Las lluvias registradas durante la segunda quincena de febrero trajeron un alivio clave para la campaña agrícola y permitieron sostener las proyecciones productivas para los principales cultivos del país. La producción de soja se mantiene en 48 millones de toneladas, mientras que el maíz continúa proyectándose en 62 millones de toneladas para el ciclo 2025/26, de acuerdo con el último informe mensual sobre cultivos de la Guía Estratégica para el Agro (GEA) de la Bolsa de Comercio de Rosario.
Las lluvias traen alivio al campo y sostienen las proyecciones de 48 Mt de soja y 62 Mt de maíz
Aunque el alivio hídrico fue desigual, las lluvias llegaron en momentos clave para la soja y el maíz tardío. El nuevo escenario mantiene sin cambios las proyecciones de producción nacional
Lluvias salvadoras. El maíz mantiene su camino hacia una producción récord de 62 millones de toneladas.
La mejora en la disponibilidad de agua fue particularmente significativa en el oeste y el centro norte de la región pampeana, donde las precipitaciones superaron los promedios históricos de febrero. Estas lluvias llegaron en momentos decisivos para la evolución de la soja y del maíz tardío, permitiendo sostener el potencial productivo en amplias áreas. Sin embargo, el escenario sigue siendo heterogéneo y algunas zonas continúan con déficit hídrico, especialmente en el centro-este y sudeste de la provincia de Buenos Aires.
En el caso de la soja, el regreso de las precipitaciones permitió estabilizar el panorama luego de un período de marcada sequía durante el verano. El rendimiento promedio nacional se ubica ahora en 29,9 quintales por hectárea, apenas una décima por encima de la estimación previa. A pesar de algunos ajustes en rindes y en superficie perdida, el área implantada de 16,4 millones de hectáreas permite sostener la proyección de producción en 48 millones de toneladas.
Las mejoras más visibles se registraron en Córdoba y Entre Ríos. En la primera provincia, los rindes se recuperaron en más de dos quintales por hectárea respecto del mes anterior, lo que implica un incremento cercano a las 800 mil toneladas en la producción estimada. En Entre Ríos también se observó una mejora significativa en los rindes, impulsada por las lluvias que beneficiaron especialmente al norte provincial, detalló el informe de la Bolsa de Comercio de Rosario.
La performance de Santa Fe
Santa Fe, por su parte, mantiene uno de los mejores desempeños productivos, con un rendimiento promedio cercano a los 35 quintales por hectárea. Sin embargo, el sur de la provincia continúa mostrando signos de estrés hídrico, ya que las precipitaciones quedaron por debajo de los valores históricos de febrero.
El panorama es menos favorable en la provincia de Buenos Aires. Allí los rindes se ajustaron a la baja y pasaron de 31,2 a 28,9 quintales por hectárea entre febrero y marzo. Las zonas del centro-este y sudeste bonaerense, junto con el sur de Entre Ríos y el sur santafesino, concentran los mayores recortes productivos, con daños en el potencial de rinde que en algunos casos oscilan entre el 30% y el 60%, particularmente en las sojas de segunda.
En paralelo, el maíz mantiene su camino hacia una producción récord de 62 millones de toneladas. Las lluvias resultaron especialmente oportunas para los maíces tardíos del oeste de la región pampeana y del norte del país, donde el cultivo se encuentra en etapas críticas de desarrollo.
A nivel nacional, el rinde promedio se ajustó levemente a la baja hasta 76,3 quintales por hectárea. Este cambio responde principalmente a recortes en algunas regiones, aunque fue compensado parcialmente por un aumento en la superficie cosechable como grano, que ahora se estima en 8,13 millones de hectáreas sobre un total sembrado de 9,78 millones.
En Córdoba, si bien las precipitaciones generaron expectativas de mejora, el impacto de la sequía de fines de diciembre y enero sigue condicionando los resultados, particularmente en el sur provincial, donde algunos lotes muestran rindes inferiores a los 50 quintales por hectárea. En Santa Fe, en cambio, las lluvias sostienen las expectativas, con rindes promedio cercanos a los 91 quintales por hectárea. En el sur provincial, en la zona cercana a Rosario, los lotes muestran promedios en torno a los 80 quintales.
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En el norte argentino, las perspectivas también se mantienen firmes. Chaco y Santiago del Estero presentan buenas expectativas productivas, aunque el desarrollo del cultivo dependerá en gran medida de las lluvias que se registren durante las próximas semanas, ya que gran parte del maíz se encuentra en plena floración.
El trigo se consolidó
Mientras tanto, la campaña triguera 2025/26 terminó de consolidarse con un resultado histórico. La producción nacional alcanzó las 29,5 millones de toneladas, superando en 1,8 millones las estimaciones realizadas a fines del año pasado. Se trata de una cifra inédita que refleja el potencial productivo del cereal en el país.
En conjunto, el regreso de las lluvias permitió estabilizar una campaña que venía muy condicionada por la falta de agua durante el verano. Aunque el mapa productivo continúa mostrando contrastes regionales, el nuevo escenario climático logró sostener las proyecciones para los dos principales cultivos del país y mantiene en pie las expectativas de una cosecha relevante para la economía agrícola argentina.










