Lechería

El FODA lechero: costos, exportaciones, políticas e intervención

A través de una encuesta, el observatorio de la cadena láctea analizó las fortalezas, oportunidades, debilidades y amenazas del sector lechero argentino. ¿Qué están percibiendo productores, industriales y expertos de cara a los próximos dos años?

Viernes 08 de Abril de 2022

Durante marzo, el observatorio de la cadena láctea argentina lanzó desde su plataforma digital una invitación a sus suscriptores, los cuales en su mayoría son miembros de alguno de los dos eslabones productivos (tambo e industria), para que respondan una encuesta de opinión, a fin relevar una visión de la Lechería Argentina 2022-2023 en base a respuestas libres.

Bajo la consigna “¿Cómo visualiza a la lechería de Argentina para 2022-2023, teniendo en cuenta no sólo las cuestiones domésticas sino también el contexto internacional?”, el OCLA propuso un formato estructurado tipo FODA. Este tipo de análisis se denomina así porque cataloga las respuestas en Fortalezas, Oportunidades, Debilidades y Amenazas, una herramienta de estudio de la situación de la Cadena de Valor, que sirve para analizar sus características internas (Debilidades y Fortalezas) y su situación externa (Amenazas y Oportunidades) en una matriz de prioridades.

Según comunicó el OCLA, los resultados pueden servir para planear el futuro cercano, ya que “el objetivo del análisis FODA es determinar las ventajas competitivas de la cadena y la estrategia genérica que más le convenga, en función de sus características propias y de las del entorno en que se mueve”.

La fortaleza está en la producción

El aspecto más indicado por quienes respondieron la encuesta refiere a los “Bajos Costos de Producción de Leche Comparados”, ya que en función a los datos disponibles del observatorio y medido en dólares, Argentina se encuentra en el rango de países con menores costos, entre 35 y 40 centavos de dólar por litro junto a Uruguay, Paraguay y Chile y mejor que Nueva Zelanda, Australia y Brasil, en tanto se ubica muy lejos de Estados Unidos y los países de la Unión Europea que tienen otro tipo de sistemas y por ende, de costos fijos.

El segundo aspecto y no menos importante es el “Cambio Productivo y Tecnológico” ocurrido en la producción primaria en los últimos años, como lo son la intensificación, la automatización, la escala, el bienestar animal, las buenas prácticas de manejo y el factor humano, entre otros atributos señalados por los encuestados.

También se destacan como fortalezas la “Resiliencia, Adaptabilidad y Capacidad de Reacción”, como una cualidad distintiva que tomó el empresariado primario e industrial argentino al sortear a diario los avatares de un contexto político y económico, que le dan una fortaleza especial para enfrentar el entorno turbulento del clima, la inestabilidad interna y la volatilidad de los mercados.

El OCLA asocia también la disponibilidad de recursos naturales, las favorables condiciones climáticas y agroecológicas, el conocimiento del negocio y la tradición lechera, al Gran Potencial de Crecimiento que puede tener la lechería de Argentina, si a las “Ventajas Comparativas se las acompaña con Condiciones Competitivas”.

Oportunidades en bandeja

A la hora de escalafonar las oportunidades, los encuestados coincidieron en su mayoría en señalar al comercio externo, por diferentes razones seguramente asociadas al techo de consumo que parece tener el alicaído mercado interno en un contexto de crisis económica.

Además, como se sabe, el “mercado internacional” de productos lácteos es sólo el 11 al 12% de la producción mundial de leche, con lo cual es muy sensible sobre todo a la oferta disponible de leche ya que la demanda se mantiene firme, manteniendo altos los precios de las commodities lácteas, incluso a pesar de las dificultades económicas (caídas de PBI e incremento de las tasas de inflación) o la aparición de productos alternativos.

“Por diferentes restricciones, no solo ambientales sino también por disponibilidad de mano de obra o por el elevado costo de oportunidad de los recursos, la producción en países lecheros centrales se viene amesetando e incluso disminuyendo en muchos de ellos”, argumenta el OCLA. “Reducciones del rodeo por los efectos vinculados a la emisión de gases de efecto invernadero, tierras que pasan a otras actividades menos intensivas o para uso urbano, van retirando la producción de leche a un menor espacio”, agrega. “Estas cuestiones son las que abren una gran oportunidad para que la lechería de Argentina despliegue todo su potencial de crecimiento”.

Entre las opciones más destacadas de los encuestados se ubicaron en orden descendente: “mercado internacional (demanda y precio)”; “retroceso de la Producción mundial”; “restricciones ambientales”; y “cercanía para abastecer a LATAM y el Oeste de África”.

En las debilidades, lo de siempre

De los cuatro tópicos del FODA, lamentablemente las debilidades son las que presentan un gran número y diversidad según reporta el OCLA. “Independientemente de las cuestiones ideológicas o partidarias se presenta a la Política en general y a la económica y sectorial en particular, como un gran inconveniente para el normal desempeño de la cadena de valor lácteo”.

Como contraposición se señala a la “Marginalidad Impositiva” como un factor distorsionante del mercado, sobre todo por la competencia desleal que genera y por la tendencia hacia la baja de los precios finales y por otro lado la “fuerte Presión Impositiva” (prácticamente el 40% del valor final de un producto lácteo son impuestos) que a su vez incentiva a la marginalidad impositiva debido a la falta de controles en algunos actores de la cadena en cualquiera de sus etapas primaria, industria y comercial.

También se señala la falta de infraestructura básica (caminos rurales, rutas, ferrocarriles, desagües, electrificación, gas natural, puertos, vías navegables, etc.) como una gran limitante para la cadena, “circunstancia que, si guardara un correlato con la alta presión impositiva que enfrenta el sector productivo, no debería ser una limitante, sino por el contrario una ventaja”, sugiere el observatorio.

La “falta de financiamiento adecuado” (en acceso, montos, tasas y plazos) para inversiones en el sector primario e industrial, comparte su ubicación de prioridades con “la falta de confianza entre las partes y la ausencia de una coordinación entre producción e industria”. El cumplimiento de la Resolución 229/16 que contempla la mayoría de las relaciones entre las partes, carece hasta ahora de un cumplimiento efectivo y entorpece la posibilidad de formalizar contratos entre las partes y no permite una transparencia adecuada, incluso para pensar en el uso de herramientas de mercados de futuros, seguros, nuevas formas de financiamiento, entre otras ventajas.

Alimentos. La industria láctea, a la que Cristina retó por aumentar precios, exhibió una menor producción en febrero.

Pero no todas son debilidades externas a la cadena, ya que “la falta de Productividad, Eficiencia y Escala” puede verse en un porcentaje importante de tambos e industrias, lo cual muchas veces viene acompañado de problemas de calidad integral de la leche, de productos fuera de estándares requeridos y asociado a ello el comportamiento informal.

Una debilidad del eslabón primario quedó de manifiesto en la encuesta. “La gran Atomización Gremial del Sector Primario”, que cuenta con más de 10 entidades autónomas que dificulta la conformación de una visión compartida que se aúne para la consecución de acciones en post del beneficio común de los productores.

Vinculado a la falta de coordinación en la cadena y la ineficaz aplicación de políticas sectoriales, se indica claramente en la encuesta la necesidad del “Pago de la leche por Atributos de Calidad Composicional e Higiénico-Sanitaria” como herramienta para mejorar tranqueras adentro y generar una lechería más competitiva, sobre todo de cara a los mercados internacionales de mayor exigencia.

“Decimos siempre que la cadena tiene más que un problema de transmisión de precios (de un eslabón a otro), un problema en el cual el valor que genera no lo recibe por una serie de interferencias; esto es porque el bajo Poder Adquisitivo del Consumidor local, al cual va destinado el 75% de la producción total, es una de esas interferencias y genera la discusión si es un problema de altos precios de los lácteos o de bajo ingreso de los consumidores, que luego dispara políticas que mostraron ser inefectivas como los controles de precios”, analiza el OCLA. “Obviamente que también contribuyen a ese problema de interferencias en los ingresos de la cadena, la ya mencionada presión impositiva y sobre todo la referida a la presencia de Derechos de Exportación (retenciones)”.

Quien debiera ser "fortaleza", es "amenaza"

Ya se ha mencionado en la encuesta a “la política” como una de las “debilidades” de la lechería argentina, pero lo llamativo es que se la menciona también como una “amenaza”, lo cual evidencia el alto grado de desconfianza hacia el poder político y la gestión pública que existe en el sector privado.

“La Intervención de los mercados, la Inestabilidad Político-Institucional recurrente, la altísima Volatilidad de las variables económicas locales, lo cual viene acompañado de una fuerte Inseguridad Jurídica que impide un adecuado Clima de Negocios, aleja la inversión y expulsa a muchos de los actores sectoriales”, concluye el OCLA.

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Mapa conceptual con los términos más reiterados en las encuestas

Mapa conceptual con los términos más reiterados en las encuestas

Una aclaración válida

Si bien el universo de estudio que presentó el OCLA fue acotado, dado que se recibieron 264 encuestas completas, cabe destacar que este organismo posee en su mayoría suscripciones específicas del sector, como productores, industriales y técnicos que trabajan dentro de la cadena, lo cual le otorga una representatividad significativa a las respuestas, al margen de que sean escasas (8.500 tambos y 360 industrias registradas en el SIGLEA).

Por último, en términos metodológicos, el observatorio aclara que “los resultados de cada ítem incluyen los factores mencionados por los encuestados, que representaron el 90% de las respuestas (el 10% restante se encontraba muy atomizado), extrapolando ese porcentaje a un valor 100 en la sumatoria de cada respuesta” para facilitar las conclusiones.

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