Las potencialidades de la Argentina para transformase en un puntal de la bioeconomía son únicas, no sólo por las ventajas que presentan las cadenas de valor de su producción primaria, sino porque además tanto en granos como en carnes “tenemos la menor huella ambiental del mundo”, indicó Fernando Vilella director del programa de agronegocios de la Facultad de Agronomía de la UBA. El investigador dijo que el desafío es enorme para el país que actualmente exporta el 70% del maíz que produce como grano.
Vilella: "Hay que pensar en Vaca Viva en lugar de Vaca Muerta"
Bioeconomía. Roberto Bisang y Fernando Vilella, en Aapresid.
“A partir del maíz podemos producir etanol y su residuo, la burlanda emite dioxido de carbono que se utiliza para las bebidas gaseosas, pero también es un alimento enriquecido en proteínas que sirve para vacunos estabulados. En esos establecimientos se puede recolectar el estiércol de los animales y combinados con los de cerdos colocarlos en un biodigestor que produce energía eléctrica, gas, energía térmica para la destilación del etanol y además de eso queda un residuo que es un fertilizante biológico”, relató Vilella para dar cuenta de este proceso de economía circular que genera valor agregado a partir del grano.
“Tenemos que dejar de pensar en Vaca Muerta y pensar más en Vaca Viva, que es esta economía”, indicó el investigador y planteó que “es la gran oportunidad que tiene la economía argentina para insertarse en el mundo con productos cada vez más complejos a partir de tecnologías, generando mucho trabajo y divisas en tiempos relativamente cortos”, planteó.
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