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Cómo puede afectar el conflicto entre Rusia y Ucrania a los agronegocios del país

Algunos puntos para entender las tensiones políticas entre ambos países y su posible impacto en el mercado de granos.

Jueves 20 de Enero de 2022

En un contexto de suba de los precios de los fertilizantes, crisis energética y condiciones climáticas extremas, se suman al cóctel las tensiones políticas entre Ucrania y Rusia, con el riesgo de que el tironeo entre la OTAN y el bloque prorruso salpique el mercado mundial de cereales.

En esta nota, que inevitablemente roza cuestiones geopolíticas, se abordan algunos puntos claves que ayudan a entender el escenario y lo qué podría esperarse para el mercado de granos, que ya está empezando a mostrar una tendencia alcista en Chicago como producto de la especulación frente al posible enfrentamiento y cierre de puertos claves para la exportación en los países eslavos.

Hermanos en conflicto

Ucrania era una de las naciones pertenecientes a la Unión de Repúblicas Soviéticas Socialistas (URSS), mejor conocida como la Unión Soviética. Esta potencia le disputó durante toda la segunda mitad del siglo XX la hegemonía a otra de las grandes vencedoras de la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos. La disputa ideológica y económica respecto a los modelos que proponían dividió al mundo en tres polos: Primer mundo alineado con Estados Unidos, segundo mundo alineado con la URSS y tercer mundo que se posicionó de manera neutral, y donde se ubicó Argentina.

Europa del Este quedó comprendido entre los países que adhirieron al segundo mundo y Ucrania era una de esas repúblicas soviéticas socialistas. Esto fue así hasta 1991, cuando la URSS terminó disolviéndose luego de una erosión lenta y agonizante que tuvo uno de sus ultimátum en 1989 con la caída del Muro de Berlín y la reunificación de Alemania.

Desde décadas tempranas del Siglo XX, la capacidad agrícola ucraniana hizo que se le conociera como uno de los graneros del mundo, aportando alrededor de un cuarto de los granos que alimentaron a los soviéticos.

A pesar de la supuesta unión de base a las políticas comunistas y los lazos de la sangre eslava, la relación entre Rusia y Ucrania fue más bien tirante y las disputas territoriales tienen una de sus causas más fuertes en un recurso clave en un contexto de crisis energética como el actual: el gas.

Un combustible en más de un sentido

Según el centro de estadísticas de la Unión Europea, gran parte de la energía importada a la UE procede de Rusia. Hacia 2007 constituía un 25% del gas que consumía y de ese porcentaje, un 80% pasaba por gasoductos ubicados en el territorio ucraniano. Las disputas de Rusia con los países de tránsito amenazaron con perturbar su provisión en los últimos años y las preocupaciones por la seguridad del suministro procedente de Rusia aumentaron debido al conflicto en Ucrania.

En 2005 Rusia intentó subir el precio del gas que vendía a Ucrania y provocó un gran problema en el resto de Europa. En consecuencia, los países de la Unión Europea acabaron buscando otros proveedores. A pesar de esta iniciativa, la antigua conductora de la Unión Soviética sigue siendo la gran exportadora de gas al viejo continente.

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Los conflictos, que no tuvieron cese desde entonces y fueron marcados por una tensión muy fuerte desde 2014, suelen derivar en el encarecimiento del suministro de gas para toda Europa, que tiene a este hidrocarburo como su principal fuente de energía.

En cuanto a materia energética, Ucrania excede al gas. Posee importantes reservas de hulla y es el 10º productor de carbón mundial según datos de la Agencia Internacional de la Energía (AIE). También cuenta con importantes reservas de hierro, magnesio, manganeso, níquel y mercurio además de tener reservas de fracking al igual que Polonia y Rusia.

Por otra parte, Ucrania dispone de una de las mayores superficies agrícolas que también es de las más aprovechables del mundo, siendo el país con mayor porcentaje de tierra productiva en el mundo (56,8%), luego de Bangladesh según datos de la FAO de 2018.

Un actor clave en los precios de los alimentos a nivel mundial

Ucrania es el noveno productor de trigo del mundo, el quinto de maíz y octavo de algodón en números de la FAO. Gracias a la posición estratégica que tiene en Europa, tiene peso en los precios en el mercado europeo y es el principal proveedor de granos.

El futuro de la exportación de trigo preocupa en un escenario que enfrenta al más grande exportador, Rusia (35,0 mmt), con el tercero, Ucrania (25,5 mmt), de acuerdo a datos del USDA (el segundo mayor exportador es Australia, con 25,5 mmt, y el cuarto Estados Unidos, con 22,4 mmt). Las tropas rusas se estuvieron moviendo en una actitud hostil por la frontera con Ucrania en un clima de incesante tensión que tiene como hito más reciente la anexión de Crimea a territorio ruso.

Un ataque a Ucrania o simplemente el aumento de tensión entre ambos países no sólo amenaza al suministro energético de Europa, sino también puede interrumpir el comercio internacional de trigo y acondicionarlo para una suba de precios.

La suba de los precios también es impulsada por una ola de frío y clima seco en el sur productivo de Estados Unidos, donde no se registraron lluvias en el último mes de acuerdo con los registros de precipitaciones del Servicio Meteorológico Nacional. Sumado a esto, la sequía sigue golpeando a Kansas, el productor de granos más grande.

En Latinoamérica mientras el clima cálido sigue rigiendo en la zona, el 70% de los cultivos en Brasil y un cuarto de los de Paraguay, están sometidos a un fuerte estrés por la sequía, según un reporte del Commodity Weather Group.

Con estas condiciones, el trigo marcó su suba diaria más importante en la bolsa de Chicago desde noviembre, que marca $283 dólares por tonelada para la posición Marzo. Esto marca también un freno a la baja de precios que estaba experimentando el cereal recientemente frente a la llegada de las cosechas en Sudamérica.

El precio del trigo tiene la posibilidad de aumentar aún más con la reducción de las exportaciones por parte del granero ucraniano si puertos claves del país se ven obstruidos por el conflicto y tienen lugar cortes en el suministro de gas a Europa. Esto profundiza aún más la falta de energía que golpea a la industrias productoras de fertilizantes y puede empujar para arriba también los precios de los insumos, al buscar en otros continentes quien les venda, generando una carrera por adquirir su stock.

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