El anuncio del presidente Javier Milei sobre una nueva baja de retenciones al trigo y la cebada fue bien recibido por las entidades del agro, que destacaron el bajo impacto fiscal de la medida en comparación a la “mayor producción y dinamismo” que generaría en los próximos meses.
Para la Bolsa de Rosario, la baja en las retenciones traerá alivio al trigo
La entidad estimó que el poder de pago de los compradores aumentará u$s 4,9 por tonelada. El costo fiscal sería de u$s 29 millones para el ciclo viejo y de u$s 47 millones en la nueva campaña
Según estimaciones de la Bolsa de Rosario, quedan 5,3 millones de toneladas de trigo con destino de exportación.
La Sociedad Rural Argentina (SRA) destacó la promesa como “un paso fundamental en la dirección correcta” pero aclaró que “el objetivo final debe ser el de retenciones cero”. La Confederación Intercooperativa Agropecuaria (Coninagro) opinó que “suma en una dirección muy positiva”, aunque “no cambia de manera radical la ecuación de los márgenes productivos” en la cosecha de trigo. En sintonía se expresó la Federación Agraria Argentina (FAA).
Las Bolsas de Comercio y de Cereales de todo el país valoraron la “señal positiva para la competitividad y las economías regionales”. Pero remarcaron “la importancia de continuar hacia un marco de políticas estables, previsibles y de largo plazo, que permitan consolidar el desarrollo sostenible de toda la cadena agroindustrial”.
Aire para la campaña
La Bolsa de Comercio de Rosario consderó que, en un contexto internacional de fuerte encarecimiento de los insumos para la siembra de granos, el anuncio de la baja de la baja de derechos de exportación para trigo y cebada del actual 7,5% al 5,5% a partir de junio “colabora en dar aire a los márgenes esperados del productor, en el tramo final de decisiones de cara a la campaña 2026/27”.
Según reportó la Secretaría de Agricultura, al 21 de mayo la siembra avanzó sobre el 3% y 6%, respectivamente, del área de intención. En cebada, casi el 92% de la producción se concentra en la provincia de Buenos Aires, en tanto en trigo, más disperso geográficamente, el Norte argentino y la provincia de Entre Ríos presentan una cobertura promedio del 30% de la superficie a implantar.
La suba que registraron los combustibles y fertilizantes a partir del conflicto en Medio Oriente y que llevó la relación urea/trigo al valor más alto de la historia puso en jaque la intención de siembra y las previsiones de inversión.
Un análisis preliminar de la baja de retenciones, que todavía no fue publicada en el Boletín Oficial, permite pensar en una mejora directa en la capacidad de pago de los compradores tanto para las posiciones con descarga próxima como para la nueva cosecha. En base a los precios actuales, mejoraría en torno a 2,2 y 2,3%. “En términos absolutos, el FAS teórico mejora entre u$s 4,8 y u$s 4,9 por tonelada con el nuevo esquema”, calcularon los economistas de la entidad. Como aún no hay ofertas abiertas de mercado para el trigo de la próxima cosecha, utilizaron la referencia del FOB oficial para el cálculo.
Impacto fiscal
Para los analistas, el impacto fiscal de la baja de alícuotas será relativamente acotado. Una buena proporción del total de exportaciones estimadas para la última campaña ya fue vendida. En el caso del trigo, resta vender 5,3 millones de toneladas, sobre 19 millones proyectadas. En cebada, el remanente asciende a 500.000 toneladas para la cervecera y 200.000 para la forrajera.
Si se tiene en consideración ese saldo remanente a los precios FOB promedio para el período junio-noviembre del corriente año, el costo fiscal sería de u$s 26,2 millones por el trigo y u$s 3,3 millones por cebada. “Este costo podría incluso verse reducido si se asume que la rebaja de retenciones incentiva las ventas externas y lleva a las exportaciones totales para el ciclo 2025/26 a 20 millones de toneladas”, apuntan en la Bolsa. En ese caso, concluyen, el costo fiscal sería de apenas u$s 12,7 millones.
Para la campaña 2026/27, las proyecciones son muy preliminares, y el cambio en la política comercial llega “a tiempo de apuntalar las siembras y la inversión”, señalan los economistas. Si se toma como base la intención de siembra proyectada en mayo, el costo fiscal de la medida asciende a u$s 78 millones entre trigo y cebada. Pero si las exportaciones suben a 13,5 millones, el costo fiscal de la medida se reduce a u$s 47 millones para el trigo.
Dudas por la soja
Si el anuncio de bajar las retenciones al trigo fue bienvenido sin cortapisas por el sector agropecuario, la promesa de una reducción gradual de los derechos de exportación a la soja a partir de 2027 dejó festejos pero también dudas. El principal factor de incertidumbre radica en el efecto que tendrá sobre la comercialización de la oleaginosa la expectativa de este cronograma de beneficios tan anticipado.
El analista agropecuario Javier Preciado Patiño consideró que esos anuncios no deben realizarse con mucha anticipacion ya que “automáticamente genera un ruido en el mercado que trae distorsión”. Por ejemplo, el que va a vender “a lo mejor decide esperar un poco”. De cara al segundo semestre, un período complicado en cuanto a liquidación de de divisas, esto puede afectar el ingreso de dólares.
El presidente Javier Milei anunció en el acto por el aniversario de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires que las retenciones a la soja bajarían gradualmente, a razón de medio o un cuarto de punto por mes, desde enero de 2027.
“El problema es la especulación con un resultado que antes o después le puede dar mayor o menor precio, viendo que el gobierno ya aflojó, se puede esperar que ante falta de liquidación el gobierno se vea obligado a bajar más aún las retenciones, y si venden antes venden mal”, señaló un empresario del sector.
La propia Cámara de la Industria Aceitera Argentina (Ciara) parece haberse hecho eco de la cuestión. En su comunicado, en el que destaca la medida, mencionó: “Colaboraremos con el Ministerio de Economía para ver la forma más adecuada para que no genere efectos negativos en la comercialización”.
El economista Federico Machado calculó que si “el poroto baja escalonadamente de 24% a 18% y las manufacturas (aceite y harina) bajan de 22,5% a 16,5%, el costo fiscal sería del 0,1% del PIB”, equivalente a u$s 700 millones.
Cruces políticos
Preciado Patiño señaló que, al final del día, lo que te genera recaudación por derecho de exportación es la soja y no el trigo”. Y deslizó la posibilidad de que la iniciativa del Gobierno también tuviera una finalidad política. “Desarman algunos proyectos que tenía la gente de Provincias Unidas de sacar una ley para bajar retenciones”.
De hecho, la diputada nacional santafesina Gisela Scaglia rechazó el anuncio, en sintonía con el gobierno provincial. “Necesitamos reglas, no promesas electorales”, le dijo al presidente Javier Milei.
La ex vicegobernadora y titular del bloque de diputados de Provincias Unidas ya presentó un proyecto de ley para establecer un régimen de reducción gradual de los derechos de exportación de granos.
En sintonía, el ministro de Desarrollo Productivo, Gustavo Puccini, cuestionó el anuncio del presidente Javier Milei y sostuvo este jueves que la rebaja para trigo y cebada “es apenas un parche”.
El funcionario provincial reaccionó rápidamente ante el mensaje del jefe del Estado argentino durante su presentación en la Bolsa de Cereales de Buenos Aires. A la hora de analizar el escenario actual recordó que la región norte está en una situación difícil por las recientes inundaciones en los campos. “Lo dijimos claramente frente a la emergencia climática: el productor necesita previsibilidad”, puntualizó.










