La demanda global de legumbres atraviesa un crecimiento acelerado y Santa Fe se consolida como protagonsita de ese proceso. Fundamentalmente a patir del clúster de producción, industrialización y exportación de legumbres que, con la arveja y la lenteja como emblema, se fortalece en el sur de Santa Fe
Santa Fe consolida su cluster legumbrero
La mesa provincial organizó su primera jornada de actualización en la Bolsa de Comercio de Rosario. El sector, netamente exportador, explora nuevos mercados. Las empresas que apuestan a la diversificación
El sur de Santa Fe es el epicentro de la producción, industrialización y exportación de arvejas y lentejas.
En el marco de la 1° Jornada de Actualización Técnica de la Mesa de Legumbres de Santa Fe, realizada en la Bolsa de Comercio de Rosario, especialistas y referentes del sector analizaron el presente y el futuro de este cultivo.
Cambio de hábito
Daniel Kirschbaum, del Programa Nacional de Hortalizas y Legumbres del Inta, explicó que la demanda crece en forma acelerada por un cambio en los hábitos de consumo hacia alimentos más saludables. Argentina es un neto exportador de cuatro legumbres principales: poroto, garbanzo, lenteja y arveja. Estos dos últimos cultivos tienen su “capital” en el sur de Santa Fe. Solo el 10% de la producción se destina al mercado interno.
Paulo Lanza, licenciado comercio exterior, integrante de la Caece UAI - La Cumbre y Observatorio Comercial de la UAI, estimó que, según los cultivos, entre el 60% y el 73% de la producción se destina al exterior, con 60 mercados aiertos.
“El mercado internacional crece por una transición dietética sin precedentes hacia patrones de consumo más sostenible, la legumbre tiene más proteína y a su vez su producción es más sostenible y reduce huella de carbono”, señaló. India, Pakistán, Egipto y Brasi, entre otros, son los destinos principales de las legumbres que se producen y procesan en el sur de Santa Fe, Norte de Buenos Aires y Entre Ríos.
En grandes bloques, India, con su millonaria población vegetariana, China y la Unión Europea aparecen como fuertes demandantes de legumbres.
Arvejas y lentejas salen procesadas y envasadas de la región hacia un mundo muy exigente en materia de protocolos de sanidad y calidad agroalimentaria. Las plantas locales están permanentemente auditadas por los organismos de países compradores.
La importancia de esta cadena se institucionalizó hace varios años con la creación de una mesa provincial de legumbres, organizadora de la jornada que se realizó en la Bolsa local.
De la semilla a la góndola
Uno de los puntos centrales de la jornada fue la necesidad de diversificar la oferta. Cecilia Accoroni, llamó la atención sobre las posibilidades que hay en esa materia. “Hoy falta disponibilidad de productos concentrados y aislados”, señaló. Y subrayó las posibilidades de avanzar en blenders de proteínas para mejorar la nutrición, en harinas, precocidos, texturizados para extensión cárnica, concentrados (insolubilización) y aislados (purificación) de proteína.
Hay empresas que ya están transitando este camino. Molinos Fénix, una empresa fundada hace 135 años en Rosario y que cuenta con una larga trayectoria en molienda de trigo, es una de las firmas que empezó a incursionar en el sector de legumbres. “Hace cinco años empezamos con molienda de harinas nativas”, explicó Alejandro Sacco, uno de sus directivos.
Molinos Fénix tiene como clientes a empresas como Pepsico, Arcor y sus aditivos para enriquecer sus productos y agregar proteína están en productos como Doritoso SER. “Hay una tendencia general a pasar los suplementos del mercado específico de productos para gimnasios hacia la incorporación de proteínas en todos los productos”, señaló Sacco. Y estimo que para 2032 el crecimiento de la demanda de proteínas alternativas a la carne crecerá un 6% anual.
Con esa perspectiva, la empresa puso en marcha un proyecto para construir una planta de concentrados de legumbres. “Muy pocas empresas hacen aislados en el mundo y muy pocas empresas en América latina hacen concentrados”, señaló.
El corazón del proceso de producción es la molienda micronizada, que separa el almidón y la proteína concentrada. “Llegamos a 64% de proteína pero con 45% ya se pueden enriquecer otros productos”, señaló Alejandro. Las aplicaciones pueden ser como sustitutos de carne y leche, para suplementación o alimentación.
Integración productiva
El caso de BYO Alimentos presenta otro camino de agregacón de valor. La empresa avanzó en una estrategia de integración productiva, desde el campo hasta la góndola. La firma principal, CDA (Centro de Desarrollo Agrícola), dedicada a la producción primaria por encargo, incorporó nuevos productos y Creó BYO Alimentos para industrializar.
“El objetivo: mandar a puerto la menor cantidad de granos posibles, tenemos planta habilitada para exportar a China y hacemos premezclas de harina, falafel, snacks”, señaló Antonio Barbini, su directivo, quien explicó: “La producción lista para el retail quintuplica el valor de los productos”.
El sector de legumbres en Santa Fe se presenta no solo como una oportunidad agrícola, sino como un motor de innovación industrial. El desafío para la Mesa de Legumbres provincial será continuar institucionalizando esta cadena para aprovechar el auge de un mercado global que pide alimentos más nutritivos y procesos más limpios.








