Ganadería

Se animó a los cerdos y cerró un negocio redondo

Una empresa entrerriana, integrante del grupo Crea, encontró en el negocio porcino una alternativa para valorizar los granos propios. "No nos arrepentimos un solo día de la decisión que tomamos", asegura el productor Mario Calafell Koennecke.

Miércoles 16 de Febrero de 2022

Durante la primera década del siglo pasado, la empresa gestionada por Mario Calafell Koennecke, localizada en el norte de Entre Ríos, comenzó a expandir área agrícola en campos arrendados para aprovechar la fase de elevados precios internacionales de los granos.

Pero el “golpe” climático ocasionado por sequías junto con un recalentamiento del mercado de alquileres agrícolas hizo que reevaluaran el riesgo asumido en el negocio, según contaron en una nota publicada por la revista Crea.

La empresa, integrante del CREA La Paz, que nunca se desprendió de la cría bovina, estudió la posibilidad de realizar inversiones en el sector ganadero, pero las recurrentes intervenciones de mercado propiciadas en ese entonces por el gobierno nacional no alentaban a tomar la iniciativa.

Sin embargo, al evaluar el negocio porcino, descubrieron una alternativa para valorizar los granos propios en un contexto de mercado inmaduro, es decir que contaba –no se equivocaron– con un gran potencial de crecimiento de consumo en el mercado interno. La posibilidad de acceder a un crédito con tasa de interés subsidiada para inversiones productivas los terminó de convencer. Y arrancaron en 2015.

“No nos arrepentimos un solo día de la decisión que tomamos”, explica Mario. El origen de la empresa es ganadero. Quince años atrás el negocio se basaba en la cría vacuna sobre unas 3000 hectáreas, mientras que actualmente, en el mismo establecimiento, se destinan 2500 hectáreas a la agricultura y en el sector restante se ubica la misma cantidad de vientres bovinos, los cuales representan menos del 10% de la facturación de la firma.

La empresa destina 1700 toneladas de maíz (alrededor del 40% de la producción total) y 500 toneladas de soja (15%) para abastecer a la unidad porcina, que dispone de 300 reproductoras y produce cerca de 1000 toneladas de carne de cerdo por año.

Ambas actividades son contracíclicas: cuando los granos están caros, el negocio porcino afloja y viceversa, porque la mayor parte del costo de producción del cerdo está representado por los granos”, remarca el empresario entrerriano.

Otra ventaja del sector porcino, según comenta Mario en la entrevista publicada por la revista Crea, es que genera flujos de fondos semanales, lo que permite a la empresa agropecuaria contar con oxígeno financiero permanente. “Cada semana es un partido nuevo: inseminamos 16 hembras, tenemos 14 partos, destetamos 160 lechones y cargamos un camión jaula de doble piso con casi 20 toneladas de cerdos; financieramente ya no nos imaginamos vivir sin la granja porcina”, apunta.

“Ambas actividades son contracíclicas: cuando los granos están caros, el negocio porcino afloja y viceversa, porque la mayor parte del costo de producción del cerdo está representado por los granos “Ambas actividades son contracíclicas: cuando los granos están caros, el negocio porcino afloja y viceversa, porque la mayor parte del costo de producción del cerdo está representado por los granos

La dinámica porcina funciona con una lógica industrial tanto en el área productiva como comercial, dado que, gracias a la uniformidad genética y la protocolización de procesos estandarizados, las tareas y plazos son tan rutinarios como predecibles.

La dinámica comercial también funciona como un relojito porque se entrega la producción a dos frigoríficos sin discutir precios semana tras semana, dado que los valores se van actualizando en función de las referencias de mercado (informe de la Dirección Nacional de Control Comercial Agropecuario y valores de referencia de Pormag).

“Solamente hablamos de precios cuando se produce un movimiento fuerte de valores, algo que no ocurre con frecuencia porque el mercado es bastante predecible. Se trata de un sector muy transparente y sano en términos comerciales”, dice Mario.

La gran limitante del sector es la falta de créditos adecuados. Mario está actualmente gestionando un préstamo con el propósito de ampliar la capacidad de la unidad porcina. “El mercado argentino tiene aún potencial de crecimiento porque los argentinos consumimos carne porcina y chacinados en niveles que están por debajo de naciones comparables”, resalta.

Empresas porcinas CREA

La red CREA cuenta con veinte empresas que participan de la actividad porcina, muchas de las cuales se encuentran en pleno proceso de expansión.

Si bien la mayor parte incursionó en el rubro entre mediados de la década pasada y comienzos de la presente, en los últimos años el crecimiento –además de la ampliación de las granjas existentes– se gestó también de la mano de esquemas asociativos, en los cuales se promueve la integración entre criaderos y galpones de terminación.

"Más allá de las regiones y particularidades de cada modelo de negocio, un factor común presente en todas las situaciones es el entusiasmo que genera la actividad y las ganas de “ir por más” a pesar de las dificultades presentes en la coyuntura argentina", destacaron desde CREA.

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