Crónicas de campaña

El trigo entra en zona de turbulencias

El alto costo de los insumos, acelerado por la inflación mundial y doméstica, y la menor disponibilidad de insumos clave podrían hacer caer el área del cereal fino, que sería recuperada por la soja

Sábado 09 de Abril de 2022

La próxima campaña 2022/23 se dio vuelta como una taba. Después de varios años donde el trigo fue ganando posiciones y subiendo área, la inflación metió la cola y amenaza con recortar la superficie del cereal fino que le otorga liquidez a los productores hacia fin de año.

Un informe de la Guía Estratégica para el Agro (GEA) de la Bolsa de Comercio de Rosario indica que se está observando una “tendencia” de incremento del área de soja de primera y retroceso del trigo en este nuevo ciclo. En eso inciden esencialmente los altos costos de los insumos.

Según estos datos, en campo alquilado, el trigo tiene que superar los 41 quintales por hectáreas qq/ha para dejar plata, cuando el promedio de la región núcleo es de 37,8 qq/ha. “Para pagar la urea hay que producir un 53% más del cereal que hace un año”, indicaron los técnicos y por eso “la foto del trigo es preocupante y marca un quiebre en los cereales respecto al crecimiento que protagonizaron en los últimos siete ciclos: este año se va sembrar menos trigo y menos maíz”, agregó GEA.

El incremento de costos fue un tema que pusieron sobre la mesa esta semana los transportistas rurales, que se manifestaron en alerta y lanzaron un paro nacional a partir del lunes en reclamo de una actualización de tarifas y en protesta contra el aumento del gasoil. La Federación Argentina de Transportadores Rurales (Fetra), que agrupa a los titulares de camiones que transportan productos rurales, fundamentalmente los granos que por estas épocas comienzan a llegar masivamente a los puertos de la región, lanzó esa medida de fuerza. Según la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), unos 900 mil camiones cargados con granos arribarán al complejo industrial y exportador del Gran Rosario para transportar en estos meses un total de 27 millones de toneladas.

“Con la foto de hoy es muy difícil responder qué intención de siembra triguera hay en la región”, indicaron desde GEA y plantearon que todo cambia a cada día: costos, precios, disponibilidad de insumos claves.

Este posible cambio de tendencia se dio en el mismo momento en que a raíz de las medidas antinflacionarias que dispuso el gobierno para garantizar el abastecimiento de pan a precios accesibles en el mercado interno, tensó la situación al interior de la cadena. Esta semana la Secretaría de Comercio Interior sancionó con multas millonarias a la empresa Molino Cañuelas, la Federación Argentina de la Industria Molinera (Faim), la Cámara de Industriales Molineros (CIM) y la Asociación de Pequeñas y Medianas Industrias Molineras de la República Argentina (Apymimra) por concertar “conductas anticompetitivas” en el marco de un “cartel institucionalizado”. El titular de esa área acusó a los empresarios del sector de “estrangular al abastecimiento de harina”.

En este marco, la soja -que venía perdiendo terreno en las últimas campañas- vuelve a tomar protagonismo. “Hay una tendencia de incremento del área de soja de primera”, indicó GEA y señaló que hasta hay quienes vuelven a hablar del girasol en la región núcleo, lo que hace muchos años no sucedía. “Es que tiene un buen comportamiento en años secos”, dicen algunos técnicos que prometen sacarlo del banco de suplentes y darle una oportunidad.

En cuanto al trigo, la incertidumbre es inédita. “El área va a bajar pero es imposible hoy saber cuánto siendo que falta poco más de un mes para la siembra”, apuntó GEA y señaló que en Carlos Pellegrini dicen que la intención está, “pero las decisiones están frenadas por los costos de los insumos que no paran de subir y la relación pasa a ser desfavorable”.

En Cañada Rosquín lo resumen así: principalmente depende de la humedad del suelo y el costo de los fertilizantes. En Pergamino destacan que con la foto actual cae tanto la superficie de siembra como el nivel tecnológico. En General Pinto hablan de que este año hay una segmentación muy marcada. “Con estos niveles de costos, sobre todo de fertilizantes, el productor chico y mediano va a bajarse de los cereales”, indicaron. “La relación insumo/producto de urea se ha duplicado y pone a los cereales en jaque y por eso la tendencia es a bajar área de trigo y bajar tecnología aplicada”.

Se va hacia una estrategia de “bajarse del caballo”, es decir disminuir el hectareaje de cereales y aumentar significativamente la soja de primera. “Un 10% a 15% de área de maíz debería pasar a soja y en trigo hay productores que van bajar área hasta en un 30%”, agregó GEA.

Costos

En campo propio el margen es positivo (160 u$s/ha), pero bajo la condición de campo alquilado no, debido a que al total de costos, que este año asciende a 875 u$s/ha, hay que sumarle el costo del alquiler. En términos de rindes de indiferencia, el trigo tiene que superar los 31 qq/ha en campo propio para dejar ganancias, y en campo alquilado los 41 qq/ha, cuando el promedio de los últimos cinco años en la zona núcleo es de 37,8 qq/ha.

Con estos números y una “Niña” de fondo el trigo es un desafío con mayúsculas para los productores que alquilen este año. Para ésta proyección se toma en cuenta una fertilización de 200 kg/ha de urea a un precio de 1.442 u$s/tn más 80 kg/ha de arrancador a 1.782 u$s/tn y un costo de alquiler base de 16 qq/ha que se prorrateó con la soja de segunda.

El precio de la urea en dólares se incrementó un 40% de promedio en un año. La incidencia de la fertilización con urea sobre los costos totales es del 33% y de la fertilización total (urea + arrancador) es del 49%. “El incremento en los valores de las materias primas de los últimos meses no alcanza a compensar el incremento”, indicaron los técnicos de GEA.

De ese modo, la relación insumo/producto (precio de la tonelada de urea /precio de la tonelada de cereal) es contundente: hoy es necesario producir un 60% más de maíz y 53% más de trigo en relación a hace un año para comprar la misma cantidad de fertilizante (5,3 vs. 3,1 para maíz y 5,2 vs. 2,8 para trigo).

Cosecha

Finalmente esta semana se avanzó fuerte en la cosecha del maíz de primera y la superficie levantada asciende al 78%. El rinde promedio se mantiene en 72 qq/ha. El centro santafesino ya está en la recta final y en algunas localidades, como el Trébol y Cañada Rosquín ya terminaron con la cosecha. Lamentablemente, en el NO bonaerense el maíz profundiza la tendencia negativa que alertaban las cosechadoras en la semana pasada. En Lincoln los técnicos dicen que esperaban 90 quintales, pero “los rindes siguen estando entre los 50 a 60 qq/ha y mejorando muy de a poco”.

En cuanto a soja, con 1,4 millones de hectáreas cosechadas, se consolida el rinde promedio en 31 qq/ha.

En esta nota

¿Te gustó la nota?