El fenómeno de El Niño vuelve a ubicarse en el centro de la escena para el sector agropecuario. Después de varios años marcados por la sequía y una prolongada sucesión de eventos La Niña, las proyecciones climáticas anticipan un escenario mucho más favorable para la campaña gruesa. Sin embargo, este año aparece un factor que suma incertidumbre: la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) modificó los índices con los que monitorea el calentamiento del océano Pacífico, lo que dificulta comparar la intensidad del evento con registros históricos.
El agro mira al Pacífico: esperan un "Niño" fuerte que impulse la próxima campaña
Aunque los nuevos indicadores impiden comparar el evento con años anteriores, las proyecciones muestran un calentamiento del Pacífico que favorecería el desarrollo de la campaña gruesa, con el riesgo de excesos hídricos hacia la cosecha.
Año Niño. La próxima campaña podría superar el volumen de cosecha de la temporada anterior.
El consultor de la Guía Estratégica para el Agro (GEA) de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), Alfredo Elorriaga, explicó que el cambio metodológico impide expresar con precisión cuánto podría calentarse el Pacífico durante este evento. "De alguna forma rompieron el metro", graficó, al señalar que los nuevos indicadores aún no cuentan con referencias históricas que permitan establecer comparaciones consistentes.
En el informe elaborado por el analista Cristian Russo, de la Bolsa de Comercio de Rosario, hasta este año, la NOAA utilizaba el Índice Oceánico Niño (ONI), que sintetizaba el comportamiento térmico de una zona específica del Pacífico ecuatorial. Desde febrero comenzó a reemplazarlo por un nuevo indicador (RONI), que amplía el área de medición e incorpora variables vinculadas al cambio climático y a las corrientes oceánicas.
Según Elorriaga, estos cambios hacen que los valores actualmente difundidos no puedan compararse con los registrados en eventos anteriores. "Habrá que esperar a que termine el fenómeno para saber si estos nuevos índices reflejan correctamente la intensidad real del evento", señaló.
Un escenario favorable para la producción
Más allá de las dificultades para cuantificar el fenómeno, las proyecciones climáticas siguen mostrando un panorama muy alentador para la agricultura argentina. El especialista sostuvo que todo indica que El Niño será "fuerte y con posibilidades de muy fuerte", con su pico de intensidad previsto entre diciembre y enero, justamente el período crítico para la definición de los rendimientos del maíz temprano y de buena parte de la soja de primera.
A este escenario se suma otro dato considerado clave: los perfiles de humedad de los suelos de la región pampeana llegan al invierno con buenas reservas, una situación muy distinta a la observada durante los años dominados por La Niña. "Si se confirma un Niño al menos fuerte, Argentina tendrá uno de los mejores escenarios para la producción agrícola desde 2020", aseguró Elorriaga.
El especialista incluso consideró que la próxima campaña podría superar el volumen de cosecha de la temporada anterior, favorecida por una combinación de mejores condiciones hídricas y un calentamiento del Pacífico que, históricamente, suele beneficiar a gran parte de la región agrícola argentina.
Los riesgos también existen
No obstante, el consultor advirtió que un evento intenso también puede generar inconvenientes, especialmente durante la etapa de cosecha, precisó Russo. En ese sentido, recordó que en 2016 las lluvias extraordinarias registradas en abril provocaron importantes pérdidas productivas y complicaciones logísticas, aunque aclaró que no todos esos episodios pueden atribuirse exclusivamente a El Niño, ya que intervienen otros factores regionales, como la influencia del océano Atlántico y los sistemas de alta y baja presión que favorecen la ocurrencia de ciclogénesis.
En ese sentido, señaló que el principal riesgo para la próxima campaña no estaría tanto en el desarrollo de los cultivos sino en la posibilidad de precipitaciones superiores a lo normal durante la cosecha, lo que podría afectar el movimiento de granos y la logística comercial.
"Todo indica que apuntamos a una cosecha incluso superior a la última campaña. Si se presentan lluvias muy abundantes, el desafío será anticiparse para minimizar los problemas operativos", concluyó.









