En un contexto desafiante para el sector agropecuario, la reducción temporal de los derechos de exportación representa un alivio clave para los productores y la cadena agroindustrial. Así lo señaló la Gerencia de Estudios Económicos de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, que señaló que “los efectos positivos en la actividad económica se ven reforzados por el impacto que tendría en la generación de divisas y la estabilidad macroeconómica”.
La baja de retenciones podría generar ingresos adicionales por u$s 1.000 millones
La Bolsa de Cereales de Buenos Aires estimó el impacto de la medida anunciada por el gobierno nacional. Asegura que los efectos positivos en la actividad "se ven reforzados por el impacto que tendría en la generación de divisas”.
El rtimo de la la economía dependerá de la consolidación del crecimiento en sectores clave como la industria y la construcción, así como los números finales de la cosecha.
Se estima que esta medida podría generar ingresos adicionales de aproximadamente u$s 1.000 millones, dada la comercialización proyectada hasta el 30 de junio. Además, al incentivar la venta de una proporción de los stocks acumulados de soja de campañas anteriores, podrían sumarse otros u$s 500 millones.
Cuánto queda por vender
Para la Bolsa, la baja de las alícuotas genera incentivos claros para que los productores comercialicen parte de los niveles de stocks acumulados, que rondan las 10 millones de toneladas de soja de campañas anteriores, al tiempo que impulsa las ventas de la campaña en curso. “Esto podría traducirse en una oferta adicional significativa, contribuyendo a la generación de divisas y una mejora en la recaudación fiscal, fortaleciendo variables clave para la estabilidad macroeconómica”. señalaron sus analistas.
A partir de proyectar las ventas de granos a fines de junio, basadas en el ritmo promedio de las últimas campañas, la Bolsa estimó la comercialización en los próximos meses hasta el fin de la reducción del impuesto. En este contexto, la diferencia entre la recaudación con las alícuotas actuales y las anteriores implica una mejora de aproximadamente u$s 1.000 millones.
Si además se comercializara parte del stock de soja de campañas anteriores, este valor podría incrementarse, aunque su estimación resulta compleja. “Supongamos que se vendiera la mitad de dicho stock, lo que implicaría un incremento adicional de alrededor de u$s 500 millones”, señalaron.
El impacto en la inversión
Según el estudio, al reducir la carga tributaria, los productores dispondrán de mayores márgenes para reinvertir en tecnología y producción, particularmente si la medida se extiende más allá de junio. Esto podría marcar el inicio de una tendencia positiva en la recuperación del área sembrada y en el uso de paquetes tecnológicos de alto impacto productivo. De mantenerse la reducción de los derechos de exportación después de junio, “se daría una clara señal para que los productores incrementen sus niveles de inversión, favoreciendo la siembra al confiar en un marco de reglas estables”.
“Además, el alivio fiscal brinda un respaldo estructural y de competitividad a sectores clave de nuestra economía, lo cual potenciará la generación de empleo y el desarrollo territorial en todo el país”, señalaron.