Crónicas de campaña

Guerras, clima y precios: los frentes abiertos en el campo

Empresarios del agro tuvieron cruces con funcionarios del Ejecutivo. La cosecha muestra mermas en los rindes. ¿Hay Niña para rato?

Sábado 19 de Marzo de 2022

Las medidas antiiflacionarias que comenzó a definir el gobierno argentino para desacoplar el precio internacional de los commodities de los valores de los alimentos en el mercado interno generó nuevas tensiones con el sector agropecuario, fundamentalmente con la mesa de enlace agropecuaria, la oposición y los sectores empresariales que vienen impulsando y capturando los beneficios de los aumentos de precios.

Desde esos sectores rechazan la ampliación del fideicomiso del trigo, pero la primera escaramuza fue con los frigoríficos que integran el consorcio exportador ABC, que amenazaron con abandonar el programa para abastecer al mercado interno con 6 mil toneladas mensuales de cortes de carne populares a precios accesibles, ante lo cual el gobierno respondió en duros términos. En principio, el secretario de Comercio Interior, Roberto Feletti, amenazó con aplicarles la ley de abastecimiento y el ministro de Agricultura, Julián Domínguez, les dijo que si no cumplen el acuerdo, no les permitirá exportar, lo que provocó que los referentes del sector dieran marcha atrás con la amenaza.

Como contrapartida, Domínguez les garantizó a los productores de trigo y cebada que están por arrancar en un par de meses con la siembra que “contarán con los fertilizantes y los fitosanitarios que necesiten”. Era una demanda insistente del sector de cara al nuevo ciclo de granos finos.

Sucede que “la crisis internacional con motivo de la guerra entre Rusia y Ucrania produjo un aumento de alrededor del 30% en estos insumos”, explicó el ministro.

Justamente el conflicto en Europa sigue acelerando los precios de los commodities en los mercados externos y más allá de los vaivenes, los ubica en pisos más elevados. Esta semana, en Chicago los precios de los granos cerraron con fuertes alzas, superiores a u$s 10 en el caso del trigo y el maíz y de u$s 7 en la soja, a tono con el incremento registrado en los valores del sector energético ante la falta de avances en las negociaciones en la zona del conflicto bélico.

Los fundamentos de la mejora radicaron en las subas de las cotizaciones en los mercados energéticos sobre todo del petróleo, pero también ante nuevos recortes en la estimación de producción brasileña.

La consultora internacional Agroconsul recortó esta semana las estimaciones de producción de Brasil en 1,2 millones de toneladas y estimó la cosecha de soja en 124,6 millones de toneladas, un volumen 11% inferior al registrado en la campaña anterior.

A esto se sumó también el cierre del registro de exportaciones de aceite y harina, que desde le sector agropecuario evalúan como la antesala de una suba de las retenciones. Y si bien eso no fue definido por el gobierno, eso también sumó una presión alcista en el precio del aceite, que avanzó 1,46% y se ubicó encima de los u$s1.645 la tonelada.

Niñas consecutivas

El recorte de la cosecha sudamericana comienza a ser un factor alcista de peso. La Guía Estratégica para el Agro (GEA) de la Bolsa de Rosario planteó un alerta para el ciclo 2022/23 ante la posibilidad de que Argentina esté ante las puertas de una tercera “Niña” consecutiva.

“Hace 20 años que no sucede y según datos del último informe de la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA por sus siglas en inglés) La Niña continuaría en el invierno del Hemisferio sur con un 53% de probabilidades (junio/agosto de 2022)”, indicó. También que “subió la probabilidad de que luego la transición sea hacia una “Niña”, que sería la tercera consecutiva”.

Por su parte desde la Bolsa de Cereales de Buenos Aires advirtieron sobre rendimientos bajos y un recorte en la producción de granos de actual campaña. “La cosecha de granos gruesos avanzó durante la semana en el centro del área agrícola con rendimientos menores a los esperados, por lo que de continuar con esta tendencia se prevén nuevos recortes en las estimaciones de soja, maíz y girasol”, alertó la entidad porteña.

En el caso de la soja, si bien tras las lluvias de los últimos días, el 83% de los cuadros sembrados presentaban una condición de cultivo buena a normal, los primeros trabajos de recolección sobre el núcleo norte arrojó rendimientos que oscilaron entre los 20 a 40 quintales por hectárea (qq/ha), por debajo del promedio de las últimas cinco campañas.

“De continuar con dicha tendencia sobre las principales regiones productoras, podría afectar nuestra actual proyección de producción de 42 millones de toneladas”, marcó la BCBA.

En cambio, desde GEA indicaron que al igual que los tempranos, los maíces tardíos también presentan mermas de producción. Sin embargo, “se espera rindes superadores a los tempranos o que al menos los igualen en muchas localidades de zona núcleo”. En San Pedro estiman no menos de 80 qq/ha versus los 40 qq/ha de los tempranos. En el Trébol igualarían a los tempranos con 80 qq/ha, mientras que en Bigand esperan bajos rindes, 50 qq/ha, pero un 5 qq/ha superiores a los tempranos.

Mientras tanto, la cosecha de soja de primera está en la línea de largada. “Esta semana comenzaron a levantarse los primeros lotes de la oleaginosa”, indicó GEA y señaló que el 3% de lotes cosechados arrojan rindes menores a los esperados para un año normal desde el punto de vista climático. Así, en Bigand las medias esperadas estarán en los 20 qq/ha, casi la mitad de lo normal para la zona y en Marcos Juárez estiman 30 qq/ha, unos 12 quintales menos que la media del área. En Carlos Pellegrini las expectativas mejoran y con un 3% trillado esperan 40 qq/ha.

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