El agro suma una nueva herramienta para enfrentar uno de los problemas que más preocupa a los productores: el avance de las malezas gramíneas resistentes. Se trata de Authence, una tecnología desarrollada por Syngenta que se convierte en el primer herbicida selectivo a nivel mundial para el control de este tipo de malezas en soja y algodón en casi cuatro décadas. Además, puede utilizarse en aplicaciones de presiembra en cereales y maíz.
Argentina suma una nueva tecnología para enfrentar las malezas resistentes en soja y algodón
La solución fue desarrollada durante más de una década y permite controlar malezas que generan pérdidas de rendimiento de hasta 70%. Se trata del primer avance de este tipo a nivel mundial en casi cuatro décadas
La innovación llega en un contexto en el que las malezas resistentes ya afectan al 70% de la superficie productiva argentina y pueden provocar pérdidas de rendimiento de hasta el 70% en los cultivos.
La innovación llega en un contexto en el que las malezas resistentes ya afectan al 70% de la superficie productiva argentina y pueden provocar pérdidas de rendimiento de hasta el 70% en los cultivos. Estas especies sobreviven a las aplicaciones de herbicidas tradicionales, compiten con los cultivos por agua, luz y nutrientes y, además, funcionan como reservorio de plagas, virus, hongos y bacterias que comprometen la productividad.
Argentina se convirtió en el primer país del mundo en aprobar el registro de esta nueva tecnología y de su ingrediente activo, denominado Virestina (metproxibiciclona). Para la compañía, este hito confirma el rol del país como uno de los principales polos de adopción de innovaciones agrícolas.
"El registro de esta tecnología consolida la posición de Argentina como referente en innovación agrícola y permite que los productores locales accedan antes que otros mercados a herramientas de última generación", señaló Nicolás Gennaro, director de Marketing de Protección de Cultivos para Latinoamérica.
La investigación
El desarrollo de la solución comenzó hace más de una década, cuando los investigadores detectaron que la resistencia de las malezas gramíneas podía transformarse en un problema creciente para la producción agrícola. A través de herramientas de ciencia predictiva y modelos de aprendizaje automático, los equipos de investigación lograron acelerar los tiempos de desarrollo y completar el proceso en aproximadamente diez años, por debajo de los plazos habituales de la industria.
"El verdadero valor de la innovación está en anticiparse a los desafíos del productor. El trabajo conjunto de científicos y asesores técnicos permitió identificar tempranamente la problemática y desarrollar una solución antes de que alcanzara la magnitud actual", explicó Alejandro Piñeiro, gerente de producto Herbicidas para la Unidad Comercial Sur de la compañía.
La nueva tecnología se destaca por su eficacia en el control de gramíneas resistentes a herbicidas ampliamente utilizados, como glifosato y cletodim. Al mismo tiempo, presenta un perfil ambiental favorable, ya que se degrada rápidamente en el suelo y brinda mayor flexibilidad para las rotaciones agrícolas y la incorporación de cultivos de cobertura.
Beneficios
Desde el punto de vista productivo, también ofrece beneficios operativos. Al reducir la necesidad de múltiples intervenciones mecánicas para el control de malezas, contribuye a disminuir la compactación de los suelos y las emisiones de gases de efecto invernadero asociadas al uso de maquinaria agrícola pesada.
La tecnología forma parte de una nueva generación de herbicidas inhibidores de ACCasa, un grupo considerado clave dentro de las estrategias modernas de manejo de malezas. Según la compañía, esta cuarta generación fue diseñada específicamente para controlar poblaciones resistentes a otros grupos químicos y también a herbicidas ACCasa más antiguos.
Con el crecimiento de los casos de resistencia en los principales sistemas productivos del país, la llegada de esta nueva herramienta busca aportar una alternativa para sostener la productividad de cultivos estratégicos como la soja y el algodón, dos actividades centrales para la generación de divisas y el desarrollo agroindustrial argentino.







