¿Qué hacemos bien y qué hacemos mal? ¿Cómo podemos mejorar el rendimiento en trigo? Los ingenieros agrónomos y docentes de la carrera de Ingeniería Agronómica y la Tecnicatura Universitaria en Producción Agropecuaria de la Universidad Católica Argentina (UCA) Miguel Mac Maney y Horacio Repetto, brindaron la charla "Manejo y brechas del rendimiento en trigo" en el marco de Expoagro 2026.
Claves para entender las brechas del rendimiento en trigo
Miguel Mac Maney y Horacio Repetto, docentes de la UCA, explicaron cómo disminuir las brechas de rendimiento en la producción de granos de trigo
Brechas de rendimiento. En la última campaña, las lluvias permitieron rendimientos extraordinarios, de 40,10 quintales por hectárea.
Durante el comienzo de la charla Mac Maney propuso hacer una aproximación sobre lo que se hace bien, lo que se hace mal y qué se puede mejorar para disminuir las brechas de rendimiento en cultivo de trigo a partir de un trabajo conjunto realizado con Repetto. Explicó que hay tres niveles de producción: el potencial (el que define la localidad y la estructura de cultivo, como la fecha y densidad de siembra y el genotipo), el alcanzable (limitado por cuestiones como el agua o los nutrientes disponibles) y el logrado (con factores bióticos como principal limitante del rendimiento).
Al respecto afirmó que sembrar en la fecha correcta, con el genotipo adecuado tiene el mismo costo que no hacerlo: “Usar los recursos potenciales no tiene un costo adicional”, sentenció. Mac Maney se concentró en la diferencia entre el rendimiento potencial y el rendimiento logrado en el secano, que actualmente es del 52% en los rendimientos de granos del trigo. “Esa brecha es la que tenemos que trabajar”, indicó.
“Lo que proponemos es lograr un 80% del rendimiento potencial. Ese es el rendimiento que tendríamos que pensar como técnicos o como asesores”, continuó el ingeniero.
Hay estudios en las distintas regiones del país que definen los problemas para llegar al rendimiento alcanzable. “Por ejemplo, en la zona núcleo, la principal causa de la brecha es la fertilización fosforada”, señaló al tiempo que agregó que "los factores que limitan los rendimientos están en la mayoría de las regiones. Principalmente faltan niveles de aplicación de dosis de fertilizantes”.
Producción en la última campaña
Los factores que definen al rendimiento son “muy tenidos en cuenta” en los programas de siembra de los cultivos de trigo y por eso se registró un récord el año pasado. Según explicó, las lluvias crearon condiciones excelentes a lo largo de la campaña. “Las lluvias permitieron esos rendimientos extraordinarios, de 40,10 quintales por hectárea”, se apuntó.
“Pero además hubo una máxima intercepción de radiación por el cultivo antes y durante el período crítico, así como temperaturas moderadas durante el mismo. Tampoco hubo heladas ni fusarium durante la floración, ni temperaturas altas en llenado”, agregó.
Sin embargo, advirtió que puede pasar que, al estar altos en rendimientos, pero bajos en proteínas (por una dilución del nitrógeno absorbido), el potencial de rinde se vea afectado. Tener 10% de proteína está indicando que se está por debajo del rendimiento potencial del lote.
Rendimiento del trigo
“En general, fertilizamos poco, no elegimos los antecesores adecuados y el uso de fungicidas sigue siendo poco común. Todo eso junto, con otros factores, hace que perdamos rendimiento”, se indicó.
¿Cómo mejorar esto? Mac Maney sugirió usar modelos más modernos como el de Triguero 2.0 de Crea-Fauba, por ejemplo, la fertilización nitrogenada. También desarrolló el criterio de suficiencia a nivel del fósforo, que consiste en maximizar el retorno económico, y el de mantenimiento, recomendando reponer al suelo lo que se lleve el cultivo.
Mencionó, asimismo, la elección de las mejores variedades de trigo a través del sitio cultivaresargentinos.com, de fechas de siembra a través del Modelo Cronos y el monitoreo continuo del cultivo, principalmente, sanitario y, de ser necesario, usar o aumentar el uso de fungicidas.











