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Ovinos: en busca de la mejor lana

Entre los parámetros más buscados están el largo de la mecha, la resistencia a la tracción y el contenido de materia vegetal de los lotes. Especialistas del Inta comparten recomendaciones para obtener fibras de calidad en las esquilas cada ocho meses.

Jueves 18 de Noviembre de 2021

El partido bonaerense de Patagones tuvo un crecimiento exponencial de su stock ovino en los últimos años, en su inicio marcado por el ingreso masivo de animales provenientes del sur de la Patagonia, y luego a partir de la producción local. Actualmente, cuenta con un stock cercano a las 250.000 cabezas, donde el 95 % de los animales son de raza Merino.

A partir de 2016, se propuso la esquila cada ocho meses (abril, diciembre y agosto) procurando que en ese período el crecimiento de la mecha supere el largo que solicitan los compradores.

“Lotes de lana de productores que esquilan con esta modalidad, presentados en las licitaciones organizadas por la Unidad Ejecutora Departamental de Emergencia de Patagones (Uede) muestran que es posible obtener precios de venta cercanos a los valores de referencia de mercado”, comentó Martin Abad, extensionista del Inta Patagones.

“Los parámetros que más observan los compradores cuando se realiza la esquila cada ocho meses, son el largo de la mecha, la resistencia a la tracción y el contenido de materia vegetal de los lotes, por lo que se debe trabajar en ese sentido”, explicó el especialista.

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El crecimiento en largo de la fibra de la lana, está influenciado principalmente por la genética, la nutrición y la sanidad. En la medida que se atiendan estas variables, se obtendrá un largo de mecha que superará los 80 milímetros, medida aceptada sin inconvenientes por la industria.

Para lograr estos resultados, se debe acompañar con un manejo que permita a los animales producir en su máximo potencial.

La primera recomendación es que al momento de comprar carneros, adquirirlos en aquellas cabañas que realicen mediciones objetivas de su producción como es el servicio de evaluación genética de reproductores de rumiantes menores (Provino). “Esto permite elegir aquellos carneros cuyos DEP (Diferencia Esperada de la Progenie) sean positivos para estos caracteres deseados”, indicó Abad.

El buen desarrollo del largo de la mecha en la esquila cada ocho meses, está relacionado con la alimentación de los animales. En las dietas se deben tener en cuenta las variaciones en los requerimientos en función de las categorías y el estado fisiológico. “La lana es una proteína formada por 18 aminoácidos, por eso, a medida que se aumente la disponibilidad y calidad de los alimentos, incrementa la producción”, agregó.

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También recalcan la implementación de un plan sanitario base y estar atentos ante cualquier enfermedad emergente en la majada.

En cuanto al contenido de materia vegetal, es importante prestarle atención para que no le quite calidad a la lana. “Los ovinos durante el pastoreo, en su roce con los arbustos y plantas o cuando descansan, recogen una gran cantidad de materia vegetal que queda adherido al vellón”, mencionó el especialista. Para esto recomiendan, en la medida de lo posible no utilizar potreros con altas cargas de semillas, al menos en los dos meses previos a la esquila.

Algunos productores realizan una esquila al año (tradicional) entre septiembre y diciembre, y otros realizan dos en el año, una en otoño (marzo) y otra en verano (diciembre), obteniendo largos de mecha de 30 y 80 milímetros respectivamente.

En relación a las lanas de otoño, las empresas compradoras planteaban que eran cortas y limitaban el procesamiento. Es por ello que se sugirió a los productores realizar esquilas cada ocho meses, procurando un largo de mecha que supere los 75 milímetros, realizando tres esquilas en dos años.

Estas se efectúan en abril, diciembre y agosto, lo que lleva a plantear modificaciones en el manejo, como brindarles a los animales una oferta nutricional adecuada y sostenida, procurar que el lugar donde pastoreen los animales esté libre de semillas o contaminantes, mantener los animales sanos libres de enfermedades como la sarna y el piojo, como así también trabajar en el mejoramiento genético de la majada, para obtener una lana de calidad, con buen desarrollo del largo de la mecha.

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