Perspectivas

Desafío 2022: crecimiento, inflación y puja distributiva

El economista Carlos Seggiaro realizó sus proyecciones. Ve un piso firme para el precio de los granos y oportunidades de inversión en la cadena agroalimentaria

Domingo 09 de Enero de 2022

Tras la fuerte recuperación económica en 2021, acompañada entre otros factores por el aumento en el precio de los commodities, la economía argentina y mundial se moverá a un ritmo económico más pausado. Los valores de las materias primas se moverán en un andarivel más bajo del año anterior, aunque la presión sobre los stocks les pondrá un piso. Las posibles subas de tasas de interés por parte de los principales Bancos Centrales del mundo, así como el avance del proteccionismo y los persistentes condicionamientos de la pandemia, sumarán incertidumbre al contexto global. A nivel nacional, la inflación, la puja distributiva y la negociación con el FMI marcarán el ritmo del año económico, que terminaría con un crecimiento de 4%.

Estas son algunas de las proyecciones que realizó el economista Carlos Seggiaro para el año 2022. Como lo hace al finalizar cada año, difundió su informe sobre con las perspectivas económicas y de mercados para el año siguiente. Allí repasa el probable comportamiento de la economía mundial para 2022 y las principales variables de la economía argentina, además de hacer proyecciones sectoriales, con especial énfasis en el sector agropecuario.

Respecto del mercado internacional y el precio de los granos, sus proyecciones son:

  • La demanda de materias primas y alimentos continuará mejorando a lo largo del 2022, aunque a un ritmo menor que durante el 2021. El mayor dinamismo cabe esperarse desde el Sudeste de Asia, con eje en China. Esto plantea un escenario de buenos precios, especialmente para granos, harinas y aceites a lo largo del próximo año, pero no en los picos de precios que se observaron durante el primer semestre del 2021, especialmente en Chicago.
  • No obstante, también habrá fuerte volatilidad en los precios debido a una serie de factores propios de la salida pospandemia. Por eso se recomienda tomar coberturas en los mercados de futuros y de opciones.
  • Durante el 2022, la Reserva Federal de los Estados Unidos (FED) deberá comenzar a actuar para limitar el proceso inflacionario que está manifestándose en ese país, con creciente preocupación. Esto implica que comenzará a aumentar progresivamente la tasa de interés, con lo cual cabe esperar una revaluación de dólar a nivel internacional. Todo esto plantea una señal de debilidad para los precios de los commodities a nivel internacional.
  • A pesar de lo anterior, hay que destacar que son muy bajos los niveles de stock actuales, a nivel global, especialmente en granos, harinas y aceites. Esto le pone un piso a las posibles bajas planteadas en el punto anterior.
  • El mundo va a seguir recuperándose en 2022 de la crisis global generada por la pandemia, pero está claro que no saldrá igual que como entró. El Sudeste de Asia va a avanzar varios casilleros en el tablero internacional, confirmando que es la región más dinámica del mundo. Habrá un escenario de creciente conflictividad a nivel internacional, con más prácticas proteccionistas, tanto de parte de Europa como de Estados Unidos, que deben ser seguidas con mucha atención desde Argentina.

>> Leer más: Los mercados externos dan aire al agro, aunque hay tensiones internas

Seggiaro aclaró que los análisis precedentes parten del supuesto de que la economía mundial no retornará en los próximos meses a un escenario de fuerte confinamiento como el vivido durante el 2020 que, prácticamente, paralizó el comercio mundial. Si esto ocurriera, todo cambiaría para peor.

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La economía argentina

Respecto de la economía argentina, Seggiaro espera que el proceso de recuperación iniciado el año pasado, continúe durante el 2022, aunque a un ritmo menor, estimado en torno al 4%. En medio de diferencias sectoriales y regionales, “las cadenas de valor de agroalimentos vinculadas a exportación continuarán teniendo un horizonte positivo, por encima de aquellos sectores que destinan su producción al mercado interno, que tendrán una recuperación más discreta”, señaló. Esto es así debido a que millones de personas que perdieron poder adquisitivo durante los últimos años, no tendrán mayores chances de recuperar su anterior posición.

El economista recordó que la mayor parte de las consultoras privadas prevén una inflación de entre el 50% y el 60% para 2022. En su opinión, estará “más cerca del techo que del piso de esta banda”. Una inflación alta para este año “está desgraciadamente garantizada”, dijo, aunque descartó “un escenario de hiperinflación, es decir de un descontrol absoluto en los precios”.

En cuanto al dólar, consideró que la Argentina “ya no tiene margen para volver a atrasar el tipo de cambio”, por lo que prevé ajustes periódicos en la cotización del oficial para que siga, de mínima, el comportamiento de los precios internos. “Parece bastante razonable suponer que el dólar oficial mayorista, que finalizó este año en torno a los $ 102, en diciembre del 2022 podría ubicarse en un rango entre los $ 150 y $ 160”, opinó. En este contexto, el cepo “se mantendrá” y el dólar blue seguirá mostrando una brecha muy importante con respecto a la cotización del mercado formal, que tenderá a estabilizarse, a mediados del 2022, en torno al 40% ó 50%, descomprimiendo así parcialmente la brecha actual en torno al 100%. Las fuertes restricciones que se observan en el mercado de cambios tenderán a flexibilizarse a partir del segundo trimestre del próximo año, cuando “el gobierno argentino haya cerrado la actual negociación con el FMI”.

El economista proyectó una reducción del déficit fiscal primario desde el 3,5% del PBI en 2021 al 3% del producto en 2022, en línea con la pauta oficial. No prevé ni baja ni suba de la presión impositiva.

Y consideró “poco probable” que las negociaciones paritarias del año próximo se ubiquen por encima de la tasa de inflación, “Una distribución del ingreso de carácter más regresivo, como la que se heredó de la gestión del gobierno anterior, tenderá a consolidarse, lo cual expresa toda una señal en términos de negocios, y no sólo para el 2022, sino para el 2023 también”, sentenció. Pronosticó un escenario de fuerte “puja distributiva”, tanto entre capital y trabajo, como entre los distintos eslabones de las cadenas de valor. “Esto generará diversas tensiones y, de hecho, contribuirá a alimentar las presiones inflacionarias a lo largo de próximo año”, dijo.

Si bien tomó nota de que el Banco Central “está siendo presionado por el FMI para convalidar algún aumento en el nivel de las tasas de interés en el sistema financiero”, Seggiaro consideró que ese movimiento se concentraría en “algún ajuste parcial en las tasas relacionadas con las Leliq”. En su visión, las tasas de interés en pesos negativas persistirán a lo largo del 2022, ya que forma parte de la estrategia del gobierno y del Banco Central a los efectos de intentar reactivar la economía, tanto a nivel del consumo como desde el estímulo al proceso de inversión productiva”.

En este último sentido, pronosticó como “altamente probable” que aparezcan en 2022 “algunas nuevas líneas de crédito a tasas fuertemente subsidiadas, para alentar proyectos de inversión que estimulen las exportaciones con valor agregado”. Allí, dijo, se presentarán “oportunidades que conviene analizar, sobre todo desde las cadenas de valor agroalimentarias”.

A los ahorristas, les recomendó “seguir buscando canales alternativos para proteger sus ahorros”, lo cual estimulará nuevamente el mercado inmobiliario, sobre todo urbano, En el mercado de capitales, Seggiaro recomendó los bonos AL30 y AL35, y los bonos que ajustan por dólar linked, que se ofrecen a través de licitaciones periódicas desde hace dos meses. “Los plazos fijos en pesos, que ajustan por UVA serán también una alternativa a considerar, como lo fueron durante 2021”, dijo.

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