado en un centro de apertura anual para este tipo de exposiciones, donde las regiones del país encuentran un epicentro de diálogo y trabajo” remarcó el Ing. Héctor Busilacchi, secretario de la Producción de Chabás.
La necesidad de vender de los emprendedores y las pequeñas pymes del sector, siempre fue un inconveniente de mercado. “Se necesita poder comercializar porque de lo contrario las producciones se frenan. En este segmento el camino de las ferias ha sido el paliativo ante la imposibilidad de ingresar a los grandes centro de ventas y distribución”, expresó Busilacchi.
En todos estos años, Fespal no ha dejado de analizar las experiencias de otras regiones del mundo donde el éxito depende de la escala. Sin escala el crecimiento se frena; y mucho más cuando las políticas son variables o cambian y desaparece el apoyo del Estado, el financiamiento, crecimiento de los sistemas de calidad y en el aspecto social el acompañamiento familiar que suele requerir que pasen varias generaciones para consolidar un proyecto y darle sostenibilidad.
El Estado
“Hoy se precisa de otro tipo de Estado, que no otorgue subsidios pero si acompañe poniendo herramientas de financiamiento. Esto -ahora- solo está disponible o al alcance de las medianas y grandes empresas”.
Por ahora, Fespal sigue siendo el seno donde los emprendimientos empiezan, se cortan y se vuelven a impulsar uno nuevo, pero también –muchas veces- se frenan definitivamente, La organización sigue insistiendo que todo va relacionado al cambio continuo que tienen las políticas de mediano plazo desde hace años. “Ahí sigue existiendo un problema irresuelto que va por encima de las capacitaciones de marketing digital, cómo calcular los números para que una producción no tradicional pueda crecer o el análisis de costos para la sustentabilidad”, remarcó Busilacchi.
Con una esencia brava que se inició en la idea de contrarrestar a la pampa sojera, complementándola con producciones de arándanos, caracoles, conejos, dulces, hierbas aromáticas, chacinados, girgolas u hongos ostras y otros, el proyecto no pudo ser afianzado.
Políticas públicas
Hasta el momento, lo ambicioso de esta feria todavía no pudo alcanzarse porque fallaron las políticas públicas para las economías regionales. Del inicio solo quedó un esquema adaptado a la supervivencia y la necesidad de mantener el arraigo emprendedor que buscan de forma continua los pueblos.
No es una debilidad, sino una estrategia que continúa manteniendo la persistencia de aquel principio, a pesar de que muchos todavía no lo entiendan.
“Si quedaron dos empresas, también es señal de resultados concretos, de esfuerzo y lucha permanente. Hay que hacer que funcionen los ministerios o secretarias de Agricultura para canalizar proyectos como los de Fespal, porque en la mayoría de los territorios se siguen alquilando los campos para sembrar soja y después si te he visto no me acuerdo. Nosotros estamos dando pelea solos, con un apoyo que -por momentos- es casi nulo. Tenemos capital humano, falta presupuesto, sentido político de arraigo y una mirada más firme sobre esta tierra arrasada donde todo es tranqueras cerradas y soja”, subrayó el cierre en intendente de Chabás, Lucas Fanelli.








