Agroclave

Soja: de la ilusión a los tristes números de las cosechadoras

Afirman que el impacto del coronavirus también podría afectar la mitad de la próxima campaña de trigo.

Sábado 18 de Abril de 2020

“De la ilusión a los triste números de las cosechadoras”, señala el reporte de la Guía Estratégica para el Agro (GEA) para graficar el ánimo de los productores cuando ya se lleva recolectada más de la mitad de la soja de primera y comenzó a levantarse la de segunda, en la zona núcleo. “El escenario inicial pintaba para superar los 50 quintales y salen valores de 40 a 45 quintales”, comentaron en campos de Arias (Buenos Aires), algo que se repite en la franja oeste, donde los lotes que lucían un excelente nivel de desarrollo y se veían como los del año pasado cuando se alcanzaron rindes récord para la oleaginosa en la región, ahora desilusionan con caídas de rendimiento de entre 10 a 15 qq/ha.

Esta cosecha, que fue calificada por los especialistas de GEA como “la más difícil de la historia de la región núcleo”, si bien tiene como dato negativo una caída de la productividad, quizás pueda ser un elemento que impulse los deprimidos precios de la oleaginosa, que además están fuertemente condicionados por el contexto global donde ya no se observan tanto los números de la campaña como la evolución de la demanda. Hace pocos días se publicó el reporte de oferta y demanda del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (Usda) y “sorprendió el ajuste a la baja del consumo de soja y maíz en EEUU, que a su vez generaron stocks finales más altos”, detalló el especialista de Universidad Austral, Dante Romano. “Esto genera un punto de partida para el ciclo 2020/21 con más oferta”, agregó.

Romano indicó que “las medidas para frenar la pandemia del Covid 19, que pasan fundamentalmente por el aislamiento, hacen que las personas se muevan menos y por ende caiga fuertemente el consumo de combustibles”.

Si bien esto sería momentáneo mientras duren las medidas extremas, “es innegable que lo no consumido en los meses de cuarentena no se recuperará”, agregó Romano y de allí la caída de 8 millones de toneladas en este guarismo de parte del Usda, que se caracteriza por ser conservador en estos casos”.

A su vez, la situación no se centra sólo en etanol de maíz, sino que algo similar ocurriría en Europa con el gasoil, “de allí que no podemos descartar que a la larga la soja tenga una situación similar”, agregó el especialista en mercados granarios.

El Usda redujo las estimaciones de soja tanto en Argentina (2 millones de toneladas) para ubicarse en 52 millones totales; como en Brasil (1,5 millones) para alcanzar las 124,5 millones de toneladas. Al mismo tiempo, subió la estimación de importaciones de China (1 millones de tn.) con lo cual, esto permitió compensar el mayor stock de EEUU.

En este escenario, la especialista de mercados del Inta, Marianela De Emilio señaló en un reporte de Agroeducación aconsejó, frente a precios que se mueven al compás de acontecimientos globales más amplios, “administrar y gerenciar la toma de decisiones”.

Explicó que “a fin de marzo de 2020, el nivel de coberturas y ventas anticipadas de soja alcanza el 33% del volumen de cosecha esperado, dejando el 77% abierto a los movimientos del mercado en un panorama cargado de incertidumbre”.

“Sabemos que las bajas no deberían ser mucho más profundas que los actuales u$s 200-205 por tonelada. Sin embargo, si nos remitimos a la historia, tuvimos soja de u$s190 hacia el 2004, 2007”, recordó y llamó a “evitar tomar decisiones por miedo o para compensar lo no hecho y planificar para evitar cuellos de botella que exijan mal vender parte importante de la cosecha”.

En ese aspecto, la especialista de Escenarios Granarios de Fundación Libertad, Lorena D’Angelo, dijo que “la diferencia a favor de la cosecha actual se está reduciendo dado que en las últimas semanas el volumen de nuevos negocios es menor, con un 80% de operaciones a fijar que el productor decide entregar sin establecer precios por los bajos valores existentes en el mercado”.

Explicó que la comercialización de soja se está orientando a un aumento en los negocios sin precios establecidos por la expectativa de mejores valores en el futuro. “A fines de abril, según el promedio de los últimos cinco años, esta comercializado unas 18 millones de tn, de las cuales un 47,5% tiene precio hecho y el resto está a fijar. Dado el adelanto actual de la cosecha y las mayores ventas de maíz, es de esperar que la comercialización de la oleaginosa sea más lenta”, dijo.

El informe de GEA revela que el pelotón de trilla al avanzar sobre lotes con ciclos más cortos encuentra una amplia variabilidad de rindes. Los monitores de las cosechadoras muestran desde 20 a 62 qq/ha y la brecha sigue abierta en torno a los 40 quintales. “La disponibilidad de agua en el periodo de llenado de granos fue el factor clave que marcó esta variabilidad. La sequía durante la última mitad de febrero y principios de marzo dejó granos más chicos y más livianos. De todas formas, con estas últimas 480 mil hectáreas cosechadas el promedio sigue sosteniendo un rinde medio de 39,7 qq/ha en soja de primera”.

Por otra parte ya se pusieron en marcha las labores para la soja de segunda. En el centro sur de Santa Fe los rindes siguen la misma tendencia que la soja de primera, un abanico que van desde 15 a 45 qq/ha. El norte de Cañada de Gómez muestra rindes de 33 a 45 qq/ha, al sur caen 10 quintales. En las cercanías de Rosario hay rindes de 15 qq.

Golpe al trigo

Por otra parte, GEA advirtió que puede bajar a la mitad la siembra de trigo, ya que si bien es temprano, en el primer sondeo de precampaña sobre intención de siembra hay localidades que así lo advierten. En otras, se habla de bajas moderadas en torno al 10%, aunque hay coincidencia en que se hará con menor tecnología.

“Entre las dificultades del día a día de la cosecha gruesa por la cuarentena, el temor a que se repita la falta de agua por La Niña y el temor a que los cereales sean alcanzados por una mayor presión tributaria, la siembra de trigo está ante una gran incertidumbre”, indicó en su último informe.

El año pasado la región núcleo tuvo un nivel de siembra récord, con 1,75 millones de hectáreas sembradas aportó casi 7 de las 19,5 millones de toneladas que produjo la Argentina. “La carga de agua que tengan los perfiles a la hora de decidir las siembras será fundamental”, detalló GEA.

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