Julián Domínguez, dos veces ministro de Agricultura de la Nación, asumió la coordinación de la Secretaría de Asuntos Agrarios del Partido Justicialista nacional con la difícil misión de recomponer la relación del peronismo y el sector agropecuario. Una relación que tuvo un quiebre duro con el conflicto por la resolución 125 y que, más allá de distintos momentos de acercamiento, quedó atrapada en la grieta política. En su nuevo rol, viene recorriendo el interior recogiendo reclamos y proponiendo discusiones que giran en torno de un “nuevo pacto federal” que devuelva a protagonismo al territorio más allá de la General Paz. "Hay que repensar a la Argentina desde el interior”, asegura el también ex presidente de la Cámara de Diputados de la Nación, crítico de “la visión muy porteña” que hoy domina en la realidad productiva de la Argentina. Con la certeza de que “no hay modelo productivo más federal que el agropecuario” propone “volver a conducir desde las políticas públicas las capacidades naturales que tiene nuestro país, generando valor agregado e industrialización, con más productores y defendiendo los complejos de las economías regionales”.
Julián Domínguez: "Hay que repensar a la Argentina desde el interior"
El ex mininistro de Agricultura y actual secretario de Asuntos Agrarios del PJ instó a avanzar en un "nuevo pacto federal" que involucre al sector agroindustrial como protagonisma. Analizó el resultado de las elecciones de la provincia de Buenos Aires y explicó su tarea para volver a acercar al peronismo con el agro
Julián Domínguez, ex ministro de Agricultura de la Nación, fue uno de los firmantes del comunicado.
Desde esta mirada, no lo tomó con tanta sorpresa el resultado de las elecciones en la provincia de Buenos Aires, en las que Fuerza Patria se impuso incluso en distritos con fuerte impronta agroindustrial. “El sector agropecuario no le dijo que no al peronismo ni militó activamente en contra, como sí lo hizo en otros momentos”, explicó el también ex intendente de Chacabuco. Entre otras cosas, porque “el gobierno nacional demostró tener una vocación anticampo y un desconocimiento sobre todo de la realidad productiva y de la identidad cultural de la Argentina”.
¿Qué análisis hace del resultado electoral en la provincia de Buenos Aires?
Lo que percibí en mi distrito es que el peronismo o la gente que históricamente nos acompaña fue con muchas ganas a votar para poner un límite al gobierno nacional, esperando que tome nota y cambie el curso de los acontecimientos. Por el contrario, quienes habían acompañado antes al gobierno nacional no lo fueron a votar ahora. La gente expresó su decepción con la no participación.
Fuerza Patria se impuso en secciones en las que la impronta agropecuaria se hace sentir. ¿Cómo se explica eso?
Hay una distorsión cuando se piensa en el voto agropecuario. No hay un voto del productor, hay un voto cultural del sector agropecuario que se siente reflejado en quienes contemplan al interior como constitutivo de nuestra identidad. En la medida en que nuestros candidatos expresen y contemplen lo que expresa con su cultura, sus valores y sus tradiciones, acompaña. Y el sector acompañó, no le dijo que no al peronismo ni militó activamente en su contra, como sí lo hizo en otros momentos. En el agro el 72% de la producción está en manos de contratistas. La rentabilidad es negativa aún en la zona núcleo y, cuando no es negativa, es neutra. El costo en dólares de los insumos y el aumento del combustible alteró cualquier ecuación. Y además hay un ataque feroz contra naves insignias, como el Inta y al Senasa. El gobierno nacional demostró tener una vocación anticampo y un desconocimiento de la realidad productiva y de la identidad cultural de la Argentina.
¿El voto tensionó la posición de algún sector de la dirigencia agropecuaria?
En los últimos 25 años, la rentabilidad del sector agropecuario fue, lejos, mucho mayor con gobiernos peronistas que con otros. Sin embargo, vota en sentido contrario. Como dirigente del peronismo me planteo un error por corregir. Tendremos que cambiar la forma de relacionarnos y los instrumentos de comunicación. No hay un solo tipo de productor. En Argentina tenés un sistema de productores de élite, con estudio terciario, una edad promedio de 42 años promedio y un conocimiento de mercados. Tenés trabajadores calificados que surgen de colegios agrotécnicos y tenés también productores de las economías regionales. No puede ser que el peronismo, que expresa un nacionalismo productivo, esté divorciado del sector más competitivo de la economía y el que realiza el principal aporte de divisas.
¿Cuáles son los objetivos de la Secretaría de Asuntos Agrarios del PJ? ¿Buscan reconciliarse con el sector?
No nos tenemos que reconciliar con quien no nos peleamos. Defendemos una posición política y un modelo de organización social. Seguramente las personas que en momentos de conflictividad fueron voceros de esta posición no lo hicieron de la forma más adecuada. Por impericia, porque fueron porteños quienes manejaron la estrategia en un país federal. No hay modelo productivo más federal que el agropecuario. Si uno le pide una contribución especial, como se les pidió en un momento de la Argentina, el trato debió haber sido otro. Hubo gravísimos errores. No tuvimos la pericia para construir los acuerdos sobre un modelo del que estábamos convencidos. Creemos en la función social de la propiedad y en el destino universal de los bienes. Los derechos de exportación están en nuestra Constitución porque son anteriores a la discusión de la formación del propio Estado. El enfrentamiento nos inmovilizó, nos paralizó. Por lo tanto, la etapa que viene es aceptar que Argentina es un productor de alimentos que el mundo necesita. Todavía puede incorporar 6 millones de hectáreas a la producción través del riego y crecer en productividad. Hay que hacer una nueva síntesis. Volver a conducir desde las políticas públicas las capacidades naturales que tiene nuestro país, generando valor agregado e industrialización. La principal tarea de la Secretaría es, primero, hacer conocer a toda la dirigencia del peronismo este tema. Después, crear todos los instrumentos para agregar valor a las producciones agropecuarias. Y tercero, generar más producción con más productores, evitar que se pierdan los complejos de las economías regionales. La FAO recomienda que los Estados intervengan directamente para garantizar que haya un modelo democrático que garantice más producción, más rendimiento, más transferencia tecnológica, con productores en los campos.
Venimos de tres presidentes que son productos políticos de la Ciudad de Buenos Aires. ¿El interior debería tener más peso en la discusión política?
Hay una visión muy porteña de la realidad productiva de la Argentina. La Argentina es un país federal y el sector agropecuario aporta los recursos que la Argentina necesita pero además nuestra cultura está vinculada a lo que produce la tierra. Lamentablemente tenemos un presidente que se equivocó de sala y entró a ver otra película. Por eso sale de los Brics. Después de 20 años de diplomacia de políticas de Estado tomó un alineamiento internacional que no tiene que ver con los intereses productivos del país. Hay que repensar la Argentina desde el interior. Una de las características de los países que tienen dificultades para crecer es la alta concentración de población en grandes centros urbanos. Hay que discutir un nuevo pacto federal que equipare las asimetrías que tiene el país. Desde el interior las cosas se ven más claras. Faltan políticas de Estado para planificar un nuevo ordenamiento territorial de la Argentina, de modo que los 45 millones de habitantes podamos vivir perfectamente bien.
¿Cómo ves el espacio político que están gestando algunos gobernadores?
Quien sea el candidato a presidente del peronismo va a tener que tener una enorme capacidad de acuerdo. Y esto no significa que tenga que renunciar a lo que piensa. Un proyecto que defienda los intereses de la Nación, los recursos estratégicos, la generación de riqueza y su distribución equitativa necesita una fuerte concertación. Y después de la reforma del 94, esa concertación involucra a los gobernadores, pues son las provincias las titulares del suelo y la riqueza está en el suelo. En el marco del Congreso hay que buscar 10 ó 15 puntos de acuerdo que sean centrales para crecer, distribuir, defender la educación, la transformación y la transferencia de conocimiento de las nuevas tecnologías a las poblaciones más rezagadas. La política tiene que volver a ser ese instrumento de transformación de la realidad y dejar de ser una arquitectura superficial para conservar lugares y privilegios.













