Crónicas de campaña

La lluvia llegó a Buenos Aires pero esquivó la región centro

Las precipitaciones en el área núcleo triguera redujeron la situación de sequía. Pero en Santa Fe y Córdoba no hubo agua. En la política hubo tormenta

Sábado 30 de Julio de 2022

El agua llevó algo de alivio a algunas zonas agropecuarias. Buenos Aires y La Pampa se vieron beneficiadas con precipitaciones pero Córdoba y Santa Fe continúan esperando. Con este panorama, la siembra de trigo y cebada podría finalizar la próxima semana, tras mejorar la condición hídrica por las lluvias registradas esta semana, señaló la Bolsa de Cereales en su Panorama Agrícola Semanal.

Luego de un progreso intersemanal de dos puntos porcentuales, la siembra de trigo cubre 98,8% de las 6,1 millones de hectáreas proyectadas para la campaña 2022/23, precisó el trabajo. De acuerdo al relevamiento de la entidad, 35% de la superficie está en condición hídrica regular o de sequía, porcentaje que representa una caída de nueve puntos luego de lluvias registradas sobre el centro y sur de Buenos Aires y La Pampa, que concentra casi 40% de las más de seis millones de hectáreas implantadas.

La Guía Estratégica para el Agro (GEA) de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) coincide. La sequía retrocede en Buenos Aires pero las lluvias siguen ausentes en las provincias de Córdoba y Santa Fe. En la zona núcleo ya hay 300.000 ha regulares a malas en trigo por la falta de agua.

Hasta la semana pasada, el déficit hídrico se agudizaba sobre el norte y el centro bonaerense: la condición de sequía se expandía sobre el 50% de los suelos de la provincia, algo que no sucedía desde los últimos 15 años. Sin embargo, se revirtió en la última semana de julio. Desde el 21 al 27, se produjeron lluvias de más de 30 milímetros en el 40% del territorio bonaerense. “La circulación tropical provocó el posicionamiento de aire más cálido y húmedo sobre la región pampeana”, explicó el doctor en ciencias atmosféricas José Luis Aiello.

Lamentablemente, esto no se extendió hacia la zona núcleo. Las lluvias continuaron ausentes en las provincias de Córdoba, Santa Fe y en el extremo noreste de Buenos Aires. ¿Qué muestran los pronósticos de corto plazo? No habrá cambios relevantes en la oferta hídrica al inicio de agosto. “Deberemos esperar el avance del nuevo mes para ver si otro ingreso de aire cálido y húmedo se extiende un poco más hacia el centro del país permitiendo alguna recuperación del nivel de lluvias sobre el centro de la región núcleo equivalente al que tuvo Buenos Aires”, explicó Alfredo Elorriaga, consultor de GEA.

Así las cosas, los trigos siguen creciendo lento. Los lotes clasificados como regulares y malos superan las 300.000 ha. “Necesitamos unos 40 mm antes del 15 de agosto para que el trigo no comience a perder potencial de rinde”, dicen desde Carlos Pellegrini. Mientras que en Colón, el crecimiento también se ve resentido. “Hacen falta de 20 a 30 mm en los próximos días”, advierten los ingenieros.

Respecto del maíz, hay consenso entre los técnicos de la región GEA en que el área destinada a la siembra temprana dependerá, en última instancia, de la ocurrencia (o no) de lluvias durante el mes de agosto. Los milimetrajes requeridos varían de acuerdo a la zona pero se habla de no menos de 40 mm para humedecer correctamente el suelo. “Es necesario que se acumulen más de 100 mm y bien distribuidas para humedecer correctamente el perfil”, dicen desde Bigand.

En el centro norte de Santa Fe Los rendimientos promedio del maíz tardío o de segunda mejoraron durante esta semana, cuando se alcanzó el 60% de la cosecha, con registros que en los mejores lotes oscilaron entre los 75 y 105 quintales por hectárea, informaron hoy voceros del sector.

El informe semanal que elaboran el Ministerio del Producción de la provincia y la Bolsa de Comercio de Santa Fe informó que esta semana se registró un avance de 15 puntos respecto de la anterior, con lo cual ya se trilló el 60% del total implantado.

El promedio general de lo recolectado hasta ahora en los departamentos del centro y norte del distrito da entre 60 y 85 quintales por hectárea.

Las novedades

Sin lluvias en el campo pero con tormentas en la política. La semana estuvo atravesada por varias novedades para el sector agropecuario. La primera tuvo que ver con la puesta en marcha de un nuevo instrumento para incentivar la venta de soja antes del 31 de agosto próximo. El Banco Central de la República Argentina (BCRA) anunció que los productores agropecuarios que realicen operaciones en este período recibirán una cobertura de cambio por hasta el 70% de la venta de granos que concreten y, por el 30% restante, la posibilidad de comprar dólares a tipo de cambio oficial más impuesto País y retenciones a cuenta que percibe la Afip, a un tipo de cambio “dólar ahorro”, que equivale a $226.

Puntualmente, en el caso del 70% de los ingresos producidos por la venta los productores podrán realizar un depósito a la vista en las entidades financieras con retribución diaria variable en función de la evolución del tipo de cambio A3500, conocido como Dólar Link.

Además, por el 30% restante se permitirá la Formación de Activos Externos, al valor del dólar oficial más el impuesto País y las retenciones a cuenta que percibe la Afip.

Frente a la escases de dólares que vive el país, el gobierno salió a buscar alternativas para desalentar la retención de los granos por parte de los productores agropecuarios. El sector agroexportador liquidó u$s 19.100 millones en ventas al exterior hasta junio, una cifra récord para la Argentina, pero aún quedan en condiciones de exportar cerca de u$s 21.400 millones en trigo y soja. Esto implica cerca de 15 millones de toneladas de maíz y 30 millones de toneladas de soja.

Sobre el cierre de la semana llegaron los cambios en el gabinete. Julián Domínguez dejó de ser el ministro de Agricultura de la Nación y la cartera pasó a manos del superministerio que comendará Sergio Massa. El dirigente pasará a estar al frente del Ministerio unificado de Economía, Desarrollo Productivo y Agricultura. Asumirá su nuevo cargo a partir de que se resuelva el alejamiento de su banca en una sesión especial convocada por el propio diputado para formalizar su dimisión.

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