Clima, rentabilidad, tecnología, biocombustibles y trazabilidad serán los cinco factores que marcarán el rumbo de la campaña agrícola 2026/27 en Sudamérica. Ese fue el eje de la exposición que realizó la Bolsa de Cereales de Buanos Aires durante el primer Outlook Agro Brasil, un foro organizado por el Ministerio de Agricultura y Ganadería de Brasil (MAPA) y la Agencia Brasileña de Promoción del Comercio y la Inversión (ApexBrasil), que reunió en Brasilia a referentes internacionales del sector agroindustrial.
Clima, biocombustibles y tecnología: las claves que marcarán la próxima campaña agrícola
Durante un foro realizado en Brasilia, la Bolsa de Cereales de Buenos Aires planteó que Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay deben consolidarse como una plataforma agroalimentaria integrada para ganar competitividad
La capacidad de molienda de soja se estancó en Argentina, mientras creció en Estados Unidos y Brasil. En los últimos meses se anunciaron inversiones.
En representación de la entidad porteña, el gerente general Ramiro Costa participó del panel "Factores que determinarán la campaña 2026/27", junto a especialistas en clima, riesgo climático y mercado de fertilizantes. Allí sostuvo que el futuro del agro regional debe analizarse desde una mirada integrada, considerando a Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay como una única plataforma agroalimentaria con creciente peso en el comercio mundial.
"Si analizamos a Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay por separado podemos perder de vista lo más importante: juntos constituyen una de las plataformas agroalimentarias más relevantes del mundo. Nuestros países enfrentan muchos de los mismos desafíos globales. En algunos mercados compiten, pero en muchos otros se complementan", afirmó.
El encuentro marcó el debut de Brasil en el calendario internacional de foros estratégicos sobre agroindustria, con un formato similar al de los encuentros que desde hace años se realizan en Estados Unidos y Argentina. Participaron, entre otros, el ministro de Agricultura de Brasil, André de Paula; el ministro de Desarrollo, Industria y Comercio, Márcio Elias Rosa; el economista jefe del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), Justin Benavidez; el directivo de la FAO David Laborde; además de representantes de Embrapa, el Instituto Nacional de Meteorología (INMET), la Organización de Cooperativas Brasileñas (OCB) y empresas privadas.
El crecimiento de los últimos 25 años
Durante su presentación, Costa destacó el crecimiento que experimentó la producción agropecuaria regional en los últimos 25 años y recordó que Sudamérica concentra más de la mitad de la producción mundial de soja, cerca de dos tercios de las exportaciones del complejo sojero y entre el 35% y el 40% de los embarques globales de maíz.
"La región ya no es solamente un productor agrícola importante; se ha convertido en un actor esencial para la seguridad alimentaria y el comercio agropecuario mundial. Pero la escala, por sí sola, no garantiza competitividad", advirtió.
En ese sentido, explicó que el desempeño de la próxima campaña dependerá de cinco variables centrales. Además de las condiciones climáticas y los márgenes económicos de los productores, destacó el papel que tendrán la incorporación de tecnología, el crecimiento de los biocombustibles y las crecientes exigencias de trazabilidad y sostenibilidad por parte de los mercados internacionales.
Respecto de este último punto, señaló que la región parte de una posición favorable gracias al desarrollo de sistemas de información y monitoreo ya existentes. "En materia de trazabilidad, la región cuenta con experiencia, tecnología e información confiable. El desafío ahora es desarrollar soluciones que respondan a las exigencias de los mercados sin perder de vista la realidad productiva de cada país", sostuvo.
La demanda de energía
Costa también remarcó que la demanda de energía comienza a ocupar un lugar cada vez más relevante dentro del negocio agropecuario y que el crecimiento de los biocombustibles modifica el escenario para los principales cultivos de la región, especialmente maíz y soja.
Como cierre, planteó que el desafío ya no pasa únicamente por producir más alimentos, sino por profundizar la integración regional para generar mayor valor agregado. "La integración regional ya es una realidad productiva y comercial. El próximo paso es acompañarla con mejor infraestructura, procedimientos comerciales más simples y una mayor coordinación. La oportunidad no consiste solamente en producir y exportar más, sino en convertirnos en un proveedor más integrado, innovador, sostenible y confiable", concluyó.











