La campaña arrocera 2025/2026 no fue lo que se esperaba. Pese a un contexto climático que, en principio, ofrecía condiciones favorables, la superficie sembrada en la Argentina se redujo de manera significativa, condicionada por el deterioro de la rentabilidad del cultivo. El área implantada con arroz alcanzó las 204.900 hectáreas, lo que implica una caída del 12% interanual, equivalente a 26.750 hectáreas menos, reveló un informe elaborado por la Bolsa de Comercio de Santa Fe, junto a entidades del sector y organismos técnicos.
La rentabilidad golpea al arroz: cayó 12% la siembra en todo el país
La caída de precios y el aumento de costos desincentivaron la siembra en la campaña 2025/2026. Corrientes y Entre Ríos concentraron la mayor parte de la retracción del área arrocera
Casi la mitad del área sembrada de arroz (47%) se ubicó en apenas cinco departamentos: Mercedes y Curuzú Cuatiá (Corrientes), Villaguay (Entre Ríos) y Garay y San Javier (Santa Fe).
El dato marca un quiebre en la tendencia reciente y expone el peso de las variables económicas por sobre las condiciones agroclimáticas a la hora de definir las decisiones productivas.
Si bien al inicio de la campaña el escenario climático generaba expectativas positivas —con condiciones del Pacífico ecuatorial compatibles con un evento La Niña, históricamente favorable para el cultivo—, la caída de los precios y el aumento de los costos terminaron inclinando la balanza.
Según el relevamiento, los valores del arroz cáscara registraron una fuerte corrección: tras alcanzar picos en enero de 2024, los precios promedio cayeron cerca de un 37% en los meses siguientes.
A este deterioro se sumó el encarecimiento de insumos clave, en particular la energía eléctrica para riego y los fertilizantes. Como resultado, se elevó el rendimiento necesario para cubrir costos, se comprimieron los márgenes y aumentó el riesgo del cultivo, lo que desincentivó la siembra.
Caída generalizada con foco en Corrientes y Entre Ríos
La retracción del área fue prácticamente generalizada en las principales provincias productoras. Corrientes y Entre Ríos concentraron la mayor parte del ajuste, con caídas del 12% y 18%, respectivamente.
También se registraron retrocesos en Santa Fe (-7%) y Chaco (-12%), lo que confirma una tendencia contractiva extendida en las regiones arroceras.
La única excepción fue Formosa, donde la superficie creció un 10%. Sin embargo, este incremento no logró compensar las bajas del resto del país.
El informe también muestra una fuerte concentración geográfica de la actividad. Casi la mitad del área sembrada (47%) se ubicó en apenas cinco departamentos: Mercedes y Curuzú Cuatiá (Corrientes), Villaguay (Entre Ríos) y Garay y San Javier (Santa Fe).
En particular, los departamentos correntinos de Mercedes y Curuzú Cuatiá concentraron el 23% de la superficie nacional, consolidándose como los principales núcleos productivos del país.
Excesos hídricos y demoras en la siembra
En términos climáticos, el trimestre septiembre-octubre-noviembre —clave para la implantación— mostró anomalías positivas de precipitación en gran parte de la región arrocera, especialmente en el centro y norte. Si bien estas condiciones pueden resultar beneficiosas en ciertos contextos, los excesos hídricos registrados entre noviembre y diciembre generaron demoras en la siembra, agregando complejidad a una campaña ya condicionada por factores económicos.
El análisis de los últimos ciclos agrícolas muestra que la superficie arrocera venía creciendo hasta la campaña 2024/2025, para luego retroceder en el período actual. La caída se observa en la mayoría de los principales departamentos, aunque algunos, como Paso de los Libres o La Paz, lograron sostener niveles de actividad.








