La escalada del conflicto entre Estados Unidos e Irán volvió a generar volatilidad en los mercados internacionales y llevó al petróleo a subir más de 6%. Sin embargo, el mercado de granos siguió una dinámica distinta. Lejos de dejarse arrastrar por la tensión geopolítica, la soja, el maíz y el trigo respondieron principalmente a sus propios fundamentos: el clima en Estados Unidos, las últimas proyecciones del Departamento de Agricultura de ese país (USDA) y la fuerte participación de los fondos de inversión.
Los granos desafían la tensión geopolítica y siguen de cerca el clima en Estados Unidos
Mientras el conflicto entre Estados Unidos e Irán disparó el precio del petróleo, las cotizaciones agrícolas respondieron a los pronósticos climáticos en Estados Unidos, el informe del Usda y el movimiento de los fondos de inversión
En Argentina, la campaña de soja cerró con una producción de 50,1 millones de toneladas, un 5% superior a la del ciclo anterior.
"Hoy el mercado de granos está mucho más pendiente de sus propios fundamentos que del contexto geopolítico. El clima en Estados Unidos está entrando en una etapa decisiva para la definición de los rendimientos de soja y maíz, y cualquier cambio en los pronósticos genera una fuerte reacción en los precios", explicó Dante Romano, profesor e investigador del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral.
El especialista señaló que la incertidumbre climática se combina con un escenario de mayor demanda. "Los rumores de nuevas compras de soja estadounidense por parte de China y el fuerte ingreso de los fondos especulativos al mercado impulsan las cotizaciones", sostuvo.
En ese escenario, el informe mensual del USDAsda aportó un nuevo factor alcista al reducir las existencias finales de soja y maíz en Estados Unidos por encima de lo que esperaba el mercado. Para la soja, el organismo proyectó stocks de 8,4 millones de toneladas, por debajo de los 9 millones estimados por los analistas. En maíz, el ajuste fue de 45,4 millones de toneladas frente a los 47,5 millones previstos.
Soja: el clima y los fondos impulsan cotizaciones
En el caso de la soja, la condición de los cultivos estadounidenses retrocedió un punto y quedó en el 64% entre buena y excelente, cuando el mercado esperaba una mejora. Si bien el nivel sigue por encima del promedio histórico, los lotes ingresan en la etapa crítica de floración y formación de vainas bajo un escenario de temperaturas más elevadas y menores precipitaciones.
Los fondos especulativos acompañaron ese contexto con compras superiores a 6 millones de toneladas en el mercado de Chicago, revirtiendo su posición desde netamente vendedora a una comprada de 1,3 millones de toneladas.
En Argentina, la campaña cerró con una producción de 50,1 millones de toneladas, un 5% superior a la del ciclo anterior, y un rendimiento promedio de 31,3 quintales por hectárea. Sin embargo, la comercialización continúa rezagada: los productores fijaron precio sobre apenas el 27% de la cosecha, frente al promedio histórico del 36%.
Maíz: el clima vuelve a ocupar el centro de la escena
El maíz también encontró sostén en la evolución del clima estadounidense. Los cultivos presentan una condición del 67% entre buena y excelente, superior al promedio histórico, aunque ingresan en la etapa de floración, la más sensible para la definición de los rindes, con pronósticos de mayores temperaturas y menores lluvias.
A ese panorama se suman dificultades productivas en otras regiones. En Francia, la condición del maíz cayó al 47%, frente al 75% registrado un año atrás, el peor nivel desde 2011 como consecuencia de la sequía. Situaciones similares comienzan a observarse en países de la región del Mar Negro.
"Los mercados están extremadamente sensibles al clima porque cualquier estrés durante la floración puede modificar significativamente los rendimientos. Esa incertidumbre explica buena parte de la volatilidad que estamos viendo", afirmó Romano.
Durante la última semana, los fondos compraron casi 5 millones de toneladas de maíz en Chicago. Al mismo tiempo, el USDA elevó levemente la producción estadounidense hasta 406,4 millones de toneladas, aunque redujo las existencias finales, un dato que fue interpretado como favorable para los precios.
En Argentina, la cosecha avanza con demora y alcanza el 56,4% del área apta, 14 puntos porcentuales por detrás del ritmo del año pasado debido al exceso de humedad. Aun así, las ventas mostraron una recuperación y llegaron a 800.000 toneladas semanales, el mayor volumen desde fines de mayo. Además, ya hay 3,12 millones de toneladas programadas para embarque.
Trigo: las tensiones en el Mar de Azov sostienen los precios
El trigo fue el cultivo que mostró el mejor desempeño durante la semana. Las cotizaciones alcanzaron su nivel más alto desde mayo luego de que Rusia suspendiera la navegación comercial en el canal Don-Azov tras ataques ucranianos con drones contra buques graneleros. Ese corredor concentra cerca de una cuarta parte de las exportaciones rusas de granos.
El cereal también encontró respaldo en el informe del Usda, que redujo los stocks finales mundiales a 272,84 millones de toneladas, por debajo de las previsiones privadas, y proyectó para Estados Unidos la cosecha más baja desde 1970.
En Argentina, la siembra avanza sobre el 87,9% del área prevista y continúa afectada por los excesos de humedad en el sur de Buenos Aires. Pese a ello, las perspectivas mejoraron y la Bolsa de Comercio de Rosario elevó su estimación de producción a 20,5 millones de toneladas gracias a las lluvias registradas durante las últimas semanas y a la reducción del costo de los fertilizantes.
"Las perspectivas productivas para el trigo argentino son muy buenas, pero el desafío pasa por la comercialización. Todavía queda un volumen importante de la campaña anterior sin vender y ahora deberá competir con la cosecha del hemisferio norte. Eso dificulta las exportaciones y hace prever un mayor stock de pasaje para la próxima campaña", concluyó Romano.









