Renovar el marco legal de los biocombustibles en la Argentina, buscando superar normativas que hoy se consideran "obsoletas", para dar paso a una era de competitividad, federalismo y valor agregado en origen es el debate de estos días. Durante el panel “La mirada del Congreso sobre los biocombustibles” realizado en el Congreso Maizar 2026, que reunió a tres legisladores con experiencia en el sector se abordó la problemática.
Biocombustibles: la crisis energética global acercó posiciones en el Congreso para avanzar con una nueva ley
En Maizar 2026, legisladores defendieron una ley que permita expandir el bioetanol, avanzar hacia combustibles sustentables y generar desarrollo en el interior productivo
Del panel sobre biocombustibles participaron las senadoras nacionales Carolina Moisés y Flavia Royón, y el diputado nacional Andrés Leone. La charla fue moderada por Víctor Accastello, subgerente general de la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA).
Fueron de la partida, las senadoras nacionales Carolina Moisés y Flavia Royón, y el diputado nacional Andrés Leone. La charla fue moderada por Víctor Accastello, subgerente general de la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA).
Durante la apertura, Accastello destacó la importancia de la Ley de Biocombustibles de 2006, que permitió desarrollar la producción de etanol de maíz y caña de azúcar en la Argentina mediante la fijación de cortes obligatorios con las naftas, que pasaron del 5% inicial al actual 12%.
“Las políticas públicas son definitorias para el desarrollo de las empresas”, afirmó. En ese marco, consultó a los legisladores sobre el proyecto recientemente presentado por el oficialismo en el Senado, consensuado con entidades empresarias como la Cámara de Bioetanol de Maíz y el Centro Azucarero Argentino.
La senadora jujeña Carolina Moisés recordó que el desarrollo de los biocombustibles en la Argentina acumula más de 20 años de trayectoria desde la sanción de la Ley 26.093. Señaló que esa normativa permitió al sector privado proyectar inversiones con previsibilidad y transformó la realidad productiva de regiones como el NOA, donde la caña de azúcar y el maíz forman parte de la identidad económica y cultural.
Estrategias de largo plazo
No obstante, advirtió que, pese a haber sido pionero en la materia, el país perdió terreno frente a otras naciones por las sucesivas prórrogas y la falta de una estrategia de largo plazo. “Otros países avanzaron en innovación mientras Argentina quedó atrapada en miradas cortoplacistas”, planteó.
Por su parte, la senadora salteña Flavia Royón valoró el impulso dado al proyecto por Patricia Bullrich y sostuvo que el esquema actual de cupos y precios regulados no favorece la expansión del mercado. Según explicó, el debate en el Senado surge de la necesidad de eliminar esas restricciones para permitir que las provincias desarrollen plenamente su potencial energético.
En tanto, el diputado oficialista Andrés Leone defendió la necesidad de aumentar el corte obligatorio de biocombustibles en los combustibles fósiles. Explicó que el consenso actual apunta a elevarlo del 12% al 15% de manera inmediata.
Para Leone, la medida resulta estratégica en un contexto en el que la Argentina alcanzó producciones récord de maíz, pero exporta cerca del 70% sin industrializar. “Aumentar el corte permite transformar esa proteína en energía local”, sostuvo. Según indicó, esto contribuiría a diversificar la matriz energética y generar más desarrollo en el interior productivo.
Precios competitivos
El legislador también propuso implementar un sistema de licitaciones públicas y transparentes para definir precios competitivos, dejando atrás los esquemas de fijación discrecional y permitiendo que el mercado funcione bajo criterios de eficiencia.
Moisés recordó además el proyecto impulsado el año pasado por los gobernadores de la denominada Liga de Provincias Bioenergéticas, elaborado tras un extenso trabajo técnico y político que, según indicó, no contó entonces con el respaldo del gobierno nacional.
>> Leer más: Agroactiva: Santa Fe llevará $ 78 mil millones en financiamiento
Sin embargo, valoró positivamente que la iniciativa oficialista haya retomado buena parte de esos consensos construidos junto a los sectores productivos. A su entender, la crisis energética global y las tensiones en el mercado petrolero ayudaron a que el Gobierno comprendiera la importancia estratégica de las energías renovables. En ese sentido, sostuvo que la estrategia parlamentaria debería avanzar en el tratamiento conjunto de ambos proyectos.
Royón remarcó que la nueva ley no debería limitarse a los cortes obligatorios, sino también habilitar un mercado libre y voluntario de biocombustibles. Como ejemplo, mencionó el caso de Córdoba, donde ya se permiten mezclas superiores bajo regulaciones específicas.
La propuesta en discusión contempla que la Secretaría de Energía pueda delegar facultades de control y registro en las provincias mediante convenios, evitando la concentración de decisiones en Buenos Aires y permitiendo que cada jurisdicción avance según sus capacidades productivas y técnicas.
La senadora también destacó la posibilidad de que empresas, usuarios particulares o flotas de transporte puedan optar por combustibles con mayor contenido bio, siempre bajo normas de seguridad, lo que permitiría impulsar naturalmente la demanda.
Bioenergías
El panel coincidió en que la nueva legislación debe incorporar una visión más amplia de las bioenergías. Royón señaló que ya es necesario hablar de biorrefinerías e incluir en la agenda legislativa al biogás y al SAF, el combustible sostenible para aviación.
Sobre este último punto, destacó el potencial competitivo del norte argentino para producir SAF a bajos costos, en línea con los crecientes estándares internacionales de descarbonización.
En paralelo, Leone planteó la necesidad de avanzar hacia la utilización de vehículos “flex”, una tecnología que la industria automotriz argentina ya fabrica para exportar a Brasil, pero que todavía no se aprovecha en el mercado interno. El uso de alcohol hidratado directamente en los motores, explicó, permitiría dar un salto en la industrialización del agro y fortalecer el vínculo entre producción primaria, industria automotriz y consumo.
Otro de los ejes centrales del debate fue la infraestructura. Moisés advirtió que el desarrollo del sector requiere no sólo inversiones privadas, sino también una planificación estatal en materia logística, industrial y energética.
En ese marco, cuestionó la falta de previsión en obras estratégicas como la reversión del Gasoducto Norte y sostuvo que la ausencia de inversiones termina generando mayores costos para el país en importaciones energéticas durante el invierno.
La senadora agregó que los biocombustibles también representan una solución logística para el interior productivo, ya que procesar el grano cerca de las zonas de producción reduce costos de transporte y genera empleo calificado en las provincias.
Finalmente, los legisladores coincidieron en que un nuevo marco legal permitiría recuperar competitividad, atraer inversiones y potenciar especialmente al NOA, una región con ventajas tanto para la producción de maíz como de SAF.
Con la expectativa de que para Maizar 2027 la Argentina ya cuente con una nueva ley de biocombustibles, también plantearon la necesidad de avanzar hacia una convergencia regional con el Mercosur y elevar progresivamente los cortes del 15% al 30%, en línea con países como Brasil y Paraguay.








