Se registró un incremento de la presencia de chicharritas en la mayoría de las zonas agroecológicas del país. La única excepción continúa siendo la región Centro Sur, donde las detecciones se mantienen en niveles mínimos, relata el 36º informe de la Red Nacional de Monitoreo de Dalbulus maidis, elaborado con datos de capturas relevados entre el 1º y el 16 de febrero de 2026
Aumenta la presencia de la chicharrita del maíz y refuerzan el alerta de monitoreo
Un nuevo informe de la Red Nacional de Monitoreo detectó que aumento de chicharritas se observa en casi todas las zonas productivas, con excepción del centro sur. Especialistas piden reforzar los controles para detectar a tiempo posibles brotes
En el Litoral se registró un aumento de capturas. Allí, el 83% de las trampas se instaló en lotes con maíz y el vector fue detectado en el 89% de las localidades monitoreadas.
Si bien en la mayor parte de los monitoreos predominan las capturas bajas, el relevamiento advierte la aparición de más focos puntuales con altas densidades poblacionales. En este contexto, los especialistas remarcan que, aunque la infectividad detectada de Corn Stunt Spiroplasma (CSS) continúa siendo baja, resulta clave intensificar el monitoreo.
Los expertos de la red recomiendan sostener controles frecuentes tanto con trampas como mediante inspecciones directas en los cultivos, además de enviar muestras de insectos a la red entomológica para su análisis. El objetivo es detectar a tiempo posibles brotes del complejo del achaparramiento del maíz.
La advertencia cobra mayor relevancia en las zonas endémicas y en aquellas regiones donde conviven maíces tempranos y tardíos. En esos casos, el riesgo de colonización temprana del vector y la eventual aparición de enfermedades es mayor, por lo que la detección temprana se vuelve fundamental, señala el informe.
En el NOA, una de las regiones consideradas endémicas, las poblaciones de Dalbulus maidis continuaron en aumento. Allí, del 98% de las trampas que se ubicó en lotes con maíz, solo en el 7% de las localidades monitoreadas no se registró presencia del insecto, mientras que en el 67% las capturas se mantuvieron en niveles bajos, de entre 1 y 20 adultos por trampa.
No obstante, se observaron incrementos significativos en puntos específicos, como El Abra y Los Altos, en la provincia de Catamarca. En la región, el 34% de los cultivos se encontraba en estadios vegetativos avanzados y el 9% ya había ingresado en fases reproductivas.
En el NEA, la otra zona endémica, el vector estuvo presente en el 89% de las localidades relevadas. Las capturas más bajas —entre 1 y 20 adultos por trampa— representaron el 47% de los casos, mientras que las mayores densidades se concentraron en Colonia La María y Calchaquí, en Santa Fe, y en Roversi, en Santiago del Estero. En esta región, el 91% de las trampas se ubicó sobre cultivos de maíz, y el 79% de los lotes se encontraba en estadios iniciales de desarrollo.
Qué pasa con el maíz en cada región
También en el Litoral se registró un aumento de capturas. Allí, el 83% de las trampas se instaló en lotes con maíz y el vector fue detectado en el 89% de las localidades monitoreadas. Sin embargo, más de la mitad de los registros (54%) correspondió a niveles poblacionales bajos. Las densidades más altas —superiores a los 100 insectos por trampa— se mantuvieron estables y concentradas en localidades de Entre Ríos como Villa Hernandarias y Concepción del Uruguay. En esta región, el 60% de los cultivos ya se encuentra en estadios reproductivos y un 10% en fases vegetativas avanzadas.
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Una dinámica similar se observó en el Centro Norte. Allí, el 68% de las trampas se ubicó sobre cultivos de maíz y el insecto fue detectado en el 88% de las localidades relevadas. Aun así, las capturas más bajas continuaron predominando y representaron el 51% de los registros. Las mayores densidades se observaron en Sebastián Elcano, en Córdoba, y en Ceres, en Santa Fe. En esta región, el 30% de los cultivos ya transita estadios reproductivos, mientras que el 45% permanece en etapas vegetativas avanzadas.
El Centro Sur volvió a marcar la diferencia respecto del resto de las regiones. Con el 43% de las trampas ubicadas en lotes con maíz, el 86% de las localidades monitoreadas no registró presencia del vector. No obstante, el informe detectó un dato novedoso: por primera vez en la campaña apareció la categoría de presencia intermedia —entre 21 y 50 adultos por trampa— en localidades como Zavalla, en Santa Fe, y Marcos Juárez, en Córdoba, detalló el informe.









