La Confederación Intercooperativa Agropecuaria (Coninagro) señaló que el conflicto bélico en Medio Oriente generó un impacto “directo y severo” sobre la estructura de costos de la agroindustria argentina. Y advirtió que las restricciones en el estrecho de Ormuz, un punto neurálgico por donde transita el 33% de los fertilizantes y el 25% del comercio energético mundial, provocó una escalada de precios que “amenaza la viabilidad de la próxima campaña de trigo 2026/27”. Para aliviar ese efecto, propuso que se eliminen las retenciones a la exportación de ese cereal
Coninagro advirtió sobre la siembra de trigo y propuso bajar retenciones
La entidad advirtió que el impacto de la guerra en Medio Oriente sobre el costo de los fertilizantes amenaza la viabilidad de la campaña fina. Pidió una acción coordinada de Nación y provincia para reducir la carga fiscal
Coninagro advirtió que la suba de costos “amenaza la viabilidad de la próxima campaña de trigo 2026/27”.
Desde el inicio de las hostilidades, el precio internacional del petróleo Brent alcanzó picos de u$s 115 por barril, lo que representa un incremento del 35%. Esta suba se trasladó al mercado local con un aumento del 25% en el precio del gasoil, insumo crítico para las tareas de siembra, cosecha y transporte. Sin embargo, el impacto más alarmante se observa en los fertilizantes nitrogenados: la urea registró un salto superior al 84% en su valor global.
De acuerdo con las estimaciones técnicas de Coninagro, este escenario implica que producir una hectárea de trigo será, en promedio, u$s 110,30 más caro que antes del conflicto. Este sobrecosto se compone principalmente por el encarecimiento de los fertilizantes (u$s 87,40 / ha) y el combustible (u$s 22,90 / ha). El impacto varía según la zona productiva, alcanzando subas de hasta u$s 120,10 / ha en el sudeste de Buenos Aires y u$s 115,60 /ha en el núcleo integrado por el norte bonaerense y el sur de Santa Fe.
Derechos de Exportación
Como el gobierno bajó 0% los aranceles de importación y eliminó el impuesto País, las herramientas para aliviar esta carga concreta se agotan. Por eso, la entidad que representa a las cooperativas propone la eliminación de los Derechos de Exportación (DEX) al trigo, que actualmente cuentan con una alícuota del 7,5%.
“Sobre un precio FOB proyectado a cosecha de u$s 240 / tn, las retenciones representan una quita de u$s 18 por tonelada”, recordaron los técnicos cooperativistas. Y concluyeron: bajo un rendimiento promedio de 40 qq / ha, la eliminación de este impuesto generaría un beneficio directo de u$s 72 / ha para el productor, permitiendo cubrir el 65% del incremento de costos provocado por la crisis en Medio Oriente.
El costo fiscal
Coninagro explicó que, desde la perspectiva del Estado, la eliminación de los DEX para la campaña 2026/27 implicaría una resignación fiscal estimada en u$s 232 millones, considerando una exportación proyectada de 12,9 millones de toneladas, con impacto fiscal a partir de diciembre de 2026
La medida aplicada sobre el remanente de la campaña actual, donde aún restan declarar ventas al exterior por 5,5 millones de toneladas, tendría un impacto de 93,6 millones de dólares para lo que queda del año.
La entidad subrayó que estas medidas “no deben verse como un gasto, sino como una inversión necesaria para garantizar la siembra y exportaciones superiores a los u$s 3.000 millones para la próxima campaña frente a un escenario geopolítico volátil que está reconfigurando los costos globales de la energía y los alimentos”.
Provincias y municipios
En el plano subnacional, Coinagro instó a una acción coordinada entre provincias y municipios para revisar el Impuesto a los Ingresos Brutos y las diversas tasas municipales que gravan la logística y la operación portuaria. Si bien la naturaleza indirecta de estos tributos dificulta individualizar una baja exacta en el precio de un insumo específico, consideró que “su reducción tendría un impacto sistémico y positivo sobre el costo de los insumos en general”.
“Al aliviar la presión sobre el transporte y el acopio, se lograría mejorar la eficiencia de la cadena y fomentar un entorno de costos más previsible, convirtiéndose en una herramienta indispensable para moderar el encarecimiento generalizado de la estructura productiva frente al actual choque externo”, dijo.
Además de la carga tributaria directa, la cadena del trigo enfrenta un costo financiero oculto derivado de los regímenes de retención bancaria (Sircreb). En el contexto actual de incremento de costos por el conflicto internacional, la inmovilización de fondos en las arcas provinciales agrava la falta de liquidez.








