Lechería

En el "subibaja" de la cadena láctea, el que pierde es el productor

Los resultados económicos de los eslabones productivos muestran una oscilación caótica que no logra un equilibrio. Que un sector quede eventualmente en números positivos y el otro no, revela los ajustados márgenes de rentabilidad de la cadena.

Viernes 01 de Abril de 2022

La fluctuación de los “Resultados de la Cadena de Valor” con datos de febrero evidencia que las cuentas en el sector productivo siguen inestables. Mientras algunos meses se empareja el resultado operativo del eslabón industrial con el primario, en otros se agranda la brecha y se genera un valor no-positivo, es decir, sólo uno de los eslabones gana. En este caso, el industrial.

Para graficar por qué se denomina “subibaja” a la volatilidad del momento resulta conveniente hacer un repaso de los últimos años en este indicador que mide, considerando varios factores, la generación de valor del sector productivo lácteo (tambo e industria). Y que cuando su índice da negativo se genera destrucción de valor en la cadena, lo cual estuvo sucediendo marcadamente desde 2018 en adelante.

Según el relevamiento analítico del Observatorio de la Cadena Láctea, “luego de diez meses consecutivos con resultados negativos (julio 2020-abril 2021), la cadena pudo volver a resultados positivos en el período mayo 2021-septiembre 2021”.

Sin embargo, el estudio muestra que “lamentablemente y por las cuestiones mencionadas más arriba, la cadena retoma resultados negativos entre octubre y diciembre 2021”, mientras que “en 2022 los números son levemente positivos en enero y febrero”.

Claro que en este punto hay que hacer una aclaración: si bien el último balance sectorial muestra un resultado positivo de $317 millones como valor neto creado para la cadena láctea, lo cierto es que sólo la industria cerró en números positivo, mientras que el productor lo hizo en balance negativo.

Según los datos del Ocla, comparado con igual mes del año pasado [siempre hablando del valor neto creado para la cadena] el resultado mejora en $ 1.688 millones, ya que para el mismo mes analizado el valor de febrero 2021 fue negativo en $ 2.005 millones.

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La montaña rusa

Si se analizan los sectores por separado, se puede observar en el gráfico cómo el Sector Primario venía de diecisiete meses en la zona de números positivos entre marzo 2019 y julio 2020, lo cual significó además para el sector primario entonces, una rentabilidad positiva ininterrumpida, ya que “cuando el precio comienza a superar al Costo de Producción, se genera Ingreso al Capital positivo y por ende Rentabilidad”, explica el observatorio.

Sin embargo, los diez meses posteriores a aquel período (agosto 2020 – mayo 2021), fueron negativos en cuanto al resultado de la cadena, lográndose entre junio 2021 y septiembre 2021, que se vuelva a la zona de números positivos. La volatilidad del mercado incidió para que desde octubre del año pasado hasta enero de este año, se dibujara un “serrucho” que osciló entre valores negativos y leves positivos, marcando un leve superávit de $180 millones en noviembre para luego volver a números rojos en diciembre 2021.

Para el sector primario, en febrero el valor neto es negativo en -378 millones de pesos, claramente afectado por el aumento de costos relacionado con el aumento de los commodities agrícolas y los insumos dolarizados.

La industria salva la ropa

Por su parte, el sector industrial tuvo un comportamiento similar pero los últimos meses logró sortear el terreno negativo, a base de precio internacional favorable y ajustes internos que, no sin polémica en plena discusión inflacionaria, permitieron compensar sus aumentos de costos, aunque según los industriales no en la medida que lo necesitarían.

Así, “el sector industrial tuvo seis meses con números positivos en el período abril 2021 y septiembre 2021, para luego caer a valores negativos durante octubre y noviembre 2021, antes de cerrar el año con un leve valor positivo”. En este punto se abre la brecha entre los sectores productivos y la industria logra incrementar en los dos primeros meses de este año su resultado, generando valor positivo de $ 695 millones para este último mes.

Tal como lo aclara el informe técnico, “tanto para el sector industrial como para el sector de la producción primaria, los resultados que se informan son promedios”, ya que “dentro de cada uno de ellos hay diferentes realidades en cuanto a tamaños, escalas, productividad y eficiencia, mix de productos elaborados y destinos comerciales en el caso de la industria”.

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¿Cuánto participa cada eslabón?

Si se analiza la participación en el valor de un litro equivalente a todos los productos que se producen y comercializan a partir de la leche cruda, el OCLA presentó un gráfico esclarecedor para entender quiénes son los que más arriesgan y perciben, en un negocio que se explica con márgenes mínimos, según se observa en el gráfico “Cadena de Valor”.

Según la metodología aplicada “se hace referencia a la participación relativa de cada eslabón/sector sobre el Valor Final del Litro de Leche equivalente del Total del Sistema (mercado interno y mercado externo); donde el Valor Litro Equivalente (VLE) es el valor de salida de cada eslabón/sector, siempre tomando como referencia al litro de leche estándar utilizado como materia prima”. Asimismo, el “Agregado de Valor es el diferencial entre el valor de salida y el valor al que recibió el litro equivalente de sector anterior, lo que implica el agregado de valor que puso cada eslabón”.

En tanto la participación del “Estado, sólo contempla los impuestos a la venta final a consumidor local o en la exportación y no toda la carga impositiva que el producto final conlleva”.

Así, se observa cómo el eslabón primario percibe el 35,8% del Valor del Litro Equivalente, y a pesar de que aumentó en este sentido respecto al mes de enero, no le alcanza para redondear un resultado positivo, tal como se demostró previamente. Mientras que la industria participó con un 26,4% evidenciando un leve aumento respecto al mes precedente, lo que permitió una mejora suficiente para una generación de valor positiva en febrero.

El eslabón comercial perdió terreno en la participación y el Estado se mantuvo con la suya en 16,1% del VLE.

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Finalmente, vale una aclaración en el criterio metodológico para interpretar esta estadística como lo que es, una simple referencia de la cadena, que puede ser fiel a la realidad sólo en términos de promedio. “A partir de la idea de que el precio que paga un comprador expresa el ‘valor’ reconocido del bien que adquiere; el concepto de Valor por Litro Equivalente pretende exteriorizar el que le corresponde al ‘litro de leche cruda’ en las diferentes etapas que lo convierten en un bien final de consumo”.

En este sentido, “las instancias en las que se practican las mediciones de precios son: tranquera de productor, planchada de industria, consumidor final sin impuestos al consumo, y consumidor final (con impuestos al consumo)”. Dado que, excepto el que corresponde al de “tranquera productor”, los precios están referidos a unidades de productos diversos (quesos, leches fluidas, polvo, dulce, yogures, etc.) pero no en “litros de leche cruda”, el “VLE” traduce dichos precios en términos de los litros de leche empleados en su elaboración. La referencia “Total Sistema”, que se incluye en la información suministrada, refiere a la ponderación empleada para unificar los “VLE” de los diferentes productos en una única expresión que los contenga. Ocla realiza este relevamiento sobre la base del “mix” estimado del destino del total de los litros producidos y procesados.

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