Agroclave

El fantasma de las lluvias redobla la presión sobre la cosecha de soja

La zona núcleo es la menos afectada. En el centro y norte provincial se debieron paralizar las tareas por varios días. El Chaco, crítico.

Sábado 27 de Abril de 2019

La inestabilidad climática y precipitaciones de variada intensidad generó la paralización de la cosecha en el centro y norte provincial, mientras que en la región núcleo, el gran despliegue de la cosecha apenas se detuvo por el mal tiempo. En el Chaco, las lluvias récord generaron un daño productivo imposible de calcular.

En la zona núcleo se cosechó casi 1 millón de hectáreas la semana pasada, pese a las lluvias: 800 mil hectáreas de soja de primera, 135 mil de segunda y 40 mil ha de maíz fueron trilladas en sólo 7 días. Los rindes siguen sostenidos en 43 y 39,5 quintales por hectárea para soja de primera y de segunda.

En total, ya se han cosechado unos 3 millones de hectáreas de poroto, un 75 por ciento del total cultivado en la región en este ciclo. Los promedios de los rindes siguen oscilando entre los 38 y 45 qq/ha, afirmando las estimaciones. Es muy importante el gran avance sobre el norte bonaerense, que en una semana pasó de un avance del 30 por ciento al 60 por ciento ya que la semana pasada recibió pocas lluvias que no superaron los 15 milímetros.

En tanto, en la región núcleo sigue llamando la atención los muy buenos resultados de la soja de segunda. La tanda cosechada la semana pasada, de unas 135 mil hectáreas, obtuvo promedios zonales de rindes que van de 35 a 45 qq/ha. El centro sur de Santa Fe es el área con el mayor avance de cosecha. En la región, ya se lleva cosechado el 20,4 por ciento de la oleaginosa de segunda, según el Sistema de Estimaciones Agrícolas de la Bolsa de Comercio de Rosario.

Sin embargo, las lluvias del 12 al 16 de abril le pusieron un alto a la recolección en el centro sur santafesino y el sudeste cordobés, donde cayó la mayor cantidad de milimetraje. También se registraron eventos de granizo en Santa Fe que provocaron daños totales en lotes del área de Cañada de Gómez. La cosecha en el norte bonaerense, que ya había sido postergada en dos ocasiones por las lluvias del 5 y 10 de abril, esta vez apenas se pospuso por algunas horas.

El Sistema de Estimaciones Agrícolas (SEA) para el Centro Norte de la Provincia de Santa Fe, correspondiente a la semana comprendida entre el 17 y el 23 de abril del corriente, que difunde la Bolsa de Comercio de Santa Fe, comunicó que los procesos de cosecha de la soja, arroz, algodón y sorgo se detuvieron en la semana, por las condiciones climáticas. Al cierre de esta edición, se calculaba que la inestabilidad continuaría hasta hoy. En tanto, comienza a observarse preocupación por la soja de segunda.

Según las zonas, durante el período analizado por el SEA, sólo dos a tres días avanzó a buen ritmo el proceso de cosecha y luego se detuvo por la inestabilidad climática. El grado de avance en la recolección al 23 de abril fue del orden del 72 por ciento, representando aproximadamente unas 612.360 hectáreas, con 4 puntos porcentuales de avance intersemanal y un adelanto de 20 puntos, en comparación a la campaña pasada, para el mismo período.

Los rendimientos promedios obtenidos en el centro y norte santafesino siguieron firmes y con el progreso de la cosecha se afianzaron: en los departamentos San Martín y San Jerónimo se registraron rendimientos promedios de 45 a 60 quintales por hectárea. En Castellanos, Las Colonias, La Capital, San Cristóbal, San Justo y San Javier, con rendimientos promedios de 35 a 52 quintales por hectárea. En General Obligado y Vera los rendimientos promedio fluctuaron entre 26 a 35 quintales por hectárea.

En esa zona el proceso de cosecha de la soja tardía fue avanzando desde los departamentos del sur hacia el norte, pero condicionado por las características de inestabilidad climática, que paralizaron totalmente el mismo. El grado de avance a mediados de semana fue del orden del 18 por ciento, representando aproximadamente unas 90.450 hectáreas, evidenciando un adelanto de 15 puntos, en comparación a la campaña pasada, para el mismo período. Los rendimientos mínimos fluctuaron entre 18 a 22 quintales por hectárea, los máximos entre 38 y 42, y en lotes puntuales hubo 45 quintales por hectárea.

El cultivo tardío se encontró en un 65 por ciento estado bueno, con sectores o áreas muy buenas y lotes puntuales a excelentes, un 22 por ciento en estado regular y el resto un 13 por ciento en estado regular a malo, con impactos y consecuencias directas por los eventos climáticos sufridos.

Por otra parte, en el centro-norte provincial la campaña 2018/2019 del maíz total fue de 184.500 hectáreas, de las cuales unas 89.000 correspondieron a los lotes sembrados en primera instancia para grano de futura venta comercial y forraje para consumo animal bovino. Otras 95.500 hectáreas correspondieron a las parcelas de maíz de segunda. La superficie cosechada (grano comercial) fue de 66.700 hectáreas, con un rendimiento promedio de 95 quintales por hectárea y una producción de 633.650 toneladas.

El cultivo continuó su desarrollo y crecimiento bajo muy buenas condiciones ambientales, como la buena disponibilidad de agua útil en los perfiles de los suelos, atravesando el período crítico sin inconvenientes, con temperaturas medias diarias aceptables y con un estado sanitario de bueno a muy bueno, concluyó el sistema de estimaciones.

Chaco, desbordado. En tanto, en lo que va del año, el 75 por ciento de chaco recibió montos de lluvias que van de los 900 a 1.100 milímetros, superando los registros de los últimos 30 años. Previo a las lluvias, se habían alcanzado a cosechar 30 mil hectáreas de soja. Los rindes eran excelentes y prometían seguir subiendo la producción nacional, pero con lluvias del fin de semana pasado recibió más de 100 milímetros en casi todo su territorio. Los valores sobrepasaron los 200 y hasta 300 milímetros en grandes áreas.

Ha sido un ciclo productivo muy complejo para Chaco. Durante la implantación de soja, las lluvias imposibilitaron que se siembren 100 mil hectáreas. Luego, durante enero provocaron la pérdida de 35 mil implantadas. Pero a pesar de las condiciones extremas, enero con lluvias casi todos los días y febrero con temperaturas extremo, el cultivo había salido adelante. Los primeros lotes cosechados sorprendían, los sembrados más temprano mostraban rindes de 38 quintales y algunos cuadros superaban los 40. Incluso en los lotes afectados por inundaciones los resultados que se esperaban eran de 30 y 35 quintales por hectárea. Las estimaciones crecían mes a mes, en marzo subió 2 quintales, el promedio del rinde provincial se situaba en 29,5. Se esperaba que siguiera incrementándose con los valores de cosecha, pero ahora es muy difícil tener una idea del impacto productivo.

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